El Infinito

Japi Jane: Les decía a mis amigas “Qué lata que no se puedan comprar estas cosas tan bacanes acá”

18 diciembre, 2014

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Japi Jane: Les decía a mis amigas “Qué lata que no se puedan comprar estas cosas tan bacanes acá”

Si me hubieras preguntado hace ocho años atrás si hubiera tenido el éxito que tengo ahora, no te hubiera creído comenta con la cara llena de risa. Su particular acento y cercanía con los temas sexuales hacen de Jane Morgan, mente tras Japi Jane, una invitada obligada a programas televisivos y radiales. Aquí muestra la historia detrás del sex shop más connotado del país y su experiencia como feminista en una nación que recién comienza a descubrirse.

En la calle Luis Thayer Ojeda, a la salida del metro Tobalaba, se encuentra uno de las esquinas más llamativas del último tiempo. Y no es por la fachada.

Número 59, departamento 11. Japi Jane. Afuera se nota en la entrada de vidrio y adentro a un costado de la puerta, donde debes tocar el timbre si quieres entrar.

Falta para las cinco de la tarde y las puertas se abren, el olor a vainilla invade el departamento y Jane aparece vestida con un vestido gris, bastante invernal y unas calzas negras. Indica que la entrevista se realice en el sillón, un sillón que está justo a la entrada de la tienda.

Jane Morgan, norteamericana nacida en St. Louis (Missouri) y que se quedó en el país por amor, lleva doce años en Chile y está por cumplir ocho en unos de los negocios más llamativos de este último tiempo: El de los Sex Shop.

Decidí quedarme acá porque conocí a mi pareja de muchos años y decidimos que queríamos estar juntos, entonces como el tema de la Visa era más complicado, preferí yo quedarme en Chile. Viví con él.

 ¿Por qué Chile?

Era más barato que España para aprender español -comenta entre risas-. En la universidad estudié literatura en español, y tenía un convenio con la Católica. Además quería estar en un lugar donde se hablara el idioma en todos lados, acá a donde vaya hablarán español, en todos los países que están cerca nadie me hablará en inglés. En Europa sería distinto.

Morgan, que tiene un marcadísimo acento extranjero, usa los chilenismos mejor que los mismos coterráneos y no tiene reparos en considerarse más chilena que norteamericana.

Me hicieron una entrevista del diario inglés acá en Chile que se llama “Santiago Times”, y no pude hablar inglés. Conozco Santiago mejor que cualquier otra ciudad porque he vivido toda mi vida de adulta acá, desde los 23 a los 36. Al final he vivido más acá que el cualquier otro lado.

Esta ingeniera comercial de profesión, fue criada en un ambiente católico estricto pero, a pesar de esto, siempre se interesó por el uso de juguetes sexuales. Fue este interés el que la llevó al negocio de los sex shop.

Literalmente soy usuario de este tipo de productos, pero nunca compraba en Chile, siempre en el extranjero. Le decía a mis amigas “qué lata que no se puedan comprar estas cosas tan bacanes acá”. Ninguna de mis amigas acá tenía un juguete y allá en Estados Unidos es normal. Se empezó a pasar el dato de que estaba vendiendo y la cosa se agrandó tanto y tan rápido… Esto empezó no tanto porque fuera rentable, sino porque es super divertido. Era hacer algo diferente.

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¿Costó mucho que funcionara el sex shop?

La publicidad nunca ha faltado porque el tema es muy interesante y al final siempre he tenido una visión sana, honesta e informada del tema, pero costaba que la gente comprara, las ventas fueron lento. Las personas tienen que convencerse y eso se demoró un par de años.

¿Y te imaginaste el renombre que tendría la tienda?

¡No! En mi vida lo imaginé. Estoy demasiado feliz. Yo igual siempre trabajé mucho para que eso pasara, pero nunca en mi vida pensé que cumpliríamos ocho años con la tienda. No tenía idea, realmente. Pero eso pasa porque en Japi Jane hacemos las cosas bien, con calma.

Mientras la entrevista seguía su curso, empezó a sonar el timbre en repetidas ocasiones. Parejas y mujeres, tanto solas como en grupo, entraban a la tienda con una marcada sonrisa.  Jane los recibe a todos con tono ameno. Los clientes se ponen a revisar los productos, juegos y aceites que se encuentran en la salas. Cuando se retiran, Jane se despide amablemente.

Sabe que las cosas han cambiado en Chile y fue eso mismo lo que la impulsó a abrir su propio negocio en los sex shop.

Mandé un mail a los proveedores que me gustaban en el extranjero porque había salido Bachelet presidenta, todas mis amigas viven solas o con amigas, trabajan y todo. Antes, en el 2001 –que fue cuando llegué-, la gente vivía con sus papás hasta que se casaban o hasta muy grandes. Ahí vi que era el momento, no en el ámbito sexual, sino en el cambio de mentalidad de las mujeres y de la forma en que funciona la sociedad, en la forma “estudia y haz lo que quieras con tu vida”. Basado en ese cambio fue que lancé Japi Jane. Las mujeres se vuelven independientes y no necesitan de nadie más para tener orgasmos.

La gente tiene menos vergüenza de todo, quieren hablar del tema. Se volvió más honesta.

 ¿Alguna anécdota entretenida?

Sí, siempre. Ahora vamos a poner un libro para anotarlas y no olvidarlas, pero todos los días pasan divertidas o insólitas. Por ejemplo, el otro día estábamos con un tipo hablando sobre un juguete que había comprado y entre tanta confianza, las chicas hablando con él, saca su teléfono y nos empieza a mostrar fotos porno de él y su pareja usando su juguete, ¡desnudos!, ¡cómo si fuera nada! –Cuenta con tono de sorpresa y entre risas- . Pero eso pasa en la tienda, la gente entra en confianza muy rápido al nivel que ya te están mostrando fotos desnudos, o que te cuentan cosas muy personales.

Y eso quizás en otro sex shop nunca pase, eso del trato personalizado.

Es que acá tenemos todo un proceso de capacitación largo y todos están informados, esa es nuestra política: Todas las chicas tienen que saber la anatomía, las funciones y todo porque, en realidad, tenemos que vender bien.

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Jane, que prueba absolutamente todos los productos que vende en la tienda y que se considera una feminista empedernida, solo ofrece calidad a sus clientes.

Técnicamente hablando, nosotros vendemos ciertas marcas que somos los únicos porque somos los representantes en Chile como Lelo, Fun Factory y otras marcas exclusivas. O sea, tenemos cosas de todos los precios, que son buenas, bonitas y baratas, pero también tenemos cosas de $100 mil pesos que son muy bacanes, con motores especiales  y las cosas más lujosas en el mercado mundial. Incluso tenemos un juguete que está bañado en oro, ¡literalmente! Tenemos cosas que otras tiendas no tienen.

La tienda Japi Jane, que se subdivide en tres áreas que poseen un ambiente bastante minimalista pero cálido, tiene a la venta la más variada de las colecciones, éstas incluyen vibradores, dildos, juegos, libros, lencería, productos para despedidas de soltera e incluso artefactos masoquistas y de salud femenina. Esta variedad es la que está llevando a que la gente se acerque más y se atreva a comprar.

Son 60% mujeres y 40% hombres. La mayoría son gente que está en una relación de pareja y vienen a comprar algo para jugar. Luego vendrían las mujeres solteras y finalmente el hombre soltero, porque no hay tantas cosas para ellos, hay otras tiendas para ellos. Mi nicho es para las parejas y las mujeres. Y viene de todo, desde gente de 20 a 70 años, pero lo que más se ve son parejas de los 30 a los 50 y tantos.

Y todos los años las ventas suben.

 

 

En Plan Nueve somos mucho más que una entrevista bonita. Quédate con nosotros, tenemos  enanos que juran ser la reencarnación de Felipe Camiroaga y ufólogos violados por alienígenas (no es hueveo, o sea sí, pero la historia es real).

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