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Los 9 Videojuegos más asquerosamente difíciles de la historia

11 junio, 2017

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Los 9 Videojuegos más asquerosamente difíciles de la historia

Para este artículo perfectamente pude haber googleado “top 10 juegos peluos”, hacer un descarado copy and paste y listo, de vuelta tranquilo a estudiar para los últimos parciales del semestre (o hacer como que estudio). Pero ustedes me conocen, ustedes nos conocen, le dieron click al artículo y saben que somos pulentos, the real OGs, los más vergas del condado de sitios web misceláneos y de cultura pop.

Aquí si jugamos con poder, le damos con todo al Blast Processing y no nos acobardamos ante un desafío como es escribir acerca de juegos peludísimos.

Estoy hablando de juegos con un sadismo mordaz dentro del calabozo sexual de la locura lúdica, un nivel de masoquismo tan elevado que la safeword es decir “Huitzilopochtli me masca el cremáster” tres veces rápido, y al revés, con un dildo de dragón en la laringe y con un veterinario senegalés revisando tu colon con la esperanza de encontrar la ciudad perdida de Atlantis.

Estos, son los 9 juegos más asquerosamente difíciles de la historia:

Pero primero algunas distinciones y reglas:

Porque poner parámetros en los top 9 es un buen hábito. Para empezar, los juegos de la lista deben tener un final, no deben ser infinitos, descalificando automáticamente a todos los juegos anteriores a 1984, onda los de atari no cuentan aquí, se merecen una lista propia dada su dificultad.

Tampoco contaré los juegos de la saga Souls (Dark Souls, Demon’s Souls, Bloodborne y sucedáneos) porque los considero un “comodín” en este tipo de listas y eso es de escritores flojos, además aceptémoslo: no son taaaan difíciles.

Pero si tuviera que elegir uno para resolver una situación de rehenes elegiría sin vacilar a Demon’s Souls, un juego tan ridículamente difícil que si la cagas en tu build te es imposible avanzar (hay un jefe que se llama literalmente “El Penetrador” y sin una pizca de magia es un camino cortado).

Tampoco voy a contar los juegos imposibles de terminar: Pero por temas de diseño o glitches, ni mucho menos los juegos que son difíciles si los pones en “difícil”, obviamente los verdaderos desafíos jugabilisticos son peludísimos en cualquier nivel de dificultad.

Tomaré en cuenta a los que nos hacen chillar de dolor y placer en dificultad normal. Tampoco cuentan los juegos que sólo tienen modo online, estos también dan para una lista propia.

¿No les ha pasado que ven un típico “top 10” de internet y el muy concha de sumatra que hace la lista pone en un puesto “La saga de tanto tanto” o “Rocky 1, 2 y 5 son mi número 1”?

Ese nivel de incertidumbre me rompe las bolas “aish es que me gusta toda la saga, no puedo elegir uno”. La amiga o amigo que hace eso por favor: mójese el potito, no es tan complicado.

¿Y por qué tanta regla, se preguntarán? Llevo aquí en el internet un tiempo considerable y he visto el deplorable estado en que se gestan estos top 10 de supuestos “juegos difíciles”, si quiero que respeten mi hermosa y totalmente objetiva lista tengo que subir la vara, aparte que igual crea la ilusión de que escribo a conciencia estos artículos y no estoy viendo Sonic y su Banda (pedazo de serie, está entera en netflix) a las 4 de la mañana de un día miércoles, mientras tecleo lo que se me ocurre.

Voy a limitarme a un juego por saga, y voy a tratar de que sean de varios géneros, o esta lista serían 7 mods de ADOM y dos copias baratas de Touhou.

En el tópico de las copias baratas no entran en la lista juegos de fans, ni mods, sin importar lo elaborados y (muchas veces) impresionantes que puedan ser porque esos también pueden formar su lista propia, los juegos tienen que ser difíciles desde su concepción, deben haber desayunado sus clavos sin leche para merecer un lugar aquí. Sin mayor dilatación, aquí vamos:

9.- Takeshi’s Challenge o Takeshi no Chousenjou (1986):

Takeshi Kitano es un genio demente, una cebra disfrazada de cerdo para esconderse entre los comunes. Campeón de lucha libre, comediante, guionista, actor, poeta, cantante, director de cine y televisión además de multimillonario excéntrico y sociópata nihilista part time.

¿Qué hace un hombre que lo tiene todo? Se aburre.

Y un hombre aburrido con dinero es la criatura más peligrosa que ha parido nuestro planeta azul. Takeshi’s Challenge es un videojuego de NES mitad juego de puzzles y plataformas, mitad chiste cruel. El señor Kitano le vió la cara de weón a todo el mundo mientras se desgarraban los miembros vigorosamente por no poder completar su “Challenge”.

¿Les comenté que Takeshi Kitano era un genio… y un sociópata?

Resulta que Kitano odia los videojuegos. Y más allá de odiar a quienes los juega, odia la sociedad moderna que glorifica la violencia y la vende en pequeñas dosis diarias para nuestro disfrute.

Estos elementos convergen a la perfección en Takeshi’s Challenge, el juego donde encarnas a un típico salaryman japonés el cual debe “escapar” de su vida resolviendo puzzles ridículamente complicados.

¿Qué tan complicados? Con decir que para resolver un puzzle hay que mirar con atención el comercial de 30 segundos que sólo salió en japón en 1986. Es un juego de mundo abierto donde el ensayo y error son el rey: perder deliberadamente en un pachinko, divorciarte de tu mujer, cantar karaoke en el micrófono integrado de la NES (o Famicom para los puristas), esperar una hora sin tocar el control para revelar un mapa del tesoro, uno de los niveles más difíciles de la historia del videojuego con el planeador donde si mueres tienes que comenzar todo de nuevo y aguantas un solo golpe. ¿Y qué hay al final del arcoiris?

Brillante, me inclino ante Kitano. Me gustó mucho Zatoichi y Battle Royale ¿Pero esto? Es un nivel superior, un grado de mofa tan subversivo que me es imposible odiarlo, Bravo por eso.

Dificultad: Abrir una puerta japonesa con los cachetes del poto de 10

8.- Super Monkey Ball Deluxe (2005):

Dicen que en ciertos hospitales ponen a los doctores a jugar Super Monkey Ball antes de las cirugías y rinden mejor en su coordinación ojo-mano. Puedo dar fe que si un médico llega a la mitad del Super Monkey Ball le dejo que me trasplanten la cabeza cualquier día, con una cuchara de helado si le acomoda.

La precisión necesaria para jugar a esta brutalidad parida por Sega en Play 2 es legendaria. El concepto del juego es sencillo: llevar al monito del punto A al B agarrando la mayor cantidad de plátanos posibles. Se jugaba con ambas palancas del control, por lo que el resultado era controlar un tierno mini tanque con el propósito de frustrar hasta la muerte.

Los niveles de la “Space Station” son simplemente ridículos, yo llegué hasta uno de anillos que están en movimiento y dije “esta cagá de juego lo hace a propósito”. Hay que ser poseedor de una delicadeza astral y una precisión de niveles legendarios para siquiera terminarlo en normal.

No dejen que les engañe el exterior tierno de Super Monkey Ball, no teme ensuciarse las mangas para hacernos cagar. Y todo esto sin incluir los niveles Ultimate o Masterclass, que fueron diseñados por internos en un asilo mental guatemalteco perdido en lo profundo de la jungla. Igual vean el video, es emocionante incluso si no tienes pico idea de como funciona.

Dificultad: Enseñarle a un chimpancé a evadir impuestos sin que se termine en la mesa directiva de herbalife de 10

7.- Ikaruga (2001):

Este puesto estaba reservado para Touhou 3: Phantasmagoria of Dim Dream pero como ya tiré el comentario de que tendría que poner muchos Touhous (son 23 secuelas) pensé en un juego distinto.

Y qué mejor que Ikaruga, un juego que honestamente recomendaría a cualquier interesado en el BDSM y los gráficos hermosos. Porque luce un aspecto visual envidiable que la gente de Treasure (creadores de Gunstar Heroes) le dieron, buscando un equilibrio entre el gameplay de las máquinas de arcade clásicas y gráficos 3D.

Ikaruga es un juego de navecitas por si no lo notaron. Y parte bastante sencillo, con mucho espacio para maniobrar y una mecánica de absorber las balas dependiendo del color de tu nave, todo bien sencillo y original.

10 minutos dentro del juego y la mierda comienza a hervir en los calderos más profundos del infierno: es hora del baño y nosotros somos la esponja.

A partir del nivel 3 que las weás se te van en collera a cada instante, la mecánica del cambio de colores que parecía bajar la dificultad ahora es un lastre que destruye tu coordinación impecable por no avisparse a cambiar de color constantemente en un infierno de balas que danzan haciendo cagar tus muñecas con la presión.

Dificultad: Escribir un ensayo de 800 palabras con lo que no se debe hacer frente una luz roja de 10

6.- Ninja Gaiden (1988):

Todo el mundo pone a Battletoads como su número uno ¿Y saben qué? Es un juego difícil, se ganó a pulso ese lugar.

O al menos eso diría si no lo hubiese terminado. Es un juego que resulta más tramposo que difícil, pero en un poco más de una hora y con savestates cortesía del emulador, resultó ser una experiencia enriquecedora de crecimiento personal.

No así Ninja Gaiden, no señor, Ninja Gaiden 1 es bestia de un círculo aún más profundo del infierno.

Comienzas y todo es miel sobre clavos oxidados hasta la etapa 5-4: la pelea contra Malth. Las horas empiezan a pasar, comienzas a morir repetidas veces y el juego se eleva a un nuevo plano de la existencia astral, alcanzando niveles de dificultad que se creían parte de la física teórica. Estoy hablando de un juego tan difícil que no puedo terminarlo ni haciendo trampa por la reconchesumadre.

¿Cómo no muere este minotauro alienígena culiao? Salten al minuto 28 del video, véanlo y digan “Pff la weá fácil”.

Error, craso error, fíjense en los ladrillos del suelo: el tipo del video se ubica a una distancia precisa de Malth para asestar una serie de cuatro golpes contados. Un pixel más lejos y no le llegan los tajos, un pixel más cerca es un golpe directo de Malth que te paraliza y te chanta un rayo por el esfínter, perdiendo 6 puntos de vida de un zapatazo, sus dos ataques, la bola de energía y el rayo son inesquivables.

Es imposible saltar por encima de él, en cuanto le roza un pezón a nuestro ninja, Ryu Hayabusa, este cae de hocico y ruega clemencia porque el sapo culiao ya le quitó la mitad vida. Para agregar sal a la herida, el patrón de movimiento de Malth cambia cada vez que peleas con él, haciendo de la experiencia un combate de suerte y paciencia dignas de un ninja, con pezones de cristal.

Dificultad: Resolver un Sudoku con un minotauro picándote las costillas, cada 5 segundos de 10

5.- X-Com: Terror From The Deep (1995)

Nota del editor: El video esta bueno, póngale play si quiere. El youtuber olvidó agregar un thumbnail.

¿Puede acaso un juego de estrategia convertirse en una experiencia de terror?

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Terror From The Deep no se está con rodeos a la hora de hacerte pico con una invasión alienígena subacuática.

Al empezar tus unidades aguantan un sólo golpe y apuntan como la callampa, la muerte es permanente y el juego es una gigantesca carrera contra reloj, en la cual sacrificar piezas no es la excepción, es la norma. Hay un sistema de presupuesto en el cual los países del mundo aportan en un fondo común para la iniciativa X-Com, y si no ven resultados (que es la mitad de las misiones) empiezan a haber recortes como en cualquier institución pública. Y no sirve guardar antes de cada misión, los mapas son generados aleatoriamente.

Hasta ahora sólo estoy señalando características comunes del juego, nada “brutal”, o como se le dice a esa palabra en X-Com: Tentaculat.

Los Tentaculats son unos pequeños hijos de puta, cada vez que matan a uno de tus soldados, convierten a ese soldados en zombi, que puede causar el doble de daño sobre los tuyos, si matas al zombi (mantiene los status y el nivel que tenía antes de morir, si era el mejor de tu equipo, cagaste) este se convierte en otro Tentaculat al más puro estilo The Thing y el proceso se repite.

Y luego están los Lobsterman, 50% langosta, 50% camiroaga, 100% parterajas. Poseen la habilidad especial de absorber 70% del daño en su contra, además de tener la defensa más alta del juego para cualquier enemigo que no sea un tanque.

Si eso no es suficiente, el único daño que le afecta es el de las armas cuerpo a cuerpo ¿Mencioné que llevan metralletas? X-com es la zorra pero sobrevivir más de tres meses de juego es tan difícil que podría ser objeto de estudio.

Dificultad: Practicar una autopsia alienígena con una cuchara té, sobre un tren que transporta dinamita en llamas (y algunas alpacas) de 10

4.- Final Fantasy IV – 3D Remake (2008)

Final Fantasy IV es peluo, pero nada del otro mundo. Entonces Square entra a la habitación con una entrada dinámica por la ventana y grita con la furia de un molbol con diarrea: ¡Remake! Y todo se va al carajo. El remake de Final Fantasy IV es tan difícil que hicieron una versión llamada Easy Type que en el fondo retiene la dificultad de la versión de Super Nintendo de 1991 y nada más, sólo para disculparse con la gente que terminó con el culo torcido.

Por enumerar algunas de las características del remake:

1.- Las batallas aleatorias ocurren cada dos pasos, tres máximo.
2.- Los enemigos nunca se quedan sin SP, y tiran los hechizos más devastadores que destruyen a tu equipo de un golpe una y otra vez…. en el tutorial.
Estrellita.- Los enemigos dan cantidades insultantemente bajas de experiencia, para evitar el grindeo. Lo mismo pasa con el dinero y los objetos raros, que además de no encontrarlos nunca son caros de pelotas.
9.- Y por sobre todo, si ya te sabes las debilidades de los jefes porque jugaste la versión de Super Nintendo prepárate para recibir un pichulazo del tamaño de texas porque, por ejemplo, un jefe débil a fuego si recibe un ataque de ese elemento, automáticamente va a usar el hechizo más poderoso de su arsenal en el siguiente turno, siempre.

Estoy hablando de ataques que aplastan al equipo entero sin remordimiento, incluso pueden hacerlo dos veces seguidas.

En las palabras del maestro de la filosofía Humberto Giannini: “Se ahueonaron estos culiaos”.

Las críticas siempre hay que tomarlas con un granito de sal, si a Square Enix le dicen “sus juegos valen callampa de lo fáciles que son” hay que tomárselo en forma constructiva y preocuparse de mejorar el desafío, a mi me gustan los juegos difíciles y todos tenemos un poco de masoquismo en nuestro interior, esa mezcla de dolor y placer, ese equilibrio de sumisión y dominación, son super bacanes y sanos, mientras todos nos riamos y tomemos cocoa caliente al final. Se me olvido lo que iba a decir, pero no importa, estamos bien así.

Dificultad: Escribir unos sonetos con una máquina de escribir, usando nada más que pelotas de ping pong y los músculos del esfínter. Que asco de 10.

3.- Winnie-the-Pooh’s Home Run Derby (2008)

El horror.

El horror.

Es un juego de Winnie the Pooh ¿Qué tan difícil puede ser? En algún lugar de las profundidades de japón alguien pensó que sería un gran chiste hacer de un juego de Disney una experiencia demencial de autoflagelamiento cósmico, donde las bolas cambian de velocidad a medio camino, zigzaguean y se vuelven invisibles.

Y todos caímos redondito, si no me creen, pueden jugarlo aquí.

Dificultad: Aprenderse las reglas ahueonás del baseball y jugar una partida con un equipo de borrachos all stars usando monociclos sin asiento de 10.

2.- Tower of Druaga (1984)

¿Qué significa vieja escuela? es ser de una época distinta, una época donde había que usar la imaginación para disfrutar al máximo las experiencias jugabilisticas, Tower of Druaga es un juego para todos quienes deseen darse de cara contra la mesa, repetidas veces.

Es un “pac man de fantasía” donde resolvemos un mini puzzle por nivel y avanzamos a lo alto de una torre para derrotar al demonio Druaga y salvar a la sacerdotisa Ki, tiene incluso un animé del 2008, creo que es ahí nomás. .

Yo lo jugué porque puta, es histórico. Es el primer juego en combinar la acción y el rol, además de que fue la inspiración del Legend of Zelda original y la saga de Dark Souls al mismo tiempo, pero también es la razón por la que se inventaron las guías de estrategia.

Yo había escuchado rumores sobre la dificultad del juego, pero cuando me di de cara con el piso 6 sentí el peso de lo que significa “jugar con guía”, resulta que se supone que no debes agarrar un tesoro para así desbloquear un segundo cofre que sólo aparece dos pisos antes si no matas a ningún enemigo en el piso actual, pero resulta que tomé sin querer los “guantes malvados” y ahora no puedo desenfundar mi espada… nunca más.

Es virtualmente imposible averiguar cómo chucha resolver cada puzzle, parte de la magia de Tower of Druaga es el “boca a boca”, los rumores de pasillo y conversaciones de colegio ochenteras son una forma fiable de atravesar los 60 pisos del laberinto que conllevan habilidad, conocimiento y talento, por esa razón se merece nuestro amor (y nuestro odio)

Dificultad: Tan difícil como hacer el marco teórico de tu tesis usando una máquina de tatuajes y tu propio antebrazo, mientras saltas en paracaídas de 10.

1.- Dwarf Fortress (2006)

¿Dios podría hacer un jugo tan difícil que ni él mismo pueda terminarlo? El slogan de Dwarf Fortress es “Losing is fun”, y por la cresta que cumple con su cometido, se trata de un juego tan ridículamente complejo, tan extremadamente detallado, tan… Dwarf Fortress que las palabras no dan abasto.

Para empezar, lleva tu procesador al límite sólo usando gráficos ASCII (Letras y números con colores) tras una pantalla de carga de 15 minutos, Dwarf Fortress ha generado aleatoriamente un planeta tierra del diámetro de la luna, con biomas, topografía y placas tectónicas únicas e irrepetibles en una distribución realista y completa desde la estratósfera hasta el núcleo.

A esto se le combina una historia de fantasía aleatoria en la cual guerras épicas y rencillas ancestrales entre enanos, humanos y elfos mutan y se desarrollan junto al mundo en una multiplicidad de ruinas, idiomas y magias ancestrales. Y recién en este punto, comenzamos a jugar.

Nos dan un puñado de enanos, dinero y ningún objetivo específico. Entonces notamos algo, cada enano cuenta con una descripción única.

Hablo de aspectos psicológicos y como lo percibe su gente, su color de pelo, su animal favorito, su miedo más profundo, etc. NADA de eso es estético, todo es importante de una u otra forma. Piensen en una mezcla de Simcity, Minecraft y La Comunidad del Anillo, lo que es sólo raspar la superficie, porque todavía siquiera hablo del juego en sí.

Y es difícil a un nivel distinto, este es un juego que sólo aquellos maestros del sadomasoquismo logran dominar, la barrera de entrada es gigantesca (hay que jugarlo con el pdf de 50 páginas con las instrucciones abierto) y el grado de dificultad legendario, no se trata de si tu civilización de enanos caerá, sino de cuándo caerá.

El juego se puede jugar como un simulador realista de construcción con enanos o como en el “Adventure Mode” donde reside el final del juego.

La gracia de Dwarf Fortress es usar un poco la imaginación, es mitad libro de fantasía épica y mitad juego de estrategia. El mundo de Dwarf Fortress es BRÜTAL, la lluvia puede ser ácida, la niebla puede dar vuelta la carne de tus enanos de adentro hacia afuera, hechiceros malvados, otros enanos, hordas de goblins y orcos acechando cada temporada de cosecha, terremotos, inundaciones (ultra realistas con físicas para el agua), y no me hagan empezar con las aberraciones, el juego genera aleatoriamente entre más de 700 especies distintas de animales monstruos mitad hombre: hombre elefante, hombre caracol, hombre tiburón y así.

¿Le temen a los payasos? Pues ahora serán el material de tus putas pesadillas, al cavar muy profundo encontramos el “circo”, lugar donde la verdadera “diversión” se esconde. Oooh y no he hablado de los riesgos de la vida moderna de los enanos: depresión, alcoholismo, manías, demencia, tendencias psicópatas, fantasmas de los muertos que no has enterrado, conflictos políticos, violencia intrafamiliar.

Uno de mis enanos se suicidó porque su gato mascota murió intoxicado por tomar chela: resulta que el animal se ensució de cerveza y se limpió con la lengua para más tarde ahogarse en su propio vómito. No he exagerado nada, les juro de guata que el juego es así, ni siquiera exagero el hecho de que todo eso lo hicieron dos personas, como un hobby, conchetumare.

Dificultad: Dwarf Fortress de 10


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