El Infinito

Trainspotting 2: Elige una vida (de mierda)

21 marzo, 2017

Trainspotting 2: Elige una vida (de mierda)


“Elige la vida. Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor grande. Elige lavadoras, autos, equipos de compact disc y abrelatas eléctricos. Elige la salud, colesterol bajo y seguros dentales. Elige pagar hipotecas a interés fijo. Elige un piso piloto. Elige a tus amigos. …”

Así parte de uno de los monólogos modernos insignes de la generación noventera.

Es raro escribir sobre una película que jamás pensaste que tendría una secuela. Una película que por tono y estilo, por discurso y estética, terminó siendo fundacional para una generación entera. Una película intocable para muchos.

Es entonces que la idea de Trainspotting 2 — a los ojos de una persona lejana a la cinta — puede sonar como un intento desesperado de revivir una franquicia vieja a punta de nostalgia. Como alguna de esas secuelas innecesarias de comedias tardías; como Dumb and Dumber To o Zoolander 2; como esos reboots innecesarios de sagas con los suficientes años como para sentirlas enterradas, o esas adaptaciones de material visto mil veces.

Y tienen toda la razón. Porque esa es básicamente la razón de la existencia de Porno.

La novela de Irvine Whelsh continúa con la historia de nuestros drogos favoritos. Nace, en cierta medida, por el afán de explotar un nicho que se había convertido en la zona de confort de un autor que, dentro de todo, parecía estar atrapado por sus mismos tópicos.

Pero eso no tiene porque tener una connotación negativa.

¿Acaso recordar los buenos tiempos es algo malo?

En Trainspotting 2, estamos frente a la vuelta de un Renton que chocó con la realidad. De hocico.

Un Renton que vuelve su natal Edimburgo con la esperanza de arreglar las cosas, como si eso remediara en cierta forma la elección que hizo hace 20 años atrás. Como si la crisis de la mediana edad fuera, para él, meterse coca hasta las cejas en vez de comprarse un auto nuevo.

En el fondo, es tratar de anular la resaca de elegir una vida.

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Claramente Renton no es el único que ha sufrido la desgracia de darse cuenta que la vida no es lo que se quiere.

Todos sus amigos están atrapados en copias de si mismos: tristes y decadentes. Begbie está recién salido de prisión, Sick Boy es una especie de criminal de poca monta y Spud sigue siendo un adicto.

Pero eso no importa mucho. En Trainspotting 2 la verdad es que todo da un poco lo mismo.

Ni siquiera la insulsa trama sobre el porno como negocio es algo que importe.

Porque lo que en verdad queremos, es ver como han envejecido estos personajes y su discurso. Ver en una especie de espejo qué cosas son las que hoy le importan a alguien que no le importaba nada.


Porque allí donde solo había nihilismo, donde la vida no era nada más que ver que pasaba los próximos 15 minutos y esperar a que realmente pasara alguna cosa, ahora hay algo.

Algo poco, pero algo.

Toda la idea la película juega con la idea de que en verdad no mucho ha cambiado y que seguimos siendo adictos a las cosas, pero la verdad es que sí lo ha hecho.

Nosotros lo hicimos.

“Elige la vida. Elige Facebook, Twitter, Instagram. Y espera que a alguien, en alguna parte, le importe.”

Reza Renton, tratando, burdamente, de ocultar el hecho de que estamos frente a una película que hace rip-off de sus mejores momentos, solo para poder impresionar a esa generación que creció con el mito, pero que, difícilmente, podría conectar con la audiencia actual, los cabros más preocupados de saber que universo cinematográfico compartido es el que se cuece ahora, que de ver las desventuras (?) de unos viejos culiaos hediondos a copete.

Porque es el acierto y la razón de ser lo de Boyle.


Lograr identificar una generación que va para más allá de los 30, y que entiende que a pesar de todo lo glamoroso que podría ser mitificar su pasado, al final de día, el grupo de Renton y amigos no eran más que unos perdedores que consumían mucha heroína.

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No mucho más.

Y para nosotros como espectadores eso ya no es divertido. Porque estamos igual de viejos y cínicos que ellos. Porque nosotros también estamos un poco rotos por dentro. Eso, señores, es hacer una secuela. Literalmente. En el amplio sentido de la palabra.

Una secuela “como resultado, generalmente de carácter negativo, que sobreviene de un hecho determinado”. Vivir la caña de una generación que quedó pateando piedras.

Trainspotting 2 es una buena secuela porque entiende que no puedes ser el Harry Potter de las películas de culto. Solo puedes ser una deprimente copia de lo que fuiste, dejando más preguntas que certezas. ¿Es realmente Trainspotting una película con moraleja? ¿Es al final necesario madurar? ¿Les sirvió de algo?

O mejor aún ¿Nos sirvió a nosotros?

*Acá lo publiqué originalmente. http://ln.is/5h9Co ❤ si te gustó, compártelo.

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Periodista. Fundador de Plan9. Weón fome.