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Alta Fidelidad

Música para molestar a tus vecinos: Vol. 1

Si tu vecino pone Arjona a todo volumen, respóndele con Mastondon.

Mis vecinos tienen la desagradable costumbre de escuchar música como si todos los que vivimos en las casas aledañas los quisiéramos escuchar. No es algo que hagan para ocasiones especiales o festividades, es diario. Hace ya un par de meses por las mañanas escuchan Reik y cualquier artista que esté en las playlist recomendadas de Spotify, y por las noches hacen zumba durante dos horas.

Hubo un par de días en que me quería sacar las uñas para sentir algo más que esos ruidos desagradables. Entre la desesperación de escuchar  Ricardo Arjona y los remix con quiebres que nadie se espera, me di cuenta que las guerras a veces se ganan por desgaste, no por el tamaño de la artillería. Y la verdad, es que al tener ambos elementos, es más fácil ganar.

Saqué todos los parlantes que hay en la casa y los conecté a un equipo.

Tuve que buscar música lo suficientemente grotesca, molesta y desagradable para armar un repertorio variado. No quise llegar a extremos los primeros días, lo ideal es amedrentar la moral de mis vecinos al punto que decidieran por sí mismo dejar de poner su música tan fuerte.

¿Podría haber ido a tocar la puerta y pedirles que bajaran la música? Sí. También podría haber llamado a los dueños de la casa para decirle que sus arrendatarios molestan a los vecinos que llevan generaciones viviendo ahí. Sin embargo, ellos nunca hicieron una declaración diplomática de guerra, solo comenzaron a poner la música fuerte porque querían.

Ni perdón ni olvido. Tampoco nos perdonarían si pusiéramos la portada de Posthumous Humiliation no censurada.

Esta es la lista que hice para atacar a mis vecinos. Cuenta con una pequeña descripción del disco y la hora ideal para escucharlos.

1- Pissgrave — Posthumous Humilliation (2019):

El segundo disco de Pissgrave casi bordea lo que sería metal avant grade más que death metal. Es extremo al punto en que la línea entre ruido y melodía se difuminan. Entre todo el caos de las guitarras distorsionadas y una voz que pareciera no ser humana, los blast beats de batería son suficientes para hacer que cualquiera quiera taparse los oídos y pedir a gritos que le bajen a esa cabra que la están degollando en el patio.

Dejando de lado el énfasis desagradable de la música de PissgravePosthumous Humiliation es uno de los mejore discos de war metal de los últimos años. Conciso, redondo y a ratos, demasiado pulcro. La producción parece haber quitado ese sonido mucho más underground, casi amateur de grabación con el que cuentan otras placas del género.

Sin embargo exuda una rabia vulgar y fétida que también lo hace perfecto para hacer cardio. Es parte de mi rutina de ejercicios diaria.

2- Blood Incantation — Hidden History of the Human Race (2019):

Y hablando de death metal, pero con una influencia mucho más progresiva y técnica, el disco que le hizo competencia en 2019 a Posthumous Humiliation fue el segundo de Blood Incantation.

La banda oriunda de Denver hace un death metal muchísimo más limpio, es posible definir los límites en las líneas de guitarra y bajo; el sonido suena también reconocible al oído, a diferencia de Pissgrave que hacen cantos de guerra para orcos. Hidden History of the Human Race tiene pasajes instrumentales más cercanos a Dream Threat que Morbid Angel, pero para alguien que no está acostumbrado a escuchar guturales, es una excelente elección para las 8 am.

3- Pantera — Vulgar Display of Power (1992):

Los clásicos son clásicos porque se mantienen firmes frente al paso del tiempo, además de la cuota de innovación que las siguientes generaciones toman para crear sonidos nuevos. Es ahí donde aparece Pantera con el disco que los catapultó a la fama de metal.

La voz de Phillip Anselmo no es el sonido con el que alguien quiera despertar por las mañanas, o bueno, algunos si, pero si a eso le sumamos el tono tan característico de la guitarra de Dimebag Darrel, lo hacen un disco perfecto para poner al máximo durante las tardes. Las secciones donde suenan más thrash de lo normal son excelentes y lo suficiente molestas para alguien que no tiene costumbre de escuchar metal. Para el resto, es agradable para tomar el sol.

4- Slayer — Reign in Blood (1986):

Hablando de clásicos, uno que sigue sonando igual de potente es sin lugar a dudas Reing in Blood. Ya es una patente del género que los vocalistas tienen voces desagradables, nadie escucha metal para enfocarse en eso o las letras, a menos que sean las hadas que cantan en coros de metal sinfónico.

No hay momento en Reing in Blood que suene lento o remotamente agradable al oído de quien no lo ha escuchado antes, es pura brutalidad al igual que su portada. Aunque es más lento que discos contemporáneos del género, hay que entregarle el mérito que merece, sobre todo si se trata de molestar a gente desagradable. A modo de anécdota personal, es un excelente disco para escuchar por las noches conversando con amigos.

5- Meshuggah — Obzen (2002):

Insisto, los clásicos tienen razón de serlo. Obzen fue el precursor del djent y uno de los temas favoritos para conversar de los ingenieros en sonidos y empleados de tiendas de música. Y con justa razón, a ratos se sienten como una canción demasiado larga que bordea lo ridículo, pero con distintos compases.

Las guitarras tienen la justa cantidad de sonidos estridentes para ser molesto, pero las líneas de batería se llevan el premio, son capaces de agotarle la paciencia a cualquiera que no los haya escuchado antes o a llevarlo a pensar que hay gente que solo escribe música en función de torturar a otros.

Obzen suena mejor cuando nadie se lo espera. La hora del almuerzo es ideal, ciertos temas tienen breakdowns más calmos que dan la sensación que la tortura va a acabar por fin, solo para dar paso a solos de guitarra y niveles de distorsiones que provocan ganas de perforarse los tímpanos.

6- Mastodon — Leviathan (2004):

En comparación a los otros discos, el segundo lanzamiento de Mastodon se acerca más al pop. Tiene estribillos que se pueden cantar, los que hacen pasar por desapercibido la cantidad de gritos y solos de guitarra.

Sinceramente, es mucho más calmo que el resto de la selección. Es un disco para escuchar jardineando por las mañanas, tomando un café y leyendo Moby Dick o solo para dejar sonando mientras tomas una ducha larga.

Contiene la suficiente cantidad de cambios de compases y voces estridentes para ser molesto, mas no se vuelve algo intolerable con el pasar de los minutos (a diferencia del resto). Además, contiene mi canción preferida de la banda, Aqua Dementia.

7- Converge — Jane Doe (2001):

Este es el territorio en que uno comienza a sentir que de verdad existe música creada solo con la intención de torturar. Si es que existe alguna cercanía a melodía en este disco, se ve de lleno opacada por la capacidad de Jacob Bannon para gritar como si lo estuvieran desollando vivo.

Si los cambios de compases en Obzen son molestos, en Jane Doe se vuelven uno de los puntos intolerables del disco. No hay cercanía con algo que pueda ser cotidiano, la estructura de las canciones de Converge arremete directo contra la concepción que debe existir estrofas y coros recordables. Los instantes que podrían haber sido inteligibles, desaparecer en la hecatombe de extraños ritmos de batería y guitarra que están solo a un par de canciones de ser tocadas con lijas. Y cuando menos lo esperas, la banda acelera, sigue acelerando hasta darse de frente contra una pared para volver a hacerlo en 10 segundos más.

No sé si existe un momento ideal para escuchar Jane Doe. Lo más cercano a eso que podría pensar es el punto donde los vecinos pasaron horas carreteando, están dispuestos a dormir un par de horas y aparece Jacob Bannon intentando sacarse los pulmones a quitarles las ganas de existir.

8- The Dillinger Escape Plan — Calculating Infinity (1999):

El primer disco de Dillinger Escape Plan es sin lugar a dudas el símil musical de cuando se revienta un aneurisma cerebral o la ansiedad está en un punto tan insufrible que es mejor asfixiarse con una almohada. Jane Doe es molesto, no obstante, Calculating Infinity lleva eso a un nivel superior (cosa que es difícil de imaginar hasta que Sugar Coated Sour comienza a sonar).

Puedo suponer que para cualquier persona que no está acostumbrada a escuchar metal, todas las bandas suenan igual que Calculating Infinity. Sonidos estridentes que cambian de ritmo a cada momento y sumergen una voz que está pidiendo auxilio en el fondo de caóticas secciones de los instrumentos que la banda estaba masacrando en el estudio que grabaron esa atrocidad.

Es otro de los discos que uso para hacer ejercicio, pero no de resistencia. Sería complicado levantar cualquier tipo de peso escuchando The Dillinger Escape Plan sin querer tirárselo a alguien en la cara. Son más agradables para acompañar una sesión de cardio intensa o una de HIIT.

Y si a algún retorcido le llega a gustar Calculating Infinity, recomiendo escuchar Prancer y todo el One of Us is the Killer (2013), donde la banda suena en su peak creativo.

9-Cephalotripsy: Cualquier canción

¿La verdad? No quería llegar a este punto. Es la música más vulgar, sucia y misógina que he escuchado en mi vida. En realidad, todo el género de slam es similar con respecto a esas características, lo que hace a Cephalotripsy destacar por sobre el resto es su capacidad de crear estructuras que bordean el arte conceptual.

No voy a recomendar sus discos, tampoco escribir sus nombres o de las canciones. Por más que sea música, el valor del arte tiene claras referencias a opiniones compartidas por los miembros del proyecto, de lo contrario no harían ese tipo de letras o sonido. Solo los menciono como último recurso. En el caso que todos los otros discos no ganen la guerra de desgaste, es cosa de buscar el nombre de la banda en Youtube y poner cualquier canción.

Es música virulenta, a ratos para haber sido creada con malicia de verdad. Aunque se trate de fantasía, no es una justificación válida para componer tal atrocidad.

Y en la playlist pueden encontrar todos los discos, además de una variada selección de música para molestar al resto de los vecinos.

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김치볶음밥

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