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El Infinito Música

La maldición de Jóhann Jóhannsson se repite con Denis Villeneuve en The Arrival

22 noviembre, 2016

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La maldición de Jóhann Jóhannsson se repite con Denis Villeneuve en The Arrival

Siempre nos ha gustado recalcar, que la música es una parte fundamental en la creación de una película. 

En este caso, en una obra de ciencia ficción como The Arrival, Denis Villeneuve nos invita a cuestionar nuestra relación personal con el tiempo, nos hace reflexionar acerca de la perdida e incluso en la comunicación con «el Otro». Donde claramente, dentro del film, ese «Otro» es una civilización extraterrestre que ha posado naves flotantes de más de 450 metros de altura en la Tierra, con las que Amy Adams tratará de entablar una conversación.

ARRIVAL
Yo, Amy, humana.

Una de los aspectos más impresionantes que tiene la cinta para engancharnos, conseguir un tono adecuado y envolvernos en una atmósfera repleta de misticismo fue su musicalización, sin ella me arriesgo a decir que la película perdería un 80% de su experiencia. Y como en sus cintas anteriores (Prisoners, Sicario) el canadiense dejo la banda sonora del film en manos de Jóhann Jóhannsson o eso nos hace creer.

El compositor que anteriormente fue nominado al Oscar por Sicario, fue elegido también en esta ocasión para componer la banda sonora original de la película. Jóhannsson ha sido una de las figuras más aclamadas en los últimos años dentro del mundo de la música cinematográfica, dada su habilidad para realizar orquestales clásicas con grandes texturas y sonidos vanguardistas.

The Arrival, es un ejemplo claro de lo que puede llegar a desarrollar el islandés. Aquí decidió que el centro del paisaje sonoro sería la voz humana, pero de una manera mucho más inteligente que canciones al estilo Disney, sino que de la misma forma en que se utilizan el resto de los instrumentos musicales. En conjunto con la colaboración de Paul Hillier y el coro del Theatre of Voices (además de contar con la participación del músico solista Lichens y la chelista Hildur Guðnadóttir), Jóhannsson le dio vida a esto:

“Me parecía apropiado utilizar la voz como instrumento principal en una película que, básicamente, es una historia sobre el lenguaje y la comunicación”, explica Jóhannsson en declaraciones recogidas por Billboard. “Los solitas cantan sobre todo vocales sin significado inherente, pero al escucharlo suena como si fuera un lenguaje empezando a formarse lentamente”.

El resultado es impresionante, y lo más probable es que veamos el nombre del islandés dentro de los nominados al Oscar, siendo su tercera nominación. De hecho, lo más probable es que consiga quedarse con la estatuilla después de haber quedado ad portas del galardon por sus nominaciones anteriores con La teoría del todo & Sicario.

Más?
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¿Entonces de que mierda de maldición me están hablando?

Como compositor de una obra, en este caso de una banda sonora, tu idea además de impactar a la audiencia es que esta te recuerde y hablen de «la música» de la película al salir de la sala. En la teoría del todo (The Theory of Everything, 2014), hay un tema que se repite en situaciones clave a lo largo del film, y quedo muy marcado en aquellos que vieron la película. Ese tema en cuestión no era obra de Johánnsson, había sido usado originalmente en la película The Crimson Wing: Mystery of the Flamingos (2009)


En The Arrival, sucede exactamente lo mismo,  hay un tema musical que se repite en situaciones clave muy marcadas (siendo precisos en el inicio y el final de la película), música de una incuestionable belleza y de mucha facilidad para quedar en nuestra memoria. Se trata de la pieza On the Nature of Daylight, del compositor británico de origen alemán Max Richter, compositor de bandas sonoras como la de Vals con Bashir y El congreso.

De esta manera, a Jóhan Jóhannsson le ha vuelto a pasar. La pieza musical más recordada por la audiencia de una película con una banda sonora compuesta por él, no salió de su puño, a pesar de todo el esfuerzo que puso en ella. Pero no es la primera vez que sucede, los directores han acostumbrado ha realizar está practica,  Stanley Kubrick, Terrence Malick o Michael Mann ya lo habían hecho antes. Así que no podemos culpar a Villeneuve. ¡Suerte en los Oscar Jóhannsson! 

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