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El Infinito

Plan9 Recomienda: Eizouken ni wa Te wo Dasu na!, Nunca es tarde para hacer lo que quieres hacer4 min read

24 febrero, 2020 3 min read

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Plan9 Recomienda: Eizouken ni wa Te wo Dasu na!, Nunca es tarde para hacer lo que quieres hacer4 min read

Cuánto me demoro? 3 minutes

Si han pasado al menos cinco minutos online en las últimas dos semanas, seguro se han topado con GIFS de chicas animé haciendo jojoposes, o de otra luchando con su machete contra un tanque y es que Eizouken ni wa Te wo Dasu na! (Keep your hands off Eizouken!) cautivó el corazón de todos.

«Eizouken«es una serie de animé basada en el manga de Sumito Ōwara. Se estrenó el 5 de enero de 2020 y está actualmente en emisión. Está dirigido por nada menos que Masaaki Yuasa, responsable de Devilman Crybaby y cosas como la película The Night is Short, Walk on Girl. Hablamos en su minuto de ella, acá.

La historia, sin entrar en spoilers, va sobre tres chicas de instituto que fundan un club audiovisual para hacer animé («monos chinos«). Y las razones por las que esta serie, aparentemente sencilla, se ha transformado en la sensación de la temporada, son varias.

Partamos por una de las razones principales: Sus protagonistas. La apasionada y nerviosa creatividad de Asakusa, el lógica y concentrado liderazgo de Kanamori y el técnico y obsesivo tesón de Tsubame se conjugan y complementan como uno de los mas divertidos y entrañables tríos que he visto en mucho tiempo.

Pero lo maravilloso de Eizouken es que si bien es derechamente una comedia, está plagada de aventuras fantásticas como en los típicos animés que tanto referencia. Eizouken usa todas sus herramientas a mano para trasladarnos al interior de las fantasías y creaciones de este ecléctico grupo que a medida van aprendiendo lo complejo, técnico y sobretodo hermoso del arte de la animación, también nos deja aprender con ellas.

Recuerda en ese sentido a series como Bakuman o High Score Girl, que no solo se empeñan en ser divertidas, sino que además nos educan e interiorizan en los pormenores de la industria, como por ejemplo aquella escena en la que cambian los cuadros por segundo en una animación que realizan y vemos (literalmente) la diferencia entre la misma animación a mas o menos cuadros.

Con respecto a su banda sonora es, a falta de una palabra mejor, la raja (a ratos me recuerda a FLCL). Un tono dulce que sin ser meloso (gracias al humor) se acopla perfecto con las distintas personalidades.

Y aunque puede que no tenga la mejor animación del mundo, de todas maneras deja entrever en sus detalles que está hecha con mucho amor y nos recuerda que la animación, la cinematografía, nos pueden trasladar a mundos y aventuras increíbles. Una virtud bastante interesante pues, aunque es en Japón y es sobre hacer animé, aún así se siente extraordinariamente cercana; películas, teatro, cómic… Cuántas veces no quisimos entregarnos por completo a un hobby lo dejamos tirado por puras excusas? ¿Cuántas veces fuimos nuestros propios enemigos?

Eizouken representa a todos aquellos que no se echaron a morir, que no les importó el «otaku culiao», el «maricón k-pop», el «cabro chico nerd».

No son la waifu, ni la con voz de ardilla, ni la chica mágica, y no porque sea algo malo, si no porque son cosas más reales. Una chica baja con ansiedad, la chica alta con las habilidades sociales de un robot y la obsesiva fanática del animé. Son tú, soy yo… Y lo mejor: Somos nosotros, haciendo lo que nos gusta.

En Eizouken no hay un terrible villano, no hay super poderes, no hay un elegido y profecías ancestrales, pero sí hay una chica torpe que no aguanta los extenuantes turnos de trabajo, una productora que nunca ha sido productora y que no tiene problemas en usar métodos poco ortodoxos y una chica que pierde el tiempo encerrada en sus ideas, atrasándose en sus fechas de entrega.

Eizouken te recuerda que podís juntarte con ese par de amigas y armar tu cuerpo de baile k-pop, o juntarte con ese par de  ñoños y «programar» su videojuego en RPG Maker. Que no es tarde para que empieces a hacer tus «monos chinos». Que en realidad, nunca es tarde para nada.

Comenta o muere

Cineasta y pseudoprofe. Soy una Sailor Scout que lucha por el amor y la justicia. Y me lo fumaré, en el nombre de la Luna.