El Infinito

The Sculptor: ¿Cuán lejos estás dispuesto a llegar por dejar un legado?

11 abril, 2015

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The Sculptor: ¿Cuán lejos estás dispuesto a llegar por dejar un legado?

Ese parece ser a simple vista el eje en el que gira la última obra salida desde la pluma de Scott McCloud – quién carga a cuestas con varios títulos definitorios en relación al mundo del cómic (‘Understanding cómics: The Invisible Arts’, ‘Reinventing Comics: How Imagination and Technology Are Revolutionizing an Art Form ‘, etc) – no obstante tras esa línea narrativa se esconden muchos más puntos desde los cuales re descubrir la misma. No es sólo una perorata sobre la realización personal, del amor o de perspectivas tan trascendentes en lo cotidiano como la muerte misma, también nos delega pequeñas tareas insertas entre viñeta y viñeta en forma de interpelaciones subliminales cómo por ejemplo:

¿Cuál es la perspectiva de nuestras vidas? ¿Cuánto estás dispuesto a deshumanizarte por tus propósitos? ¿Cuál es el costo? Y un sinfín de sublecturas que se haya ahí, insertas en cada  viñeta.

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¿De qué va el guion?

David Smith es un joven escultor con una carrera venida a menos, su falta de empatía no lo ha ayudado a abrirse un camino en el mundo del arte, donde las relaciones públicas parecen haberle cerrado la puerta por fuera y no le permiten despegar – porque si algo busca el protagonista es dar a conocer su trabajo- y a sí mismo de paso, su nombre parece consumido por la fama de otro, su ego, su yo aparece encadenado siempre al legado de alguien más y es esa sensación de identidad desvanecida de la cual busca constantemente desmarcarse. La persistente desesperación a la que se ve sometido (la pérdida de su familia, un futuro sin norte y un montón de promesas que cumplir) es quizás el motor que lo mueve en esta interminable búsqueda.

Será esta meta, sumada a no tener lazo alguno con alguien vivo el que lo llevará a tomar una decisión radical.

Una mañana en que ya no podía descender más, hará un trato con La Muerte. David dará su vida a cambio de 200 días donde pueda modelar cualquier material con sus propias manos. Volviéndose una especie de Deus Ex Machina de su campo artístico.

Y es que de ahí en adelante cuando sus conflictos se ampliaran un poco más, con la llegada de una joven llamada Meg, no tardará en darse cuenta que el sembrar lazos e interactuar con otras personas solo le harán más difícil el encontrar ese arte final por el que ser recordado y de paso dejar la moneda de cambio con la que tranzó al recibir su habilidad se convertirá en una ‘Espada De Damocles’ sobre su cabeza.

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El lenguaje gráfico de McCloud es sumamente atractivo, valiéndose de leves coloraciones, logra dar al dibujo una expresividad que lleva el guión hasta donde este no puede alcanzar solamente con palabras. Tanto las creaciones de David una vez empieza a trabajar con su habilidad, como los mismos materiales que usa parecen vivos y con un dinamismo soberbio. La sensación de movimiento es sumamente real.

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Los personajes a su vez están fuertemente definidos y podemos ponernos con facilidad en los zapatos de David, como en los de Meg, aunque es quizás en este personaje donde podemos encontrar algunos “peros” en el armado de las caracterizaciones.

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Siendo un personaje sumamente atractivo, Meg se ve algo disminuida por la figura del joven escultor cayendo un poco en el estereotipo de divinizarla inicialmente para  lentamente  irla humanizando. Y es que en ese ese sentido un personaje tan complejo como ella (más que el protagonista si nos apuran), hubiese sido mejor empleado desde un inicio con todos sus miedos y manías. En lugar de encasillarla tanto como ‘acompañante’  disminuyendo un tanto su significación.

Los claroscuros de ella son tan interesantes cómo los del mismo protagonista,y es tan fuerte comoél,  resultando algo contraproducente el anexarla tanto a la voluntad del primero en tres cuartos del libro.  No obstante más allá de eso, el sentido del cómic al completo no se logra desbaratar. ¿Podría haber sido mejor empleado?  Sí, absolutamente.

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The Sculptor es una obra de más de 500 páginas en donde vemos cómo el protagonista persiste implacablemente en construir su identidad y va cuestionándose lentamente sobre si el precio que decidió pagar fue demasiado alto, así como también su nueva habilidad tampoco le asegurara inmediatamente alcanzar sus expectativas.

Un cómic bastante lucido, que al igual que obras similares como ‘Asterios Polyp’ o ‘Fun Home’ nos hablan de ese aprendizaje eterno de quiénes somos y de las muchas aristas que tiene el vivir. Imperdible.

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