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Justice League: Vender el alma al diablo, para no quedar atrás

20 noviembre, 2017

Justice League: Vender el alma al diablo, para no quedar atrás

Usualmente la gente dice que a DC se le trata más injustamente al momento de calificar sus cintas. No lo sé. No podría desmentir ni afirmar esa acusación, porque por lo menos, desde esta humilde tribuna, tratamos de hablar desde la imparcialidad.

Supongo de todas formas, que no escaparemos a los comentarios aweonaos de “uztedez zolo kieren deztruir el zine”, pero si alguien tiene un mínimo de amor por este, entenderá que el ejercicio de la crítica con respecto a incluso blockbusters, no hace solo bien, sino que ayuda a contrastar opiniones propias y generar diálogos.

Pero bueno, el tema es que, de haber una razón para que exista esa idea sobre el tratamiento a DC, se me ocurre que quizá siendo Warner propietaria total, no solo de todos sus personajes, sino que además, de algunos de los más icónicos en la historia de las historietas, resulta triste ver lo que hacen con su universo.

Uno que pudiendo hacer obras que hablen de mucho más que simples batallas del bien contra el mal (y el que solo quiera eso, está bien, pero entonces no ha entendido nada de comics) se conforma con dar tumbos que van desde lo estilístico, hasta lo comercial.

Y quizá también genere ese sentimiento de decepción, viendo que Marvel, ha logrado cimentar un fanbase tan grande, incluso con personajes desconocidos para la masa como,Dr Strange. Y lo logra con relativa facilidad.

Cómo no esperar que pase eso con Green Lantern, con Flash?

Pero ahí está el bodrio de Martin Campbell que en algún momento, trató de capitalizar el universo DC, y ahí está el desastre que está siendo la pre-producción de The Flash.

Quizá por eso uno nunca termina de entender lo errático de su propuesta, en especial, cuando sí han podido armar exitosas franquicias como Harry Potter o LOTR. Y da rabia.

Pero nos vamos del punto.

Hablar de esperanza 

Dicho esto, es importante señalar que jamás me desagradó la visión de Snyder para el universo DC.

Su tono, es una confluencia natural de como la editorial ha tratado en general a sus héroes. Un tono panteísta, de dioses sobre la Tierra, y las implicancias que usualmente eso ejerce sobre el planeta. Y es un tema que se ha tocado con mucho tino en su material fuente, hasta en series como las ya legendarias de Bruce Timm o sobre las acciones vigilantes en una sociedad real, como profundizó Nolan en su minuto.

Esta visión, una visión más “adulta” si se quiere, es completamente opuesta a como ido trabajando Marvel sus franquicias. Un tratamiento más menos genérico, en un modelo uniformado. No es malo, no es bueno, es solo una manera de hacer las cosas, pero DC prometía algo diferente. Y eso era esperanzador.

En cierto grado, lo hizo. MOS con todos sus ripios, es una diferente visión del hombre del mañana, mucho más en la línea que venía trabajando el mismo Nolan (su influencia es palpable, desde la paleta de colores, hasta en movimientos de cámara) y un paso natural del director que había trabajado Watchmen con bastante respeto.

El problema es que en vez de pulir los errores de MOS, hicieron BVS; porque parece que en Warner tienen una incontinencia de Batman feroz y si el orejón no está, piensan que no habrá platita en la caja chica.

Así que en vez de trabajar el arco de Kal El con cierta tranquilidad, apuraron todo y armaron BVS: Una película que como ya dije, no me desagrada en su tono, pero que me molesta profundamente en su narrativa desastrosa, su cantidad absurda de subplots inútiles, su falta de raccord y en general, su nula capacidad de generar una cohesión

Pero aún así, con todo lo que detesto BVS, había algo que Justice League no tiene. Y eso es ambición.

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Porque a pesar de su descalabro de guion y montaje, la película intenta proponer cosas. Habla de xenofobia, de paranoia, control, habla de como sacrificamos privacidad por seguridad, de lobby, habla de la ira, de la violencia.

Claro, todo permeado por un plan mongólico con una batalla final innecesariamente destructiva, pero había una propuesta. Una promesa.

Una puñalada en la espalda

Podíamos pensar que Justice League intentaría nuevamente arreglar todos esos errores y armar una épica profunda, pero esta vez, con un guion que tuviera sentido. Mínimo.

El problema es que el principal error de BVS se hace presente nuevamente acá. DC ha hecho una película reaccionaria.

Justice League es un filme que abandona cualquier pretensión por seguir el camino abierto por Snyder, y abraza sin tapujos la entretención dura. Genérica.

Y eso no tendría nada de malo, sino fuera porque han jurado de guata una y otra vez que su visión es única y diferente.  Porque este “nuevo enfoque”  nace de una serie de decisiones ejecutivas muy cuestionables.

Ya hemos hablado en el pasado de que al subir tarde al carro de las adaptaciones, Warner decidió crear un estilo llamado  filmmaker driven approach”. Una fórmula en donde los directores se supone, tenían el control creativo de sus obras, sin tanta supervisión por parte de la plana ejecutiva para poder concretar su visión.

El asunto fue que la recepción de BVS fue tan mala (en términos de recaudación y de crítica) que forzó a cambiar toda la estructura que habían preparado para Justice League y  culminó redundando en que esta cinta, se siente mucho menos parecida a lo que habían venido trabajando, y más cercano a la competencia.

También le pasó a Suicide Squad, y todos sabemos como terminó eso.

Y precisamente esa era la idea contraria que nos han querido vender desde que se construyó este universo.

Por favor, no me malentiendan, Justice League es entretenida. Funciona. Pero abandonó tan descaradamente el tratamiento anterior de sus personajes, que no parece que haya sido una evolución de guión, sino más bien a un ejecutivo golpeando la mesa pidiendo que se parezca mucho más a lo que saben que funciona.

Lo más divertido de todo, es que Whedon ni siquiera tiene la culpa. Algunas escenas trabajadas por él sirven para incluso, generar un mejor trabajo en los diálogos en el equipo,  así que todo este cambio de registro, es algo que venía desde antes.

Justicia desunida 

Justice League es prisionera de su propia existencia. Nace en un momento en el que cine de supers está en masa crítica y en el que las empresas ya dominan la fórmula. Por lo que la presión interna y externa de crear un producto a la altura, son inmensas.

Eso la ha llevado a un proceso de producción super apresurado. Hay efectos que son notoriamente deficientes, las regrabaciones son evidentes, el CGI del bigote de Cavill es fácilmente identificable  (y acá me quiero detener, la escena que abre Justice League, tiene a este Cavill CGI, y es una escena MUY interesante y decidora del tratamiento de Clark, pero por lo mismo, hace mucho ruido que evidentemente esté filmada luego del corte inicial, lo que habla de estos cambios estilísticos a medio camino), hay un montón de escenas en interiores para camuflar en lo posible los sets, y en las en exteriores, la croma prácticamente recorta a los personajes.

Ni hablar de Steppenwolf, un personaje secundario con el mismo carisma que una puerta, desarrollado en un CGI penoso que funcional y todo, es un enemigo indigno de la liga.

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La banda sonora de Elfman además, juega al espacio seguro cuando Junkie XL y Zimmer habían demostrado mucha pertinencia en su aproximación a este universo (el tema de Wonder Woman hecho por Zimmer, debe ser por lejos, uno de los más reconocibles en una peli de héroes moderna).

Todos estos elementos, lastran una producción de Zack Snyder, un director que si bien puede tener fallas en lo argumental, jamás había estrenado una cinta tan deslavada en lo estético.

Pero al mismo tiempo, se puede entender toda esta desprolijidad como un cansancio natural de un hombre que viene de hacer tres producciones continuas, y en especial, por el trabajo que siguió haciendo tras su lamentable situación personal derivada del suicidio de su hija.

Zack Snyder tenía una visión, y en vez de arreglar lo que no funcionaba, prefirió traicionar su mirada, para hacer algo mucho más genérico y familiar para las audiencias.

Una nueva época 

Con todo eso, y para que no piensen que la odié,  Justice League es el ensamble de los héroes que conocemos. Desafectada de toda propuesta narrativa profunda, y llevada al extremo de la ligereza? Claro, pero es lo que todos pidieron en algún minuto a gritos.

Y aunque eso es contraproducente con la misma naturaleza del universo fílmico que intentaron armar, ha funcionado como cinta unitaria de forma muy decente.

Cada uno de los personajes, tiene un plot sencillo de presentación, y que a pesar de las prisas por que cuaje todo en dos horas, tienen el suficiente trabajo para que nos resulten simpáticos, incluso, cuando los diálogos no son muy inspirados en algunos minutos, y poseen una función más expositiva de lo que ya quisiéramos.

Hay momentos para el fan muy logrados, y hay un montón de situaciones que beben directamente de la escuela del Timmverso, y sí de ahora en adelante prefieren mantener este estilo, no podríamos culparlos.  Han tomado la formula genérica de la que tanto quisieron distanciarse, y la hicieron su estructura.

Está todo lo de manual: El alivio cómico, la amenaza genérica, las escenas individuales para lucimiento de cada héroe, momentos nerds,  referencias !Incluso las escenas post-créditos!

Justice League es una película muy divertida si te olvidas de todas las promesas previas, pero así como divertida, es intrascendente e inocua, no es la épica que pensamos que podía ser, y eso es grave pensando que estamos hablando de la reunión de supers por excelencia.

Eso es todo, no hay nada más que decir de Justice League. Y como dijimos, ese es su principal problema, es triste que no haya más que decir, de una cinta de la que podríamos decir todo.

Periodista. Fundador de Plan9. Weón fome.
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