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¿Voto electrónico? Una pésima idea6 min read

27 noviembre, 2019 4 min read

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¿Voto electrónico? Una pésima idea6 min read

Cuánto me demoro? 4 minutes

En el reino de las posibilidades, votar desde la comodidad de la casa, independiente del dispositivo para hacerlo, suena una maravilla. A primera instancia, es la utopía de la democracia directa: Es sencillo incrementar el padrón electoral dada la facilidad para cumplir con la tarea, porque, obvio que nadie quiere levantarse temprano a pleno sol y votar quizás en una zona en la que ya no vives, porque tu constante paja olvidó cambiar en el Servel tu registro electoral o quizás la caña te tiene inmovilizado como el vejestorio de 27 años que eres, con el hígado de un hombre de 84 post Vietnam.

No obstante, los beneficios que suenan al pensar en voto electrónico rápidamente desaparecen al analizar sus desventajas. Este un análisis breve y fome sobre por qué, el voto electrónico es la peor idea del mundo.

El camino al infierno, está pavimentado de buenas intenciones

La conversación sobre votación electrónica surge entorno a la consulta ciudadana que realizará la Asociación Chilena de Municipalidades este 7 y 8 de diciembre, con respecto a las problemáticas que aquejan al país en materia social, política y económica entre otros variados temas.

Debido a que es una instancia no-vinculante con relación a las determinaciones que pueda tomar tanto el Congreso de la República como el Presidente al cargo, suena como una buena opción, también teniendo en cuenta el nivel de urgencia y rapidez con la que se necesitan implementar ciertas decisiones.

El problema derivado que surge, es que si este mecanismo se logra implementar de manera exitosa, puede sentar un precedente para los próximos comicios (serán 17 eventos electorales en los próximos 2 años según SERVEL) siendo que al día de hoy, no hay certezas de su completa efectividad y puede tender a crear más problemas que soluciones inmediatas. Pero primero, vamos por parte:

A nuestro juicio, la característica más importante del voto electrónico es la falta de transparencia. Entidades internacionales como la National Election Defense Coalition (NEDC), plantea que las elecciones deben ser llevadas a cabo en espacios públicos ante observadores políticos; así que el uso de computadores e Internet impide aquella tarea fundamental para evitar los errores electorales y de lleno, fraude.

La participación en la votación, conteo y verificación no debe necesitar conocimiento tecnológico, por lo tanto, las elecciones deben ser fácilmente observables y verificables. El voto electrónico ni siquiera soluciona un problema, porque no existe. Con el sufragio en papel tenemos el conteo del mismo en cuestión de horas. A la vieja escuela, contando con papel y lápiz.

En nuestro país, según cifras de la Subtel hasta 2018, la penetración total de internet (redes fijas, móviles 3G y 4G) alcanzan la cifra de 112.9 accesos por cada 100 habitantes; y de este total, un 85% se realiza a través de dispositivos móviles.

Si el voto electrónico ya es complejo de implementar utilizando computadores, la interfaz para teléfonos celulares sería aun más compleja entendiendo que lograr una experiencia móvil unificada requiere de una planificación larga a prueba de fallas.

Y ahí radica la otra gran falla de la votación electrónica: la falta de alfabetización digital, sumada a las restricciones de hardware.

El informe realizado por Educación2020 en marzo del presente año, planteaba como antecedente que Chile tiene un acceso a internet por sobre el promedio de la OCDE (85,7%). Sin embargo, presenta que se carece de informes estadísticos respecto al uso de tecnología. Además, expone la existencia de una brecha digital, con relación al acceso tradicional de internet, distintas capacidades de uso y una clara diferencia entre distintos niveles socioeconómicos.

Para ejemplificar mejor las problemáticas que plantea el voto electrónico en forma práctica, lo mejor es mirar a Estonia. El país europeo es el único en el mundo que utiliza ese tipo de sufragio para elecciones importantes. El sistema se usa para las elecciones del parlamento nacional, elecciones municipales y se planeaba utiliza para las elecciones parlamentarias europeas de mayo de 2014.

Según las encuestas, entre 20 y 25% de los votantes realizaba el sufragio a través de internet. Sin embargo, un equipo internacional de expertos detectó graves fallas de seguridad en el sistema estonio y recomendó dejar de utilizarlo.

No siempre más tech, es mejor

Antes de continuar con el tercer y último punto, queremos destacar que no solo Plan9 cree que el voto electrónico es una pésima idea, la ciencia también: Según el profesor Dill de la Universidad de Stanford, no existen los recursos suficientes para crear un sistema de voto electrónico libre de bugs y que no sea el blanco de ataques. Otro de sus puntos es la alfabetización digital, para una persona sin conocimientos, cualquier mail en el que aparezca un cambio de dirección de sitio web para votar es problemático. Por último, menciona que ya existe la amenaza de intervención electoral extranjera (véase la elección de 2016 en Estados Unidos).

La tercera y más importante (a nuestro juicio) problemática con la implementación del voto electrónico es que, los sistemas están diseñados por empresas privadas. La probidad y transparencia de privados solo está basada en las regulaciones que pueda proponer el poder legislativo, mientras que el sufragio presencial en papel está administrado y fiscalizado por el Servel, un organismo autónomo, de la misma probidad que Contraloría y otros entes dependientes del estado.

En nuestro país, algunos partidos políticos han utilizado el sistema tanto presencial como online para elecciones internas, tal fue el caso del escándalo del partido Ciudadanos durante 2018. Al ser sistemas privados, son propiedad intelectual e inseguros por defecto (o por omisión), para mayor detalle, VotersUnited recopiló una serie de casos en los que se han producido fallos en los dos tipos de sistemas.

La compañía británica Economist Intelligence Unit realiza un índice sobre el estado de las democracias en el mundo, considerando 167 países. Entre sus categorías a evaluar se encuentra el proceso electoral y pluralismo, funcionamiento del gobierno, participación política, cultura política, libertades civiles y el tipo de régimen. La siguiente lista contiene al top 10 de democracias más fuertes en el mundo junto a su postura entorno al voto electrónico: (todas poseen un puntaje superior a 9)

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