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Godhood: Quién quiere ser su propio Dios?5 min read

9 septiembre, 2019 4 min read

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Godhood: Quién quiere ser su propio Dios?5 min read

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Hace varios eones atrás y en la época dorada del pc gaming, apareció un juego que si bien no revolucionó el mundo de los juegos de estrategia, si tuvo una cierta “fama” por su peculiar premisa; eras DIOS. Y no cualquiera, sino que el protagonista de los cimientos de la civilización. La gracia es que podías ser un dios “bueno” o “malo”. Eso, quedaba a tu completo juicio. Así era “Black & White” a principios del 2001. 

Volvemos a 2019. Y ahora tenemos Godhood. Un nuevo juego que intenta mantener y mejorar esta fórmula que no ha tenido realmente una época de apogeo sino más bien varios intentos más y menos fallidos de traer este tipo de juegos a la palestra.  En el juego se nos presenta el mismo concepto; crear tu “Dios” con varias opciones disponibles, y desde ahí, comenzar tu revolución religiosa con un puñado de fervientes adherentes. 

¿Tú sueño es convertirte en el pastor Soto? pues acá tendrás la posibilidad no solo de “convencer” a los demás pueblos de unirse a tu causa, sino que también podrás utilizar la fuerza en caso de que se pongan obstinados. 

Al que madruga

Como todo buen comienzo, tu primera tarea será crear tu “avatar” religioso, con el cual los pequeños habitantes de tu pueblo podrán adorarte y crear estatuas similares a tu apariencia. 

Este apartado, si bien podría haber tenido más opciones, tiene varias características con las que podrás dejar bien enchulada a tu deidad. Tendrás variedad de cabezas, piernas, alas, caras y otras opciones para que parezca el Dios más bondadoso o bien, añadirle tentáculos y algunas cosas raras para realizar el sueño de Lovecraft y materializarlo en Cthulhu. 

También habrán más opciones que afectarán directamente al gameplay, como stats o bonus pasivos para tus aldeanos. Sin embargo, la principal característica será si tu pueblo sigue los lineamientos de la guerra, la paz, el conocimiento entre otras. Lo anterior delimitará qué opciones tendrás al momento de conquistar más terreno (no esperes mucho diálogo si eliges ser un dios de la guerra, claro está). 

Ciudad de Dios

Pasando al plano más de “construcción”, tendrás la posibilidad de adquirir varias edificaciones con las que podrás entrenar a tu pueblo elegido. Algunas transformarán a tus aldeanos en poderosos guerreros, otras servirán para convertirlos en shamanes.

Así sucesivamente, la mayor parte de estas construcciones te serán útiles más que nada para lograr que un aldeano común y corriente adquiera características especiales según tus necesidades.  Otras servirán para obtener el “dinero” del juego y es que tendrás que recolectar, por ejemplo, “Fé” si quieres subir habilidades de tus ya creados shamanes o guerreros (entre otras clases más). 

Todas las construcciones, al final, te darán o “dinero” para que lo inviertas en mejoras para tu ciudad o aldeanos, o bien otorgarán habilidades especiales a quien estimes pertinente. 

Si bien se entiende toda esta mecánica de lograr que el juego sea “fácil”, la verdad es que es muy limitado y podrás conseguir todo de manera bastante rápida, restándole una importante cuota de replay value y en general, eliminando la curva de dificultad, volviéndolo un poco lineal y predecible.

Por otro lado, pensé que la mejor parte de todo iban a ser las batallas (o al menos eso esperaba) pero ciertamente no son la gran cosa. De partida, tendrás que elegir un pueblo al cual conquistar y una vez que tus guerreros estén ahí (podrás elegir tres como máximo) solo te quedará observar como tus aldeanos hacen añicos a tus oponentes o bien, al revés. 

El sistema de combate la verdad no es para nada entretenido o al menos me pareció demasiado básico y al azar. Lo anterior lo digo porque tus personajes tienen cada uno tres habilidades, las cuales van saliendo de manera aleatoria. Es decir, no tendrás ningún tipo de control en cómo tus luchadores atacan, más que confiar en que tendrás cuea y saldrás victorioso. 

Sin embargo, tus personajes llegarán también a la vejez y se retirarán de las peleas. Por lo tanto siempre tendrás que tener una generación de recambio o de lo contrario simplemente no podrás avanzar en el juego. 

En el apartado gráfico, por otro lado, el juego se ve bien. Cumple a cabalidad con lo que propone, logrando un despliegue más que aceptable de animaciones, colores y efectos para cada uno de los aspectos del juego. No es nada del otro mundo, claro, pero para un juego de este estilo está más que bien con un estilo tipo “cartoon” que le viene como anillo al dedo.

Lo más destacable son los diseños tanto de los dioses como de las construcciones, con muchas referencias a la época precolombina. El soundtrack está ok al igual que los efectos de sonido, bastante correcto sin muchas sorpresas. 

Godhood es un juego que me terminó decepcionando un poco harto. Conociendo ya el mencionado Black & White, que ya tiene sus buenos años, este título se queda muy corto en contenido y rejugabilidad. Básicamente jugando unas dos horas ya conociste todo el juego y solo es un festín de monotonía, de “repite y repite” todo el rato lo mismo. 

Le daré la duda del “Early Access” y supondré que añadirán más opciones a futuro, pero por ahora solo queda como una triste sombra de lo que podría haber sido con un sistema más profundo de economía, política, religión o guerra. Recomendaría evitarlo hasta que lo mejoren, ya que es un juego que tiene muchas herramientas para ser divertido pero que por el momento no están presentes en su totalidad.

Si por las dudas te interesa jugarlo, está disponible en Steam y macOS.

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