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Drogas El Infinito

La bicicleta de Hofmann, el primer viaje en LSD

16 diciembre, 2015

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La bicicleta de Hofmann, el primer viaje en LSD

Era la tarde del 16 de abril de 1943, el químico Albert Hofmann escribe en su informe:

“Me vi forzado a interrumpir mi trabajo en el laboratorio a media tarde y dirigirme a casa, encontrándome afectado por una notable inquietud, combinada con cierto mareo. En casa me tumbé y me hundí en una condición de intoxicación no desagradable, caracterizada por una imaginación extremadamente estimulada. En un estado parecido al del sueño, con los ojos cerrados (encontraba la luz del día desagradablemente deslumbrante), percibí un flujo ininterrumpido de dibujos fantásticos, formas extraordinarias con intensos despliegues caleidoscópicos. Esta condición se desvaneció dos horas después.”

Esto ocurría un par de horas después de que el Doctor decidiera volver a analizar una sustancia que ya se había definido como “sin interés farmacológico”, nada más y nada menos que la dietilamida de ácido lisérgico (a.k.a LSD) la cual había sido sintetizada a partir del cornezuelo del centeno, un hongo que aparece en el pan del mismo nombre.

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La única explicación que Hofmann encontró, fue que al manipularlo alguna pequeña cantidad del líquido se haya absorbido en la yema de sus dedos provocándole ese estádo narcótico, así pues llevado por su curiosidad científica decidió el día 19 de abril experimentar con el LSD, sin saber el viaje que estaría a punto de tener.

Preparó su laboratorio y tomó una dosis oral de 250 microgramos de LSD, hoy en día sabemos que el umbral (máxima cantidad que se recomienda ingerir) va desde los 75 a 150 microgramos (LSD puro, no confundir con las dosis pateadas que uno compra), al principio estuvo en la cuerda floja, a punto de caer en un mal viaje, malestar, paranoia, entre otras sensaciones. Sin embargo siguió adelante y luego de un chequeo médico se percató que estaba bien y estable y desde este momento comienza la historia de la psicodelia moderna.

Hofmann decidió examinar la sustancia y sus efectos pero no se sentía cómodo en el laboratorio, así que le solicitó al asistente que lo llevara a su casa, tal viaje se hizo en bicicleta ya que estaban prohibidos los vehículos a motor por la guerra, el contacto con el sol y la naturaleza lo llevó al primer viaje en LSD de la historia y lo retrata así:

“Poco a poco empecé a disfrutar una serie sin precedente de colores y formas jugando persistentemente detrás de mis ojos cerrados. Imágenes fantásticas surgían, alternándose, variando, abriendo y cerrándose en círculos, explotando en fuentes, reacomodándose e hibridizándose en un flujo constante.”

Estampilla de LSD, la más conocida quizás, retrata el viaje de Hofmann

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Al llegar a su casa continuó viendo figuras fractales y patrones en todo lugar, con los ojos cerrados las alucinaciones eran más fantásticas aún, el químico supo entender rápidamente lo poderosa y útil que podía ser esta sustancia ya que la sensación de introspección y recogimiento que le generó fue muy grande:

“Tuve la sensación de que veía la tierra y la belleza de la naturaleza como era cuando fue creada. Fue una experiencia maravillosa. Un renacimiento, ver la naturaleza bajo una luz nueva…”

Albert quedó maravillado con las propiedades de su “hijo problema” y siempre luchó porque se realizaran más estudios clínicos para conocer todos sus beneficios, incluso se postuló que tomar LSD podría ser el primer paso de la terapia de rehabilitación de drogas debido a la profundidad de las alucinaciones, sin embargo no se realizaron grandes estudios posterior a ésto y el LSD terminó relegado a la clandestinidad y a su uso recreacional. El científico consumió LSD de manera consciente y falleció el 2008 a los 102 años de edad completamente lúcido.

Desde entonces y hasta nuestros días se conoce al 19 de abril como el “Día de la bicicleta” para conmemorar el primer psicoviaje en la historia.

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