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¡Shazam! Porque la familia es lo primero7 min read

15 abril, 2019 5 min read

¡Shazam! Porque la familia es lo primero7 min read

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Por momentos, cuando Shazam! está en desarrollo, uno recuerda al mejor Spiderman de Sam Raimi. Una película que a lo tonto, hoy ya tiene 17 años. Un detalle no menor.

Puede ser que quizás David F. Sandberg venga del terror al igual que el tío Raimi entendiéndo siempre desde ahí, que lo que importa de un buen héroe, es un buen villano, la pelea binaria del bien contra el mal; puede ser que quizás ambas se cimentan en una historia en concreto que si bien, se entienden como parte de un universo en el que hay más cosas que explorar, nunca pierde el foco, o es simplemente es que el guion evita descarrilarse en fuegos y luces, centrándose en sus personajes y siempre en sus personaje, pero lo cierto es que lo protagonizado por Levy es un soplo de aire fresco, de un tipo, o estructura de cine que en algún punto se sintió viejo.

Y no puedo creer que diga esto, pero eso hoy, es un gran mérito.

La historia del Gran Queso Rojo, heredero de la Fawcett Cómics y absorbido por DC, es una producción nacida del sello de obras de rango medio y fantástico de Warner: New Line Cinema (y sí, tienen LOTR, pero eso es una excepción tremenda pues obeden precisamente a cuando tenían autonomía antes de ser controladas totalmente por Warner en 2008) y esa condición, le pesa, para bien y para mal.

Di la palabra: Presupuesto!

Shazam! Es una entretenidísima película, cuyo presupuesto moderado de 50 millones muchas veces la hacen lucir barata. Y ojo, que el departamento de arte elige toda una estética de lo más adecuada, siendo mucho más que competente; pero se nota que la apuesta de Warner es crear películas con alta capacidad de retorno sin invertir presupuestos ridículos como lo había venido haciendo.

Nada de extrañar, considerando que tras la despedida Kevin Tsujihara y quedar al descubierto el desastre organizacional que era DC, anunciando películas a diestra y siniestra con poco más que el nombre pensado y cambiando guionistas como calzoncillos, además de acusasaciones de favores sexuales a cambio de papeles por lo que la entrada de Walter Hamada ordena al estudio, con un hombre que ha sabido sacar crédito en una área importante para la casa cinematográfica como lo es el terror. Género que además suele cosechar grandes retornos con inversiones muchos más mesuradas (porque no vamos a decir baratas).

La llegada de Hamada no solo pone prioridad en las historias unitarias que se estarán contando, sino en que fomenta la idea de que sean películas lo suficientemente autovalentes como para que ser buenas en si mismas y eso explique la existencia de una secuela, y no solo una historia macheteada generando expectativas por lo que siempre está por venir. Es decir, está en contra de la famosa metodología de mesas de guionistas. Literalmente.

“Walter es filosóficamente contrario a la creación de una mesa de guionistas”

Como se enteraron en THR hace algún tiempo.Y ese timonel, es evidente en cosas como el Joker de Todd Phillips, la fe puesta en la administración de Wan en futuros proyectos o el alineamiento con el mandamás de New Line; Toby Emmerich, en la generación de películas de menor envergadura presupuestaria.

Un salvavidas que saca un poco a DC de esta meganarrativa desordenada que simplemente no funcionó. Entonces, para sintetizar. Menos presupuesto, hace que los directores que sepan trabajar con menos, encuentren acá la posibilidad de hacer más.

Y a entenderse, yo no estoy diciendo que la apuesta por directores venidos del terror sean una mejor elección per sé, digo que usualmente quienes suelen saber trabajar con elementos fantásticos y presupuestos moderados tienden a apuntar narrativamente a los personajes menos que al mcguffin en sí mismo, porque, es más barato.

Las limitaciones, además nos devuelven sinergias y aristas que solemos obviar en el cine de espectáculo, como un casting carismático, una historia sencilla pero bien contada, preocupación por los personajes y elementos que bastan y sobran para mantener una película en pie por poco más de hora y media. Y eso, Sandberg lo cumple a cabalidad.

Una historia de navidad


Billy Batson, tiene 14 años de edad. Huérfano por un accidente que lo alejó de sus seres queridos, hoy vive huyendo de casa en casa de acojida.

Y no es que hasta que entra en juego lo sobrenatural-mágico en esa trama principal, Shazam! se levanta bajo la misma estructura que casi todas las películas navideñas: encontrar el regocijo en la familia, y que el amor nace de las personas y no de las ideas.

En ese sentido, lo hecho por Zachary Levi dotando de carisma a la versión adulta de Batson, mantiene siempre la atención de la película con la gran química entre él y el Freddy Freeman de Jack Dylan Grazer.

Un actor que por lo demás, es el corazón de la peli, depositando en sus hombros gran parte del peso emocional de la historia y motor para las grandes preguntas de la película que aunque repetidas, suenan sinceras en su discurso sobre la elección de la familia, el amor propio y la aceptación de la perdida.

Al igual que el Spiderman de Jon Watts, en el que las dinámicas y parte importante del corazón en la cinta residían en constante referencias a John Hughes (con literalmente una escena-homenaje a Ferris Bueller’s Day Off )acá se nota mucho la influencia obvia de la BIG, de Penny Marshall, tratando de conectar un producto entre los fans, pero también con las reglas de un género en específico.

Eso, no es para nada negativo. Shazam! jamás debe luchar contra su naturaleza super heroíca y su tono de divertimento familiar puesto que durante muchos tiempo, ambos acercamientos iban de la mano. Hablo de una época como la del Spiderman de Raimi como estandárte, pero también de la ingenuidad del Superman de Donner o lo kitsch del Batman de Burton, incluso, en el tratamiento de las fallidas 4F de Tim Story.

Si no está roto, no lo arregles

Shazam! De todas maneras, tiene buenos mimbres para consolidar su historia. Mark Strong está más que bien con su visión de villano como antítesis de Batson tanto en su aproximación al poder, así como a los conceptos de familia y en general, es una buena actualización de Sivana. El resto del casting? como mencioné cumple a cabalidad (con especial mención a la adorable Faithe Herman) y solo suman a la historia.

Todo potenciado además, por un guion de Henry Gayden y Darren Lemke siempre dispuesto preferir lo bobalicón por sobre la épica impostada. En la historia de Shazam! existe la constante de amalgamar la idea de ese bruto superpoderoso que aprende la máxima de «un gran poder conlleva una gran responsabilidad» pero con aprensiones propias de las dinámicas familiares y la toma de responsabilidad de tus actos frente a los otros.

Los relatos de supers se seguirán haciendo, y bajo ese prisma, espacios para las apuestas de cine como el de Shazam! son una elección que hoy es sintomática de los riesgos que los estudios están empezando a tomar, entendiendo que no es llegar y clonar una metaestructura sistemática de 10 años de trabajo; sino que volver a las raices del entretenimiento y apostar por historias que queramos escuchar, aunque lo hayamos hecho mil veces antes.

Shazam! no ofrece nada novedoso, pero aún asi, nos recuerda que no es necesario reinventar nada, solo abrazar con corazón tu historia y entender que los valores universales de estas historias que son más simples de lo que queremos aceptar, siguen siendo efectivas si las contamos como se debe. Y en este caso, es poner a la familia frente a todo. Sino, qué sentido tiene ser un superhéroe?

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Periodista. Fundador de Plan9. Weón fome.