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Plan9 Recomienda: 39 años de The Shining

23 mayo, 2016

Plan9 Recomienda: 39 años de The Shining

Stephen King publicaba en 1977, The Shining, una de sus novelas con diferencia más conocidas. Un punto de inflexión en su carrera que terminó consolidándose como uno de los íconos del terror moderno por derecho propio.

Pero la historia de Jack Torrance conoció la masividad también de la mano de otro genio, porque un 23 de mayo de 1980, la fatídica historia del Hotel Overlook llegaba al cine bajo la mirada de Stanley Kubrick.

La versión que inmortalizó a Jack Nicholson como el chiflado Jack Torrance, acompañado por Shelley Duvall, Danny Lloyd y Scatman Crothers como Wendy, Danny Torrance y Hallorann respectivamente. Todos atrapados en la locura que representaba el mítico hotel Overlook.

Hoy El Resplandor, “ese” Resplandor cumple 39 años.

Considerada al día de hoy como una de las películas más aterradoras de todos los tiempos (incluso Scorsese la tiene en su top 11) El Resplandor de Kubrick es una obra que a pesar de adaptar la novela de King, difieren en tantos aspectos y matices que finalmente se puede comprender como dos lecturas de la misma historia, con aproximaciones si bien familiares, casi completamente diferentes entre sí. Y razones hay de sobra.

Valorar el género

Kubrick, quién venía del drama histórico de Barry Lyndon, declaró en su minuto a Vicente Molina Foix, periodista de El País que una de las cosas para él, más atrayentes de la obra de King fue el hecho de acercarse al horror, desde su diferencia:

“Era la primera vez que me leía hasta el final una novela que de las que me enviaban con vistas a una posible adaptación cinematográfica. Me vi absorto en su lectura y me pareció que su trama, ideas y estructura eran mucho más imaginativas de lo habitual en el género de terror; pensé que de ahí podía salir una magnífica película.”

Y de hecho, lo hizo. Sin embargo, King nunca quedó satisfecho con la versión del norteamericano. Conocido es que el director recurrió a Diane Johnson, quién reescribió el guión original de Stephen y descartó ideas muy naives para la época como arboles con forma de animales que se movían o el exceso de protagonismo de elementos supernaturales para poder dar forma a una locura más centrada en el propio Torrance.

Ese cambio de foco, jamás fue del gusto del escritor quien en 1997 supervisó una adaptación dirigida por Mick Garris para TV y que con perdón del autor, no le llega ni a los tobillos.

Todos locos

La reescritura de Kubrick, era una que remarcaba los aspectos psicológicos de los personajes de un hombre que ve su locura subrepticia catalizada por el influjo del Overlook, un hombre imbuido en un escenario que despertaba en él, la locura. Un elemento nunca ajeno y siempre presente. Algo que el mismo King reconocía:

«El personaje de Jack Torrance no tiene ningún arco en esa película»(…)»Cuando vemos por primera vez a Jack Nicholson, está en la oficina de Mr. Ullman, el director del hotel, y ya sabes en ese momento que está loco como una cabra».

Esta arista, era casi opuesta a lo que buscaba pretendía el escritor: Un hombre normal, arrastrado a la demencia por fuerzas externas.

Un tema que si bien, era interesante, delegaba mucho del peso dramático a la externalidad y lo libra en cierto grado de la culpa propia de Torrance. Cosa curiosa, pues The Shinning forma parte de esa época que retrata de forma metafórica la vida de King como alcohólico y que está mucho más en sintonía con esa narrativa en la propia versión de Kubrick .

No hace mucho, King, volvió a referirse al tema en una entrevista concedida a Deadline en donde se habla de la visión del director de 2001:

«Hablé con Stanley por teléfono antes de empezar” (…) «Recuerdo que notaba que estaba intentando abrir su propio camino en los libros y dijo. ‘Bueno, ¿no crees que todas esas historias de fantasmas son optimistas? Porque eso significa que, si hay fantasmas, hay un más allá, no nos limitamos a morir, seguimos adelante’. Y yo dije, ‘Señor Kubrick, ¿qué hay del infierno?’ Hubo una larga pausa al otro lado y dijo con una voz muy fría, ‘Yo no creo en el infierno'».

Así que sí, Kubrick a sido retratado en infinidad de ocasiones como el maniáco frío en búsqueda de la narración de horror perfecta. En una de las escenas de la versión especial Europea, Wendy entra al Gold Room y observa aterrada que está llena de telarañas y de esqueletos.

Kubrick finalmente decidió eliminar esta escena de la original (a pesar de estar muy bien hecha) por ser demasiado sobrenatural y por contradecir, en gran parte, a la temática y el concepto global de la película, el de espiral de locura al que se somete una familia ordinaria.

“Lo sobrenatural no puede ser desmenuzado o analizado detenidamente, por eso el exámen definitivo sobre su aspecto racional es si es lo suficientemente bueno como para hacer que se te levanten los pelos del cuello».

Esa diferencia de perspectiva, siempre le ha jugado en contra a esta vrsión según la opinión de King. Un hombre acostumbrado a cimentar sus personajes, hombres corrientes, en situaciones extraordinarias, gente enfrentada a la fuerza de lo sobrenatural.

«Creo que ‘El resplandor’ es una película hermosa con una imagen magnífica” (…)»Como ya he dicho, es como un precioso gran Cadillac sin motor en su interior.

En ese sentido, cuando se estrenó, muchas críticas no fueron demasiado favorables y yo era uno de esos críticos».»

Ver más allá de lo evidente

Mucho se habla del simbolismo de la visión del británico. Desde la masacre indígena norteamericana, hasta teorías ridículas (pero divertidísimas) como la metáfora del Minotauro de Creta. Varias de estas teorías tiradas de las mechas, las aborda el documental Room 237. Un docu muy entretenido sobre precisamente eso, teorías muy alocadas sobre el simbolismo de la cinta.

Grabada con la usual elegancia del director, el uso de steadycam remarca notablemente el viaje a los que nos vemos sometidos como espectadores, manteniéndonos ajenos y siempre desde una perspectiva voyerista al desarrollo de la tragedia que acontece en los pasillos del hotel.

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Una película que de todas formas, hace honor a su plot por medio de su producción. Sometidos a una tensión tremenda, la mayoría de los actores se refieren a ella como una experiencia desagradable.

Es de conocimiento público que Shelley Duvall fue elegida por su aspecto temeroso más que por su capacidad actoral. King nuevamente criticó esta decisión, pues su versión de Wendy era la de una mujer empoderada, a lo que Kubrick creía era algo irreal. Una mujer de ese tipo, jamás, habría soportado a un sujeto como Torrance.

Acá, Kubrick potenció esa versión de Wendy sumisa, callada, nerviosa mediante el sometimiento a un método extremo de «modelación» de su personaje, insultándola y sometiéndola a un profundo estrés durante el rodaje.

Duvall llego asufrir crisis nerviosas post grabación porque esa era la metodología del director, Shelley vivió el rodaje siempre al borde del colapso, algo que hoy se considera detestable, en su minuto fue sinónimo de compromiso con la historia.

Método en la locura

Ese afán por controlar todo, por generar una idea genuina de demencia llevó a Kubrick a realizar actos que rayan en lo psicopático y ególatra ¿La escena en la que Jack amenaza a Wendy, mientras sube las escaleras? se repitió cerca de 60 veces. A pesar de que la primera toma fue buena, Kubrick quiso que el agotamiento de repetir muchas veces una misma escena, se reflejara en la cara de Nicholson en forma de locura e ira. 

¿La escena en dónde Halloran enseña la cocina a Wendy y Danny? se repitió 85 veces. El director sometió a una dieta de basada solo en queso a Nicholson, pues había leído que el queso, producía irritabilidad. Y así desfilaron una larga lista de extravagancias en la búsqueda de crear el ambiente perfecto para la historia.

De todas maneras, la obsesión de Kubrick con la toma perfecta era algo conocido por no poca gente. Algo que data desde sus tiempos como fotógrafo para la revista Look (trabajo que abordamos en su minuto, por acá). Ahí, según uno de sus biógrafos Vincent LoBrutto:

«Él buscaba la mejor toma, la que generara una impresión, y lo cierto es que ninguna de esas fotos de prueba que hacía en su juventud era prescindible, cada una de ellas estaba perfectamente compuesta, cada una de ellas valía la pena».

Una práctica que también solía procurarse en los decorados y el tratamiento estético de los mismos. El laberinto que toma protagonismo en el tercio final es no solo representativo de la locura, sino que además de la relación entre Danny y Torrance. Tal como lo señala este extracto de una entrevista con el director:

«Para que la gente se crea la historia, lo importante es que los escenarios luzcan reales. Yo lo comparo con el modo en el que [Franz] Kafka y [Jorge Luis] Borges escriben: de manera simple, no barroca, para que lo fantástico sea tratado con una cualidad reconocible, como salido de la vida diaria».

Así, con todo esto, The Shinning logra configurarse como parte de una de las narrativas más complejas y atrapantes tanto de Kubrick, como la de todos los implicados en su desarrollo.

En una entrevista con el icónico periodista francés Michel Cimet, es consultado sobre la importancia de los relatos construidos sobre la narrativa popular y lo simbólico que puede encontrar en ella la audiencia moderna a lo que contesta:

Sin ninguna duda, los escritores como los cineastas encuentran los unos y lo otros el mismo problema, sea consciente o no: ¿Cuál es la importancia de la historia? ¿No es otra cosa que un procedimiento para conservar la atención de la gente mientras que el artista hace un trabajo más sutil sobre otros aspectos de su expresión? Dicho de otra forma ¿es la historia el elemento más importante, o solo es un medio para producir placer y mantener el interés, siendo la verdadera preocupación del artista el cumplimiento formal? No conozco la respuesta a esta pregunta.

Pienso que la ficción y el drama realistas tienen límites: algunas cosas son muy largas como parar poder encontrar una forma de expresión elegante. El problema a resolver, para toda persona que escribe una historia, es el siguiente: ¿Cuál es el sentido de la intriga? Y no creo que se pueda responder con una mínima certitud. En el campo de la psicología del público, quizá la ficción que utiliza arquetipos influye más profundamente que una obra que insiste en los detalles de la vida cotidiana.

The Shinning cambió el cómo percibimos las películas de horror, nos enseñó que una adaptación no tiene porqué ser un calco de su fuente; es una muestra de cine mainstream del más alto nivel y sobre cómo desde ya, el género no era una maraña de tópicos burdos y fáciles de abordar, sino que podían ser la exploración de la psique y ser el reflejo de algo más sórdido y real de lo que nos gustaría creer.

Es el resplandor de uno mismo vuelto pesadilla. No mucho ha cambiado en casi 40 años y por eso, volvemos a visitar el Overlook una y otra vez.

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Periodista. Fundador de Plan9. Weón fome.