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Enter the Anime: Nos prometieron un documental, nos dieron un infomercial

14 agosto, 2019

Enter the Anime: Nos prometieron un documental, nos dieron un infomercial

Y es la mejor manera de resumir la pieza que Netflix estrenó hace un par de semanas. Una pieza de la que incluso nosotros hablamos en la previa acá con bastante fe. Un hype que parecía bastante ingenuo, pero que no era para nada injustificado.

Enter The Anime presentaba entre sus adelanto importantes entrevistados como Shinji Aramaki -encargado de la producción de diseño en Fullmetal Alchemist y director con una larga carrera en dirección en proyectos reconocidos como Appleseed– o Kenji Kamiyama, co-director de la próxima Ghost in the Shell: SAC 2045. Pero eso no es todo, también prometía ser una análisis de una de las industrias de exportación más importantes de Asia, a la par, de explorar su influencia e impacto en la cultura Occidental ¿suena bien, no?

Bueno, poco de eso hay. Enter The Anime es más bien un infomercial de una hora en donde de manera majadera, y bajo una tosca narración, vuelven una y otra vez a los productos del catálogo de Netflix y sus creadores, en entrevistas que con alguna que otra excepción, no son para nada inspiradas o que están derechamente, desaprovechadas.

Y cuándo digo desaprovechadas, es en todo el sentido. Desde una narrativa desagradable visualmente, hasta saltos temáticos sin sentido (ojo con a entrevista a  Yoko Takahashi, un despropósito por dónde se mire).

Dirigido por Alex Burunova y narrado por Talia Nolan, la idea subyacente que recae sobre este producto, es cómo el animé nace a partir de una sociedad que en macroaspectos, es completamente diferente a lo que solemos ver en la pantalla.

La conocida dicotomía de asiáticos tranquilos y ordenados haciendo cosas visualmente loquísimas y con sus correspondientes «matices» como la comunidad de fans, o la popularidad del consumo. Un discurso que -tal como comentábamos- puede ser muy interesante, bien tratado, pero que finalmente se queda en la mirada de un turista que realmente no quiere ahondar en aspectos profundos y se queda en la autocomplacencia de lo que le dicen, debe hacer.

Burunova es una directora joven que a su haber posee un par de cortos pero no mucho más, y por otro lado, Nolan, es una actriz cuyo curriculum tampoco tiene relación alguna con el mundo de la animación japonesa; por lo que se siente que desde el minuto uno, Netflix busca acercar este documental como pieza de entrada para neófitos y así conquistar a más usuarios occidentales para que consuman su contenido en la plataforma. Eso en sí mismo, no tiene nada de malo.

De hecho, es un punto de vista muy válido considerando en cómo ha evolucionado el servicio de streaming y cuáles son sus planes en el corto y mediano plazo para poder competir con las nuevas plataformas que vienen tales como Disney+, Apple TV, Amazon Prime o HBO MAX. Y acá, me voy a desviar un poco por la tangente, porque o si no, no sería un post de Plan9.

Motherfucker money

Netflix consolidó su propuesta y se volvió líder cuando los generadores de contenido lo veían como un aliado. Ahora que es -casi- el formato estándar, todos quieren un pedazo de la torta y para eso, socavan su catálogo quedándose con las franquicias que robustecían la plataforma (es cosa de ver la batalla absurda por los derechos de Friends). De todas maneras, eso era algo que siempre supieron que iba a pasar.

En 2015, cuándo Reed Hasting vino a Chile, este sucucho tuvo la oportunidad de ir a su presentación, y ahí, el fundador de la plataforma ya comentaba que todos migraban a su formato, o morían.

«La era de la televisión personalizada está recién empezando» comentaba Hasting. Usando a la BBC como ejemplo, señalaba que la cadena «hace seis años [en 2015] reconoció que el futuro está en la internet y empezó a invertir en su iPlayer». Actualmente BBC3, es completamente online.

Es entonces obvio que la competencia descarnada los ha obligado a invertir cantidades obscenas de dinero en material propio y licencias de exclusividad. Es más, a la fecha, Netflix ha trabajado a la perdida con una inversión en el orden de más de 12.000 millones de dólares en la producción de contenido original, sólo, en 2018. Un escenario que prevén, durará hasta 2020.

Todo para poder llegar dónde otros no llegan todavía. Netflix ha traído series indias, mexicanas, españolas, coreanas, francesas, y con mayor éxito y calidad, no deja de ser una estrategia interesante (y lógica). El Animé es solo una fracción de ello, pero una importante. Muy importante.

En 2018, Japan Times, explicaba el proceso por el cual, Taito Okiura, productor clave en «Afro Samurai» y fundador de David Production Inc. (sí, los responsables de «JoJo’s Bizarre Adventure»), pasó a ser el intermediario de Netflix con su material japonés y el director de operaciones de esa línea programática en concreto.

«Netflix le ofreció el trabajo a Okiura dos veces antes de unirse en octubre pasado. No estaba disponible hace tres años cuando la compañía le pidió por primera vez que ayudara a abrir su sucursal en Japón.» (..) Okiura señaló que«Les dije que no estaba seguro de cuán serio es realmente Netflix sobre el anime. Luego colgué el teléfono ”.

El artículo explica que «la estrategia de Netflix es acumular personal con antecedentes comprobados que puedan generar propiedades en la empresa, en lugar de simplemente reempaquetar material preexistente. El presupuesto de la compañía para el contenido aumentó de $ 6 mil millones el año pasado a más de $ 8 mil millones en 2018.»

Lo que de hecho, ha generado buenas producciones como Devilman Crybaby de Yuasa Masaaki, quien asegura haber gozado de una gran libertad al momento de crear el show. Y así, y a lo tonto, solo en 2018 anunciaron 30 nuevos proyectos. Esto solo nos vuelve al mediocre documental.

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La palabra clave es 誠意

En una entrevista reciente a Hypebeast, Burunova trata de medio defender su documental en una jugada de prensa y control de daños de manual. Obvio. Señala argumentos como que el documental estaba orientado para los «newbies» y que siempre lo hizo desde una perspectiva para el iniciado, como quién llega a Tokyo por primera vez (y de ahí, su edición esquizofrénica). Nada de eso quita lo mercenario del trabajo.

«Creo que los fanáticos esperaban algo más y no sabían que estaría dirigido a los recién llegados» (…) “Esperaban un documental sobre toda la historia del anime que cubra muchos títulos diferentes fuera de Netflix e históricamente. Eso no es lo que iba a ser « (…) «En su mayor parte, estos creadores de anime son muy privados y están muy ocupados» (…)«Solo porque teníamos Netflix pudimos acceder a tantos».

Explicó que hacer un documental sobre toda la historia e incorporar todos los títulos y fragmentos de otros animes «sería físicamente imposible y muy, muy caro. Costaría más que hacer un anime completamente nuevo «.

«Quería llevar a otros recién llegados al mismo viaje que yo» (…) «También soy alguien que lo está aprendiendo desde cero»

HypeBeast también se pregunta (al igual que todos) cómo una persona sin una relación directa con el animé, pudo llegar a hacer esto. Y la respuesta, es Adi Shankar.

Buronova fue contratada para una entrevista con Shankar en el contexto de su trabajo en Castlevania y ahí vio la oportunidad de presentar a Netflix la idea. Lo aceptaron. El problema es que la idea quedó subyugada a los deseos de la plataforma y no a una genuina mirada del mercado, que habría sido lo ideal y lo que realmente todos esperábamos. Fueras un néofito o no. Tampoco es que estemos en el siglo XVII y Asia sea una tierra misteriosa o desconocida.

Volviendo al punto anterior. Sobre el cómo se acercan a los realizadores, también es un eje súper cuesitonable. Adi Shankar de hecho, es un realizador bastante interesante (todo su trabajo con lo que el mismo denomina Bootleg Universe es bastante divertido) y perfectamente un referente de animación occidental influenciada por oriente; pero en Enter The Anime ese no es el punto. Se queda con la caricatura barata de lo excéntrico y poco más y así con TODOS. La narración, solo subraya lo obvio, haciendo constantemente comentarios para el no iniciado, pero que realmente no aportan nada.

Nolan parece no querer conectar a un nivel profundo con toda la audiencia. Su narración llega a ser molesta porque cambia de foco constantemente, divaga en aspectos superflúos justo cuando empieza a ponerse interesante y en muchos casos se siente como una turista cuica que encuentra todo súper tchoro. Un problema de perspectiva que la emparenta más con mierdas como la cámara viajera y todos esos programas de viajes YouTubers que buscan mostrar Japón como una tierra exótica más que como el lugar heterogéneo que realmente es.

Finalmente, Enter The Anime no es un mal producto persé, es solo que uno siente la decepción, la traición hermano. La farsa de entrar por algo, y encontrarte con algo completamente diferente.

Si me hubiesen dicho «Enter the Anime es un vistazo a cómo Netflix pretende potenciar en su plataforma animación original» no me sentiría tan molesto. Sabría a lo que le estoy dando play. Al final, es una cosa de honestidad, a nadie le gustan las mentiras.

Comenta o muere

Periodista. Fundador de Plan9. Weón fome.