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El Infinito

Póngale Play: Dagashi Kashi, dulces sin diabetes

13 abril, 2016

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Póngale Play: Dagashi Kashi, dulces sin diabetes

Hacer comedia muchas veces puede ser un arma de doble filo. El humor nipón, que funciona con otros tópicos bastante extravagantes en su narrativa, puede resultar hasta desagradable en ocasiones. Y es que el absurdo desde personajes gritando incoherencias incontrolablemente hasta gags a base de caídas o golpes fortuitos, todo bajo una formula hipersexualizada de sus personajes femeninos, puede no ser del gusto de todos. Pero Dagashi Kashi no es mala. A pesar de su estilo repetitivo en el humor, no se vuelve vomitiva. Si no estás acostumbrado a la comedia japanis, es un buen plato de entrada a este mundo del anime tratado desde una perspectiva oriental muy esquizofrénica.

kashi

Durante ocho generaciones una pequeña tienda de dulces japoneses, en una zona rural, ha pasado de padre a hijo. En esta ocasión, es el turno de Kokonotsu Shikada de seguir con el patrimonio, pero el adolescente desea ser un mangaka y bajo ninguna circunstancia quiere renunciar a esta idea. Un día de verano llega una chica rara e hiperactiva llamada Hotaru Shidare a la puerta del negocio, quien es la heredera de una exitosa compañía de dulces, su intención es hacer una alianza con la pequeña tienda. Pero el padre de Kokonotsu se niega a su petición a menos que convenza a su hijo de continuar con la tienda. Entonces será su trabajo persuadir a Kokonotsu para seguir el legado de su familia.

Puedo decir con total libertad, que la historia no tiene pies ni cabeza, es un sin sentido y una oda a la comedia de lo ridículo. Esto no es del todo malo, en una comedia no siempre se necesita tener una trama compleja para hacerla funcionar. Siempre veremos la misma fórmula capitulo a capitulo; se presenta un dulce, hablan de su historia o características y ponen situaciones que giren en  torno a él. Podría decir que bajo esta idea la serie se vuelve monótona rápidamente, pero no me paso. Soy un amante de los dulces y descubrirlos en otra cultura logro llamar mi atención, y que en algunos de sus capítulos los dulces que presentan se asemejen a los que yo disfrute en mi propia infancia, se vuelve algo muy llamativo. Manzanas confitadas, petazetas, Jugo con sabor a gaseosa o cerveza, vale otro en los helados y de esos dulces redondos con los que se podía simular un silbido, son algunas de las delicias que se presentan en la historia.

Pedirle a Dagashi Kashi una evolución en sus personajes o una personalidad muy desarrollada, es como pedirle a Reese que deje de golpear a Malcom, somos espectadores de lo más cercano a lo que podría llamarse una “Sitcom oriental”.

Es casi obvio su enfoque adolescente puber, lo presentan el 99,9% de este tipo de producciones y aquí se demuestra con el atractivo de Hotaru, donde se recurren a distintos gags para destacar su sensualidad y hacen referencia a situaciones accidentales del tipo Ecchi, para promover a la chiquilla como una prominente Waifu.

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La serie se maneja en un humor ridículo, infantil, pero atractivo. La amplia gama de chistes que salen a la luz producto de los dulces, es casi surreal pero me saco más de alguna carcajada. Me recordó a las ocasiones en que compraba gomitas y les arrancaba la cabeza o las partes del cuerpo a los osos haciendo historias y jugando con sus sentimientos. Díganme por favor que no fui el único que lo hacia.

Su animación es bastante simple, los diseños de los personajes no salen de lo habitual ni se arriesgan a ir más allá. En cuanto a su banda sonora, destaco su Ending muy pegajoso, aunque el resto de la música no logró atraparme ni dejarme con la boca abierta.

Si tienes un amor y admiración incondicional por los dulces, si disfrutas de la comedia sencilla y quieres pasar un buen rato, póngale play a Dagashi Kashi, porque la diabetes no entra por los ojos. Síguenos en nuestra página de Facebook & busca una Waifu en nuestro Instagram.

 

 

 

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멜~ 25. Periodista y melómana.