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Historias de miedo para contar en la oscuridad: Miedo para el no iniciado6 min read

21 agosto, 2019 5 min read

Historias de miedo para contar en la oscuridad: Miedo para el no iniciado6 min read

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Hay un matiz que ronda todo el metraje de Historias de miedo para contar en la oscuridad. Una idea que quizás para algunos, puede no estar del todo desarrollada, pero que atendiendo a los mimbres que cimientan la película (y a quienes está dirigida), tiene todo el sentido del mundo: Tenemos miedo de morir. Tenemos miedo de desaparecer.

La oralidad es una herramienta poderosa. En lo de André Øvredal, la historia juega sus cartas basándose en esa arista. Somos las historias que contamos, y lo que queremos que se sepa de ello, o de nosotros. Y tiene sentido este acercamiento. Historias de miedo para contar en la oscuridad es la adaptación de la serie de libros homónimas publicados a inicios de la década de los ochenta, y creados por Alvin Schartz, con ilustraciones de Sephen Gammell, con este último, como verdadero potenciador de estos relatos al ser responsable de un arte que evoca el horror sin edulcorar. Para muestra un botón:

La historia del libro es sin duda, bastante decidora. Censurado por asociaciones de padres furibundos, sus ilustraciones provocaron centenares de papás preocupados por el horripilante arte que acompañaban los relatos. Sin entender que si alguien busca historia para asustarse, bueno, probablemente lo que queramos ver sea eso, imágenes que nos provoquen miedo.

Hablamos de 1981 y de una sociedad todavía más mojigata que la de hoy, por lo que en si mismo, la colección de libros de Schartz y Gammell tuvieron un gran valor no solo en su propuesta y arte, sino que también en su postura sobre lo que un libro para niños (de terror) debía ser. Un libro que de miedo. Ni más, ni menos.

En un artículo para Chicago Tribune de 1993 recogen declaraciones de una serie de padres preocupados por el contenido de los libros:

«Si estos libros fueran películas, tendrían una clasificación R debido a la violencia gráfica» (…) «No hay moral para ellos. Los chicos malos siempre ganan. Y se burlan de la muerte. Hay una historia llamada ‘Just Delicious’ sobre una mujer que va a una morgue, roba el hígado de otra mujer y se lo da a su esposo. Eso es enfermo.»

La intención es asustar

Ocupando como excusa una leyenda urbana, Historia de Terror nos presenta a un grupo de jóvenes que, ad portas de iniciar su vida como universitarios, deciden celebrar el último Halloween juntos. Es en ese contexto, que encuentran un libro con historias contadas por un supuesto fantasma, leyenda urbana del pueblo.

Las historias de este libro (que son adaptaciones de las de los libros de Schartz) se hacen reales, y se escriben a medida que avanza la historia. Deben encontrar una manera de detener esta maldición a tiempo o ellos protagonizarán la siguiente historia, con resultados fatales, claro está.

Esto nos trae de vuelta al tono de la cinta que nos ocupa. Historias de terror busca precisamente crear un relato que sea disfrutable por su audiencia objetivo, sin tratarlos como idiotas. Los niños.

De hecho, es PG13; y me pareció increíble que se la hayan jugado por mantener ese tono considerando su aproximación a la violencia. Y es que no quiere pasar el horror por el filtro de la comedia (que la hay), no hace concesiones con ese ítem, crea una atmósfera y se casa con ella hasta el final al igual que las ilustraciones de Gammell.

Son aproximaciones al miedo que si bien son horripilantes, nunca llegan a lo burdo y excesivo. Abrazan la vertiente más clásica del horror con reminiscencia quizás más al tono que Mary Shelly le impregna a su Frankestein, que a un slasher actual. Son fantasmagóricas, son horribles, pero también son bellas, a su manera.

No siempre sale todo bien

Historias de miedo para contar en la oscuridad permea todo el relato con la potencia de una historia de fantasmas en plena era Nixon, y los miedos que eso conlleva a la juventud de la época: La guerra, la desaparición, la condición de paria y más.

Un tratamiento que habla sobre cómo los jóvenes quieren ser los protagonistas de su vida. Vivir para ellos, y no para los demás. En una etapa en donde yace el inicio de la libertad, el arrebato de esta, en manos de situaciones que no controlan, puede llegar a configurar su más profundo temor. Es más que no morir. Es no estar.

Øvredal quiere apostar por un un relato ambicioso, pero, logra transmitir en su totalidad toda esa intención? Lo dudo. Los elementos están, pero son tocados tan superficialmente que quedan en una bonita carcasa pero poco más.

Sin embargo, a pesar de que falla en plantear esos matices, y a veces su narrativa puede ser predecible y durante mucho rato, de manual, el verdadero mérito de Historias de Terror es presentar el miedo sin la necesidad de las costumbres más populares del género. La sangre y lo mórbido, el efectismo barato reducido a destripamientos no tienen espacio. Acá, todo se trata de atmósfera.

Se la juega instaurando un sentido folclorista a sus relatos. Creando escenarios que honran el imaginario de Gammell, haciendo gala de este universo que para tantos funcionó como lugar de entrada para el joven y el no iniciado en el género.

Tomarlo de quién viene, para dónde va

Pensar que porque la historia es esquemática o se arma en base a ciertos convencionalismos típicos; es una apuesta menor, es no entender que ese no es el punto de esta adaptación.

Gran parte de esto, viene del buen quehacer de Øvredal que ya demostró en La Autopsia de Jane Doe, que no es necesario caer en el exceso para contar una buena historia de miedo, y -supongo- en el ojo de Guillermo del Toro para presentar monstruos aterradores sin la necesidad de -como ya comenté- caer en los vicios típicos del terror.

Esta película no es para quien busca horror profundo, es para quién se está empezando a enamorar de él. En un mundo en donde Escalofríos (Goosebumps) es una comedia con guiños a los libros, Øvredal ofrece una(s) historia(s) aterradora (s) para una generación entera aplicando como máxima, uno de los temores más grandes de los niños: No queremos desaparecer. La muerte, la ausencia, es horrible y aterradora. Y lo hace con elegancia, respeto y altura de miras.

Eso es ganar por donde se le mire y si me dices que la mayoría de las películas enfocadas para los niños son así, dame 10.

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Periodista. Fundador de Plan9. Weón fome.