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No basta con los trailers: La irrupción del teaser y su efecto en la industria del cine

18 octubre, 2017

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No basta con los trailers: La irrupción del teaser y su efecto en la industria del cine

La velocidad del siglo XXI parece no tener freno. Con la irrupción de Internet, la necesidad de los consumidores por contenidos con formato reducido ha aumentado, y pocos aún gustan o toleran ver videos que duren más de tres minutos en las redes sociales.

Porque así es la gente. Quiero todo rápido, condensado. Porque si no se distrae.

 

Claramente la culpa no es inherente de las personas, ni de la audiencia; ni siquiera  de los consumidores. Con la masificación de las redes sociales y plataformas tecnológicas que apuntan de manera notoria a la producción de pequeñas cápsulas como (el difunto)Vine, Snapchat o Instagram, el modelo económico ha tenido que adaptarse a los deseos de la sedienta masa.

Porque insistimos. No es que la gente sea floja, es que hoy cada vez más recibimos más y más información. Y la única manera de poder manejar es o filtrándola, o consumiéndola en pequeñas dosis.

La campaña de teaser, de prelanzamiento o de intriga, tampoco es inherente a la industria audiovisual. Es más bien transversal, estos pequeños adelantos han sido utilizados en una diversidad de áreas como el cine, las series de televisión, los videojuegos e incluso en la música.

¿Pero por qué la irrupción de estos pequeños adelantos funciona tan bien? ¿Qué sucede adentro de los fanáticos?

La promesa de emociones, jugabilidad, tensión y personajes calan hondo en el corazón y bolsillo de los seguidores más hardcore. Una experiencia que se vende en vasos pequeños, como si te pegarai un shot de tu copete favorito.

Y es que este fenómeno no puede ser separado de las campañas de marketing. La rentabilidad de los productos, que se basan en primera instancia en la generación de capital, se puede predecir gracias a estas campañas que buscan la viralización, la construcción del hype, la venta de productos asociados como muñecos, preventas de entradas de cine, de videojuegos o cualquier cosa que se quiera y se pueda vender.

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Un hecho a destacar es lo que sucede con la nueva saga de películas de Star Wars, la cual está amparada bajo la enorme mano de producción de Disney. A lo largo del tiempo, los millones de fanáticos alrededor del mundo son estimulados en decena de ocasiones con pequeños adelantos, que son capaces de movilizar a toda la industria.

Pero no solo se explota el producto con los teasers. Los posters, actores, directores y más son simples recursos para la masificación de un algo que aún no se encuentra a la venta. Lo interesante de estas campañas es que se basan en la cantidad de gente que se muestra interesada y/o emocionada con lo que se viene. En cuanto a esto, no podemos olvidar la influencia de los medios de comunicación, que no tienen problema en fomentar estos fenómenos.

No hay que ir muy lejos para encontrar ejemplos en Chile. Muchos medios parecen más una agencia de publicidad que un medio digital por sí mismo. Son el poster, el teaser 1, el teaser 2, el teaser 3 y el primer tráiler las noticias, las que están en función de la maquinaria. Publicidad gratuita, qué mejor.

 


Y aunque es probable que estas campañas sigan evolucionando, son al mismo tiempo un arma de doble filo. En cuanto a su capacidad evolutiva, un dato curioso es lo que sucedió el 2013 con el director de The Wolverine, donde se acuñó el término de tweaser, ya que en su cuenta de Twitter compartió un adelanto de 6 segundos en la plataforma Vine. Parece que solo hay que aprovechar el tiempo que la gente dispone.

Sin embargo, los problemas comienzan cuando estas campañas generan expectativas desmedidas y el resultado no está a la altura. Un caso icónico es lo que sucedió con No Man’s Sky, videojuego que vendría a revolucionar aquel mundo y terminó siendo un enorme fracaso.

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Los teasers entonces no deberían tomarse a la ligera. Además, uno podría preguntarse si tienen un valor estético. A lo mejor en el futuro se hable del arte de los teasers, ya que al menos en cuanto a producción, no se alejan mucho de las lógicas del producto final. Y aunque sea tema de discusión para otro texto o conversación, lo claro al día de hoy es que distanciar esta producción de cápsulas con las grandes producciones de Hollywood sería absurdo.

Por lo mismo, lo único sensato que podríamos esperar es que los adelantos sean honestos y no una mentira camuflada, una mera excusa para seguir aumentando las arcas de una industria tan sedienta como sus seguidores.

O quizá tenemos lo que nos merecemos ¿Quién sabe?

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