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ALTA FIDELIDAD: Travis Scott – ASTROWORLD (2018), El príncipe lo logró

6 agosto, 2018

ALTA FIDELIDAD: Travis Scott – ASTROWORLD (2018), El príncipe lo logró

El tercer disco de Travis Scott, es por lejos, lo mejor que ha hecho en su carrera. No hay lugar a dudas que Rodeo (2015) fue un golpe a la industria, sobre todo al trap plagado por ad libs de Migos, un poco de frescura donde dos horas de Rae Sremmurd siguen liderando las listas en Spotify.

La atmósfera en ASTROWORLD (2018) es deliberada. Se siente la extrañeza de un parque de diversiones donde voces aparecen por los costados de las montañas rusas, en las casas embrujadas hay sonidos de 808, personajes con voz saturadas de autotune. Scott le dio preciso a la idea de hacer un disco como basándose en Final Destination 3. No obstante, uno de sus puntos más altos es la capacidad que desarrolló junto a Kanye West: Curar contenido y producir sonidos.

Son pocos los artistas en el mundo del rap que pueden hacer temas de más de 5 minutos, menos los que logran mantener al auditor cautivado por esa duración. Scott, en Sicko Mode, recurre a la ayuda de Drake para una pequeña estrofa que corta de pronto luego de sus primeras barras para dar paso a unos beats malignos junto a la voz del norteamericano que fluye sin dificultad alguna entre autotune y ganchos con vocoder profundo. En la canción reconoce su ética laboral, la constancia y el modo en que entra cada vez que está dentro del estudio.

¿Lo mejor? Drake se siente mucho más a gusto con su estilo monótono en Sicko Mode que en todo Scorpion.

Otro de los marcadores de Kanye West es su trabajo junto a artistas indie. Para Scott, fue James Blake. Además de otro colaborador habitual, Kid Cudi. Entre los tres sacan adelante el tema más largo del disco, Stop Trying to be God, un corte introspectivo en que Scott reconoce sus falencias a lo largo de su carrera, dejando de lado gran parte del egocentrismo que lo ha llevado tan lejos.

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A diferencia de Kendrick Lamar y Joey Badass, Scott no necesita introducir temáticas sociales en sus letras para sonar relevante. Lo de él se trata de una estética sonora, la capacidad de curar sonidos y moldearlos con su visión personal. En gran medida, ASTROWORLD, se trata de eso:

Entregar un disco que parece un parque de diversiones para el trap moderno, darle versatilidad a todos esos skrrrt, lit y ayy que rellenan todas las canciones.

En Wake Up, Scott logra que The Weeknd suene reminiscente al de Trilogy, lo cual es una victoria luego de los últimos trabajos del canadiense. En Yosemite, Gunna suena como Frank Ocean en Blonde. Mientras que en Houstonfornication, pone quinta y se llena de ad libs al final de cada barra, con el beat de 808 y hi hats como si se trata de 2 Chainz en ningún momento deja caer el ritmo, hasta dan ganas de subir el volumen e intentar seguirle el ritmo.

El disco cierra con Coffee Bean, una apología a su relación con Kylie Jenner, un tema innecesario que no aporta más que un beat pálido y monótono. Recortando un poco el tracklist, Scott podría perfectamente tener entre sus manos el disco del año sin muchas dudas, No Bystanders es claro ejemplo de ello. R.I.P Screw también demuestra su gran capacidad para extraer lo mejor de los artistas con los que trabaja. Si bien el tema es un homenaje a DJ Screw, Scott le saca un verso excelente a Swae Lee con una vibra muy chopped and screwed.

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¿El hype de ASTROWORLD fue justificado?

Sí.


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