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Rutger Hauer: Soñaremos con ovejas eléctricas?

29 agosto, 2019

Rutger Hauer: Soñaremos con ovejas eléctricas?

La escena es conocida. Deckard está en la azotea del edificio Bradbury enfrentando -como puede- a Roy Batty, el líder de la fuga de replicantes Nexus que abandonó una vida de esclavismo para intentar liberarse de su principal atadura: Su fecha de expiración.

Ahí, frente al hombre que lo cazaba, Batty hace lo más impensado que podía hacer en esa situación. Salva a Deckard.

Salva a Deckard dejando entre ver que la humanidad es algo más que estar hecho de carne y hueso. Porque Batty ya no tiene nada que perder: ha matado a su Dios, y se ha dado cuenta de la futilidad de su existencia. Por más que quiera, realmente está destinado a acabar de la misma forma que el Blade Runner que lo persigue, condenado al olvido. Igual que él, igual que todos nosotros. Hay algo más humano que eso?

Es conocido que el famoso discurso de Batty, eso sí, no estaba en el guion original. Ridley Scott comenta que en su minuto, nadie creía en el monólogo que el mismo Hauer (actor formado en el teatro holandés) fuera a funcionar, hasta que lo escucharon. «¿Esto lo robaste?» pregunta Scott. Hauer le dice, «no, yo lo escribí».

Carrera breve

Hauer no tiene una carrera ecléctica, ni mucho menos dilatada. Su filmografía, para alguien de 75 años es más bien, breve. Transitó entre la Europa de los países bajos y la era post-Blade Runner, cinta que califica sin medias tintas, de su favorita:

«Blade Runner […] no necesita explicación. Simplemente [es]. Todo lo mejor. No hay nada igual. Ser parte de una verdadera obra maestra que cambió el pensamiento del mundo. Es increíble»

En su Holanda natal comenzó en el teatro, a pesar de negarse insistentemente en tomar ese camino. Resulta que el actor durante mucho tiempo intentó ser marino mercante al igual que su abuelo y tuvo una formación estrechamente ligada a lo militar (de ahí, lo adusto de su carácter) pero al parecer, la sangre tira y terminó al igual que sus padres dedicándose a las tablas.

Es bajo ese oficio, el de actor de una compañía de teatro itinerante, cuando fue «descubierto» por el productor Gerard Soeteman, quien lo conectaría con nada menos que Paul Verhoeven dando el salto del teatro a la TV con la serie de corte medieval, Floris. De ahí en adelante, miel sobre hojuelas.

Rutger hizo una carrera -como comentábamos más arriba-, breve. Un paso por sus obras más recordadas nos lleva a Nighthawks (1981), Ladyhawke (1985) o Flesh and Blood.

Ya en su presente, su nombre era el asociado más que nada a un secundario de lujo en cosas como Batman Begins o Sin City, también rescatar su participación en El Futuro, cinta de Alicia Scherson que adaptaba Una Novelita Lumpen de Bolaño, en la que Hauer tiene un rol protagónico y que deja entrever también, todas sus armas como actor de formación teatral.

Máquinas y hombres

Rutger obtuvo el papel de Batty más que nada por su porte. La productora Katherine Haber fue quién se lo presentó, y el director lo escogió basado en sus actuaciones en los filmes de Verhoeven.

Hasta Phillip K, Dick, quién no había estado involucrado en la adaptación de su libro (y no estaba muy conforme con lo que sabía hasta ese momento de la adaptación) comenzó a cambiar de parecer cuando vio a los actores. Rutger Hauer le recordó «el superhombre nórdico que Hitler dijo saldría del laboratorio».

Así era Hauer. Un hombre que contradictoriamente y a pesar de querer haber formado parte de la milicia, estaba dotado de una sensibilidad de poeta. De hecho, escribía poesía y cuando habló sobre cómo construyó su icónico monólogo dice: «No vino de mí» (…) «vino del poeta en mí, y había un poeta en Roy». Un monólogo que cuando fue escrito, consideró estaba hecho de una manera demasiada «operística». Una manera en la que el replicante jamás usaría.

Más?
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En una entrevista con Dan Jolin, periodista de Empire y recogida por Laurence Raw en su «Enciclopedia de Ridley Scott»; Hauer comentaba que estas líneas finales mostraban que Batty buscaba «dejar su huella en la existencia … el robot en la escena final, al morir, le muestra a Deckard de qué está hecho un verdadero hombre». Era una manera -para él- de «concluir la búsqueda de Roy» . De saber qué es ser humano.

Una búsqueda que como eje, siempre fue importante en términos de decidir quién realmente es humano en Blade Runner. Dick en una de sus últimas entrevistas al ser consultado sobre el final de BR, dijo: “Me gustaría que [Deckard] sea metafóricamente un replicante porque eso mostraría que cualquiera de nosotros podría deshumanizarse en el esfuerzo de luchar contra el mal”.

La búsqueda de los personajes en la obra, habita siempre en el espacio de lo estético y lo metafísico. Un esfuerzo de dotar una visión, la inquietud postmoderna de la muerte del dios y la creación de futuros terribles y desencantadores. Verhoven jugó con lo mismo en algunas de sus obras más populares como Total Recall y Robocop, cintas violentas vaticinando otros aspectos de lo que pasa hoy, aunque claro, sin esa poesía triste que barniza lo de Scott. Y gran parte de eso, reside en lo que representa el Batty de Hauer.

Blade Runner no morirá. La idea de su futuro hoy se hace presente tristemente como una realidad. Nuestro futuro nunca estuvo destinado a ser brillante y resplandeciente, sino, triste, sucio y desesperanzador. Con todos nuestros avances, la gente sigue muriendo de hambre. Se siguen quemando cientos de hectáreas y contaminando a un ritmo insostenible mientras nos regocijamos en un sinfín de publicidad creyendo conocernos por lo que consumimos online. Es ese mismo mundo, esa misma idea, en la que Roy Batty eligió ser más humano que un humano.

Hoy, el hombre tras la máquina, ya no está con nosotros, pero quiero creer que su personalidad influyó por completo en el replicante que ahora de alguna manera, logró su cometido en la forma de una inmortalidad quizás más preciada: La de la cultura.

Un gigante devenido en poeta que murió curiosamente, en el mismo año que transcurre ese futuro distópico. Un futuro que hoy es presente, porque dentro de todo, supongo que en la entropía del universo, el caos, de algún modo suele ser al igual que Batty, poético.

Como diría Gaff; “Lástima que no pueda vivir, pero ¿quién realmente vive?».

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Periodista. Fundador de Plan9. Weón fome.