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Mejor diablo conocido, que diablo por conocer: Pobres Diablos, un libro de Cristian Geisse

7 noviembre, 2018

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Mejor diablo conocido, que diablo por conocer: Pobres Diablos, un libro de Cristian Geisse

Siempre recuerdo cuando mi papá, hombre de campo, contaba historias inventadas sobre el diablo. Sobre que a fulano, probablemente con harto vino encima, se le apareció el diablo en tal lado o a ese otro viejo que terminó curado en su camioneta debajo de una cascada también lo vio. Que cuando los perros lloran es porque anda el cachudo por ahí, que si en la noche de San Juan te situas debajo de una higuera también hace aparición el mismísimo etc.

El diablo es un tema recurrente en el imaginario colectivo, así como en la cosmovisión de este país. Por algo existe un tal Pedro Urdemales que incluso en una ocasión engañó a satanás en persona.

Será por esa herencia cristiana o qué se yo, pero la figura del diablo adopta formas muy variadas, desde el ente que te puede conseguir placeres varios a cambio de algo, hasta el que de alguna manera solo representa la maldad.

Ya sea en forma de hombre de negro, de macho cabrío o derechamente de las alucinaciones del vino: el demonio tiene mil caras y este libro mediante dieciocho cuentos; parece tratar de abarcar harto con un resultado peculiar por momentos, escatológico en otros, pero sumamente orgánico en su mayoría.

Dividido en tres partes, de seis cuentos cada una; Pobres Diablos de Cristian Geisse vuelve la presencia del 666 un recordatorio constante  sobre lo que estamos hablando. Parece querer abarcar bastante sobre su figura e influencia bajo un filtro localista.

No obstante jamás se intenta cruzar directamente la figura, más si desarrollar los bordes de la misma. Una influencia oscura y picaresca a partes iguales.

“Me buscaron para que trajera a mi abuelo y viéramos al dios morir. Hasta plata me ofrecieron. Y es que hay algunos trastornados a los que les gusta tener malos sueños, son como esos giles que duermen con los brazos cruzados sobre el pecho para tener pesadillas.”

Hay cuentos que dan para muchas lecturas, ‘¿Has visto un dios morir?’ por ejemplo trae consigo el tema del ñache y las alucinaciones, además está hermanado con otro excelente cuento como lo es ‘El Gallo Negro’ que tiene una estructura de circularidad temporal que me gusta harto, de hecho se parece caleta a un truco que usaron los Coen en ‘Inside Llewyn Davis’.

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Los dioses viejos -los que adoraron los nativos de acá se murieron- y observarlo en primera persona jamás sale gratis.

‘La Negra’ es lo más cercano a The Witch que he leído, solo que no hay brujas ni familias protestantes exiliadas, más si cabras diabólicas y muchos viejos curados. Porque no hay nada que cause más terror que un grupo de personas solas y borrachas en medio de la nada del campo. De esos puebluchos que son más vacío que pueblo, donde el viento es la única banda sonora posible.

“Ese hueón es poeta. Los poetas son así: feos por fuera o feos por dentro. A veces las dos al mismo tiempo.”

‘Calixto Gómez’ que nos dice que el diablo también está ahí, en la pobreza violenta de las poblaciones. Y esa intersección la podríamos hermanar con lo que hace Mariana Enríquez en algunas de sus historias: los horrores del mundo no están destilados en una figura, sino que son la suma de una concatenación de violencias que sufren quienes no tienen armas para defenderse y que necesitamos simbolizar en un monstruo. Un monstruo a quien culpar para no responsabilizarse.

Cuentos como ‘El Cachúo’, ‘El Duende’ y ‘La Culebra’ parecen algo repetitivos pero refuerzan la idea que el diablo también es ese alcoholismo mitificado.  Por último ‘Fue como un padre para mí’ y ‘Seguir aquí’ donde el autor da rienda suelta al lector para que sienta repugnancia por los sucesos de ambos cuentos.

“El Cachúo es para algunos el enemigo número uno del curao: después de muchos días tomando te agarra y te sacude, con pesadillas, paranoia, sentimientos mortales, pánico, sueños premonitorios de la muerte de los que más amas. La deformidad. La hediondez. La enfermedad. Le dicen el Cachúo, porque en casos extremos uno ve, ve al ser maligno que trae la cuenta y hace pagar las cuotas de la deuda y el exceso. Y le dicen así porque se supone que es el demonio.”

Una colección que busca abarcar harto y con ello siempre sale a relucir la pregunta si podrían haber sido menos cuentos a costa de sacrificar el seis seis seis. No obstante siendo ese un pero menor, la inmersión en la temática es sumamente rica y que consigue una variedad de tonos absolutamente recomendable.

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Desde el humor sórdido, a una reinterpretación de mitos y la rusticidad de tierras y pueblos botados: el demonio está en todos lados.

  • Editorial: Emecé Editores
  • Colección: Cruz del sur – Emecé
  • Número de páginas: 400
  • Año: 2018

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