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Love, Death+Robots: Para esto se inventó el internet

18 marzo, 2019

Love, Death+Robots: Para esto se inventó el internet

Fácilmente describible como la Animatrix para esta generación, o la Heavy Metal (si es que eres más viejito) Death Love+Robots es una obra antológica desarrollada por Tim Miller y David Fincher para la cadena de streaming favorita de los niños, Netflix.

Hablamos de ella y adelantamos su carácter compilatorio acá. Una serie nacida de la necesidad de la plataforma de seguir sumando contenido original, ad portas de un mundo en donde cada uno de las mayors contará con su servicio online y conseguir franquicias se volverá por lo bajo, toda una odisea cuando sus derechos vuelvan a sus dueños originales.

Y este no es un detalle menor. Actualmente Netflix gasta más dinero en contenido original que ningún otro estudio (es decir, comprar producciones a medio terminar, asegurarse distribución exclusiva, revivir series canceladas o lisa y llanamente producir cosas a lo grande, como The Irishman) con una inversión que el año pasado, fue reportada por The Economist cerca de los 2.000 millones de dólares, de los cuales el 85% serán para producir series y películas propias y el 15% restante para comprar contenido ya producido, por lo que es imprescindible, seguir exprimiendo sus asociaciones con nombres potentes de la industria.

En este caso, Fincher y Miller, jugaron una carta bastante interesante, adosando su nombre a 18 cortos que suman en su totalidad casi 3 horas de pura belleza, con acabado técnico IMPECABLE, y que, a tenor de lo visto, abarca (que no aprieta) bastante en aspectos que hoy son norma dentro de la cultura de cine mainstream, pero que hace unos años, podrían haber sido consideradas un disparo en las piernas por su carácter experimental.

En el principio, existía Animatrix

No voy a entrar a desglosar cada uno de los cortos. Siento que Love, Death+Robots es una experiencia personal.

Los vi todos juntos, pero supongo que muchos querrán digerirlas de manera lenta que es de hecho, una manera excelente de apreciarla.

Lo que en un prinicipio me movió fue la odiosa comparación a priori, con el referente más cercano el experimento de las hermanas Wachowsky, Animatrix -ojo, que no el pionero, ni el único, pero sí, el que resultó ser punta de lanza, para que los puristas no me maten- para ver, si podía encontrar paralelismos.

Y bueno, sí y no, cada una es hija de su tiempo.

Y la comparación, no es antojadiza, primero porque Animatrix fue un deleite visual y de ahí en adelante, junto a su tono sci fi, puede que se acaben las similitudes.

Por empezar, en Animatrix partíamos con The Final Flight Of Osiris que a pesar de hoy tener lo que podríamos considerar una cinemática de cualquier juego de Play 3, en su minuto fue el canapé con el que nos prometían una animación pensada para jóvenes, vanguardista, y que tocaba temas que el cine de gente grande, solía creer como demasiado fantástico para ser tomado en serio, demasiado adulto, como para ser de niños.

Historias que además, y como pie de página, contaba con el respaldo de una historia potente y discursiva en sus espaldas, brindando un marco y fondo de acción para sus historias mucho más nutrido.

Segundo, porque Animatrix fue un punto de inflexión dentro de la industria en donde pudimos contemplar que la animación era todavía, un campo en el que los estudios todavía no sacaban su cabeza del water relegados al mercado infantil.

Una disciplina que era por si misma, todo un mundo -con especial énfasis en la animación oriental- que no estabamos explorando y que hoy, son las bases de la educación televisiva de miles de nosotros.

Así que, y volviendo al tema, Love, Death+Robots hace lo propio con trabajos que fluctúan en varios estilos, siempre con esa arista por delante, unidos por la intangible idea de su título y que al carecer de un corpus previo, se aprecia más vacía que Animatrix pero que pareciese no ser problema para ella, ya que se ocupa de atraparnos literalmente por medio de los ojos.

Más?
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Una apuesta por capturar al espectador que digiera contenido de manera veloz, y que no se detiene a pensar mucho, y lo mejor? sin prejuicio alguno por ello.

This is what the Internet was made for

En los 18 cortos, hay de todo: Humor (Three Robots como niño símbolo, When the Yogur Took Over, The Dump, Alternate Story); experimentación (The Whitness, Ice Age) y un especial enfásis en la aproximación híbrida entre la narrativa del videojuego y el espectáculo puro: Secret War, Sonnie Edge, Suits o Beyond the aquila rift -que no por nada tienen tras de sí a Blur Studio- haciendo del fotorealismo, su bandera de lucha dejando en verguenza a producciones no tan antiguas como por ejemplo, Beowulf.

Sin embargo, la narración con pretendida profundidad (Zima Blue, Fish Night, Good Hunting) y otras, que simplemente buscan el shock de la belleza onanista (Shape-Shifters, Lucky 13 o Helping Hand) pueden resultar para algunos, ejercicios poderosos pero sin ambición, contando con todas las herramientas para lograr lo contrario.

Y todo ello, bajo la lógica de historias cyberpunk, steampunk, futuristas, de sci fi clásico, thriller y todos los géneros que suelen ser despreciados en los círculos intelectuales, pero que acá son el vehículo perfecto para contar historias divertidas, quizás, sin dentenerse como mencioné, en entregar algo más allá de eso mismo, divertimento.

Esa declaración de principios inherente, pienso, es un arma de doble filo para todos aquellos que esperan quizá más profundidad de lo que vas a encontrar realmente, y que si no fuera porque a veces se siente que podría tocar temas MUCHO más complejos haciendo uso de esa estétitca exquisita, no habría problema en asumirse como lo que es, entretención pura.

De todas maneras, pedirle a productos lo que no son, es también probablemente el tipo de crítica más facilista a la que podría uno recurrir, ignorando todo el camino pavimentado y el agua bajo el puente que pasó para que podamos disfrutar de este espectáculo, pues básicamente mucha gente se sacó la chucha para que la animación fuera considerada un medio serio, así que por la cresta, disfrútalo.

Es por eso que quizás entiendo que la narrativa sea la comparsa de lo visual acá, y es que, para reiterar y resumir, en un mundo en donde la imagen es la primera bandeja de entrada para el discurso, Love, Death + Robots juega a ganador.

Quizás, el adolecer de lecturas más allá del onanismo visual al final del día no sea nada, pues ¿qué no es la tecnología y la estética sino, un reflejo de nuestros tiempos?

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Periodista. Fundador de Plan9. Weón fome.