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Suicide Squad: La mediocridad hecha política

8 agosto, 2016

Suicide Squad: La mediocridad hecha política

Suicide Squad es una película indefendible. Y no desde el punto de vista como mero entretenimiento, que vale decir, para algunos, lo puede ser. Pero como producto, es una declaración de principios nefasta y tóxica. Una que le hace daño a la industria y que avala un sistema de producción mediocre y la antítesis del arte.

Pero como siempre; partamos por el principio.

David Ayer es un guionista respetado. Ha labrado una carrera entorno a escrituras sólidas como el thriller militar U-571; en donde dejó entrever su carácter sin pelos en la lengua al tachar las modificaciones de su escrito original (que cambió la nacionalidad de los soldados del filme) como “una decisión mercenaria” en declaraciones a la BBC.

El hombre saltó a la fama con los guiones de cintas como The Fast and the Furious y su más celebrada obra: Training Day. Por supuesto ha dirigido. Ha sido responsable de cosas como Street Kings o End of Watch, y títulos para nada mediocres como Sabotage o Fury. 

Ayer, entonces si se quiere, es un director asociado a lo gangster, a los bajos mundos, lo criminal. Pensar en él para dirigir la cinta sobre los villanos-héroes de DC, no era para nada, una mala idea.

En su momento, explicamos (o bueno, di mi punto de vista) de porqué Batman V Superman no era una mala película, sino más bien un Frankestein corporativo. Y hoy, Suicide Squad deja clarísimo que eso, es más que nunca así.

Cuando DC relanzó su logo, no era sólo un logo, era toda una estrategia de marketing que dejaba en claro un nuevo enfoque que potenciaba sus marcas.

Como expliqué también en el artículo “Qué chucha está pasando en el DCU?” en DC, al querer competir con MARVEL (o más bien, subirse al carro de los universos cinematográficos) pero no hacerlo a tiempo (porque contaban los millones de la trilogía Nolan y de pasada sus intentos como Green Lantern eran un total fracaso) trataron de hacer exactamente lo contrario a la casa de ideas.

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En Marvel sabemos que a pesar de que sus cintas son “tonalmente” diferentes (un thriller de espías como Winter Soldier, otra de corte noventera como Iron Man 3, una comedia heist en Antman, una familiar de toque ochentero como Guardians of the Galaxy y así) a grandes rasgos, son iguales.

En DC, crearon lo que en un principio se llamó el filmmaker driven approach”. Una fórmula en donde los directores tienen el control creativo de sus obras, sin tanta supervisión por parte de la plana ejecutiva para poder concretar su visión.

Eso sonaba de maravilla. Una de las principales y más recurrentes quejas para con las cintas superheróicas (o básicamente Marvel, que son los únicos que lo han logrado con total éxito económico) es que se sienten las modificaciones con calzador en la historia con tal de que todo cuaje.

¿Alguien se acuerda de Hawkeye metido a la fuerza en Thor?

Hay mucho menos libertades creativas y sabemos lo que ha sucedido en el pasado.

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Esta foto subió Wright cuando se fue de Antman. Buster Keaton sujetando un Cornetto. La referencia es debido a que Keaton llamó el peor error de su vida dejar de ser independiente y trabajar con MGM.

Cintas como Antman sufrieron la partida de nombres como Edgar Wright por no congeniar con lo que el estudio solicitaba.  Lo mismo para Alan Tylor con su Thor: The Dark World o Shane Black con Iron Man 3 que terminó con un villano desabrido (Killian, lo del Mandarín nunca me molestó) porque Marvel consideraba que una villana no vendería tantos juguetes.

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En resumen, los universos compartidos lastran la creatividad. Matan en cierto grado el –poco-arte que puede haber en una superproducción de estas características. Y por eso DC sonaba bacán cuando daba está idea de un universo con sello de autor. Mal que mal, con Nolan, les había resultado muy bien.

Entonces llegó Batman V Superman y cagó todo. No sólo fue una decepción en términos de crítica, si no que más importante aún para WB, lo fue en lo comercial.

Kevin Tsujihara, el actual jefe de Warner, tras los magros resultados de lo que esperaban fuera un éxito, apretó el botón de pánico.

La tijera

Se habrán dado cuenta de que en el primer acercamiento a Suicide Squad el tono era completamente diferente en la Comic Con del 2015. Era más oscuro y menos “gracioso”.

Bueno, eso es porque como es sabido, hay dos cortes de la película.

El primero es el “original” que era nada menos que la visión de Ayer. Y hay otro hecho por Trailer Park, que es la misma empresa que se dedicó a crear los materiales de marketing.

Adivinen cual es el que tenemos en la sala de cine hoy.

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Además es de dominio público que después de finalizar las filmaciones, hubieron regrabaciones para lo que The Hollywood Reporter llamó “jazzed-up graphics” es decir, volverla más “alegre” visualmente.

No contentos con mutilar la cinta de Ayer, de cambiarle el tono y en definitiva, prostituir un producto que ya poseía una visión definitiva en pos de ejecutivos asustados por la recaudación, hicieron un trabajo COMO EL PICO.

Escenas inconexas, montaje desordenado, menos desarrollo de personajes, inclusión de música sin un maldito sentido de contextualización. Era básicamente ver muchos clips de marketing pegados uno al lado del otro. Como estos que están acá abajito.

Y si no me creen, sólo recuerden que en la presentación de Deadshot o Harley ocupan LITERALMENTE los mismos clips de publicidad.

Lo peor de todo es que Ayer terminó defendiendo los cambios de última hora. Todas las regrabaciones, todas las modificaciones; fueron justificadas por el hombre que alguna vez denunció los cambios de su primer guion. Ayer se disparó en su propio pie.

Suicide Squad es tristemente otro Frankestein. Uno que además, tuvo mala suerte.

Piénsenlo. La conformación del DCU tiene piedras fundacionales. Primero fue MoS, luego Batman V Superman (que originalmente era simplemente Superman 2, pero que fue mutando en el camino) y en teoría, debería importarnos el estreno de Wonder Woman antes de the big deal que es Justice League.

El Escuadrón Suicida era sólo una película que funcionaba como anexo y servía para expandir el DCU, mientras esperamos los pesos pesados. Pero el marketing fue extremo. EXTREMO. Y toda la presión de su rendimiento en taquilla, recayó sobre ella.

DC necesitaba que Suicide Squad fuera un éxito.

Lo fue porque es una producción que costó por lo mínimo, 175 millones de dólares y mirando los resultados de la cinta anterior, en Warner temieron que habría un fracaso, por lo que procedieron a darle una importancia gigante en el marketing a una figura que siempre vende como lo es el Joker.

Y The Joker no aparece más de 20 minutos. Y si lo sacas de la historia, no cambia absolutamente en nada.

Todas estas decisiones están manipuladas y motivadas más por los ejecutivos, que por una verdadera guía creativa.  Y eso es parte de un proceso natural en las compañías de cine hoy.

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En 2014 se anunció Suicide Squad. Y aunque el proyecto no es nuevo (en 2011 antes incluso de Man of Steel hay un primer borrador de una cinta sobre Suicide Squad de la mano de Justin Marks) se ha dicho que Ayer tuvo solo seis semanas para hacer un guion.

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Literalmente anunciaron un proyecto del que no se tenía nada.

En ese momento, las promesas eran diferentes. David Ayer dijo en algún momento que la idea era hacer una especie de Dirty Dozen con supervillanos. Una idea que si me preguntas, es espectacular. Pensar en el tono hiperviolento de Ayer con supervillanos era algo que llamaba mucho la atención. Pero al final nada de eso quedó y terminó siguiendo, la misma fórmula de la que intentaron distanciarse.

Un villano genérico, con esbirros genéricos que abre un portal en el cielo genérico, con peleas genéricas para terminar salvando el día de forma genérica.

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No, nunca los mostraste.

Todo lo que vino después, es natural. Los críticos que ven en ella una cinta mediocre (con justa razón). Fans defendiendo sus marcas favoritas y acusando a empresas de “boicotear” “sus” filmes y dimes y diretes sobre material que no llegó a la sala. Pero nada de eso ya importa.

En mi opinión, Suicide Squad es una película nefasta. Nefasta porque es sintomática de que a los estudios les importamos un reverendo pico con tal de asegurar lucas. Jamás sabremos como era el verdadero Suicide Squad de Ayer. Imagínense que el corte original contaba con Michael Tronick como montador. EL MALDITO MONTAJISTA DE DEPREDADOR. Y eso nunca lo veremos.

Lo que tenemos hoy en la sala, no es una película; no cómo las conocemos, obras artísticas que obedecen a una visión (y que es lo que en DC se empeñan en hacernos creer) es un producto cercenado, modificado sin ni una pisca de arte. Y eso es más triste que simplemente ser una mala película.

No se trata de ser fan de Marvel o de DC, se trata de seguir avalando productos en taquilla hechos a la rápida en dónde prima el sentido comercial por sobre una visión.

Me prometieron los peores héroes del mundo. Me dieron los villanos más mediocres del cine. Así no se puede.

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P. D.: A los tontitos que reclaman por RT. No se les puede decir nada más. Son tontitos.

Periodista. Fundador de Plan9. Weón fome.
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