fbpx
Cine + Series El Infinito Reviews

Roma de Alfonso Cuarón: La belleza, lo cotidiano, lo imprescindible

26 diciembre, 2018

author:

Roma de Alfonso Cuarón: La belleza, lo cotidiano, lo imprescindible

La intimidad absoluta e introspectiva es una temática que el mexicano Alfonso Cuarón, luego de 35 años como director, no ha explorado de manera profunda, ni siquiera en dos de sus más afamados filmes: “Y tu mamá también” y “Children of Men”.

De hecho, han sido bien dispares los géneros por los que Cuarón se ha paseado. Desde el mundo mágico con Harry Potter y la ciencia ficción de Gravity, hasta la distopía en Children of Men. Por tanto, la bolsa de sorpresas que represanta el director, es algo que deberíamos saber de antemano.

Resulta que Roma, no solo entrega, probablemente, la historia mejor retratada de su historial fílmico en términos técnicos, audiovisuales y dramáticos, sino que, además, nos regala una película que escapa absolutamente de lo que le conocíamos hasta la fecha y que nos hace sentir que lo más cotidiano puede ser una belleza total.

Tal como ya se ha comentado en innumerables oportunidades, Roma –que representa el nombre de un barrio acomodado del DF- retrata indirectamente la infancia de Alfonso Cuarón.

Una infancia repartida en las experiencias de los cuatro hijos de una familia de clase media-alta del México a principios de los setenta. Una que tiene a dos criadas indígenas que parlan mixteco, Adela (Nancy García) y Cleo (Yalitza Aparicio), teniendo a esta última y a la madre del conjunto, Sofía (Marina de Tavira) como protagonistas en un vaivén de emociones.

De una dedicación profunda y trabajada resulta el trazado que dibuja Cuarón en cada uno de los aspectos contextuales del México setentero, totalmente monocromático y realista, sin caer en la caricatura ni en el homenaje sobrecargado.

México, un país que venía recién saliendo del mundial disputado en tierras aztecas, con la radioemisora tomando un papel esencial en cada casa, transmitiendo éxitos de grandes íconos culturales, como José José, Juan Gabriel o Ana Gabriel, y que acompañan una cinta prácticamente sin banda sonora, nos cuenta, con mucha inteligencia, el barbárico machismo arraigado en la idiosincrasia mexicana y las nefastas consecuencias.

La narración circunda, en algunos períodos, entre la lentitud y los quiebres derivados de atracos convencionales de la vida, lo que se representa con los constantes recursos de cámara formidables, como paneos, travellings descriptivos y planos generales y secuenciales encuadrados a la perfección.

Hay veces, en las que uno puede pensar que no se nos está contando nada, pero en realidad nos están diciendo todo.

Lo más destacable del trabajo técnico, sin duda alguna, es la fotografía de Galo Olivares, que puede ser considerada fácilmente entre lo mejor del año.

Olivares hace gala de un manejo intimista pero diáfano. Como si la idea de la familia fuera un eje unido con tanta meticulosidad en la narración que nos hace sentir que realmente somos parte de lo que vive esta familia, sobre todo con Cleo, quien con su mirada humilde y resignada de la vida, sus penas, pérdidas y lo complejo que es vivir en una sociedad en que el hombre recibe los méritos, a pesar de ser prácticamente invisible en el sustento familiar, nos conduce al melodrama que es la vida misma.

Más?
Netflix oficializa la "película" de Black Mirror

He ahí donde la narración toma fuerza. Las mujeres expuestas en Roma son fortalecidas por derecho propio, una visión de vida firme e indómita ante la ineptitud y cobardía del hombre machista, su moral insostenible y ausencia constante.

Curiosamente, ese estoicismo no es necesariamente una postal. Pues Cuarón se encarga de crear personajes conflicturados y contradictorios, como Sofía, la madre, una mujer con arranques de ira, histérica y, en ocasiones, violenta, pero que esconde un arco de desarrollo que explica y define por sí misma.

El gran sustento que le brinda vida a Roma es la cotidianeidad. Cuarón nos proyecta lo indispensable que es atesorar lo convencional de la vida y valorarlo: Tomar desayuno, ver la televisión en familia, sujetar al perro para que no se escape, escuchar al afilador de cuchillos, limpiar la ropa o el barrido de un estrecho patio.

Situaciones que con un simple quiebre puede ocasionar una de las historias más cautivantes y profundas, superando lo superfluo de nuestras propias vidas; y que muchas veces pasamos por alto.

Alfonso Cuarón se la jugó con todo en los 135 minutos de Roma. Puso lo mejor de su manejo cinematográfico a la orden del filme; se denota en cada fotograma que él tiene recuerdos vívidos de su infancia, plasmados en un manejo excepcional en la dirección, de pie a cabeza, donde destacan tres escenas que, seguramente, podrían ser recordadas como algunas de las secuencias definitivas de este 2018.

Roma es lo más íntimo, distinto, apabullantemente cotidiano y realista que Cuarón ha creado. Y no se necesita nada más para hacer cine.


Also published on Medium.

Comenta o muere

Periodista empedernidamente adicto al séptimo arte y a la música. Creativo cuando puede; inteligente cuando se debe; profesional cuando lo amerita... pero nunca una estrella de porno.