fbpx
Animé El Infinito アジア

“Dragon Ball Super – Broly”: Ser un shōnen sin complejos

10 enero, 2019

author:

“Dragon Ball Super – Broly”: Ser un shōnen sin complejos

Los 2010’s vieron un cisma en el seno del gremio de críticos culturales, en especial de cine y televisión: Una nueva generación se alzó sobre las cenizas de la era oscura (1995-2005) y vino con una actitud desafiante a plantar cara al mal llamado “high art”.Jóvenes-adultos le dieron la espalda a 90 años de tradición de críticos de cine “tradicionales”, imponiendo cánones de buen gusto que hace diez años habrían sido descartados como un chiste.

Es 2019 y Get Out, una película de horror fuertemente inspirada por el cine serie B y Blaxploitation obtuvo 4 nominaciones a los oscars. Es 2019 y la biblioteca del Congreso de Estados Unidos decide preservar el juego Duke Nukem 3D, junto a un libro con su código de programación.

Es 2019 y como crítico de cine y cultura (porque señores, ya crecimos de esa wea del “cultura pop”, esto es cultura a secas, sin eufemismos) me hago responsable de venir a decirles que Dragon Ball Super: Broly es la zorra, y se merece un oscar, aunque sea a mejor vestuario (?).

Pero primero, una historia: El otro día estaba en el supermercado, cuando fui agredido a traición por una pelota de ping pong. Me volteo y ahí estaba mi hermana, con malas intenciones y un puñado de pelotas, dispuesta a no tomar prisioneros: Me tira una segunda pelota e instintivamente la desvío con el dorso de la mano, sin pestañear ni despeinarme. En ese momento ella exclamó a viva voz: “Oh, la wea Dragon Ball, hermano que weá”.

Esa frase me hizo tener una realización, me golpeó una epifanía, una revelación ancestral, un intervalo lúcido en mi vida de demente funcional: ¿Qué significa que algo sea Dragon Ball?

La saga de Goku y su grupito es especial, porque conecta a una generación. Nos da patrones comunes de entendimiento que sensibilizan las asperezas que puedan entrometerse en nuestra interacción con nuevas personas y extraños.

En un par de décadas más los cabros van a volarse y a poner capítulos de Peppa Pig, y se van a ir a la mierda porque eso los conecta, subconscientemente reconocen cosas que su memoria falló en retener: Colores, sonidos, instancias y momentos de veras mágicos que evocan no sólo la frívola nostalgia, sino que la felicidad actual, el camino de la serpiente que nuestras experiencias desarrollaron hasta llegar aquí.

Es super brígido porque la humanidad lleva menos de 70 años con los medios de comunicación de masas, y ya se nos taladran en lo profundo de la psiquis, al punto que sentimos cariño.

Pero ya, Dragon Ball es relevante, nos quedó clarito. Yo, como crítico, soy como Homero Simpson en el episodio “Adivina quién viene a criticar”: Es super difícil que algo no me guste, molestarse por todo es tan “early 20’s” que es jocoso.

Con eso en mente les digo que la serie de Dragon Ball Super es bien mala, se cae feo en los dos criterios importantes para que algo sea “Dragon Ball”: Las peleas y el melodrama, como niño no enamora y como adulto no sorprende, yo volví a ver Dragon Ball Z de grande y me pareció incluso mejor, es una teleserie con peleas, pero de esas teleseries buenas, onda Amores de Mercado con Pelluco entrenando en la habitación del tiempo, preparándose para la llegada del Chingao a la tierra.

En general, las producciones para cine y televisión de Toei Animation con Dragon Ball Super han sido bastante tibias y no se establece de ninguna forma un nexo causal entre las expectativas de los fans y el resultado final.

Cuando salió One Punch Man, literalmente lo primero que dije fue: “¿Hermano, te imaginai Dragon Ball con esa gráfica?”, y esto nos trae de vuelta al principio del artículo: Dragon Ball Super: Broly tiene esa gráfica.

Y listo, se acabó la reseña, si esa descripción no les prendió en llamas los genitales por ver esta película, entonces no tienen nada que hacer aquí leyendo esto. ¿Es acaso la mejor película de Dragon Ball? Mmm, no lo sé en realidad, de hecho me voy a lanzar en picada y decir que no, que se ve superada por la película de “La pelea de los tres saiyajins” y “El hombre más fuerte de este mundo”, ambas tienen un rasgo en común: Están centradas.

Más?
La ASC elige las 100 películas con mejor fotografía del siglo XX

Son equivalentes en animé a Dunkerque, son una secuencia de hechos cuya ejecución está cargada de dramatismo, van del punto A al B sin perder el hilo ni la atención del espectador con subtramas weonas. Dragon Ball Super: Broly está desenfocada, le lanza al espectador un montón de cosas en su primera mitad esperando a que les hagamos sentido nosotros, no es horrible pero con 20 minutos menos habría quedado perfecta.

La película introduce a Broly “por primera vez”, y esto al principio me pilló desprevenido,  se me olvidó que 15 de las 18 películas de Dragon Ball Z no pertenecen al canon de Dragon Ball. Entonces no son canon: Cooler, Turles, Slug, el doctor Wheelo, Janemba, Tapion, ni tampoco Broly en sus trilogía clásica.

Y es súper osado lo que Dragon Ball Super hace con Broly, su personaje tiene una caracterización de verdad y bastante buena para los estándares de Dragon Ball, él ya no odia a Goku por razones imbéciles (lo despertaba con su llanto cuando guagua en las películas clásicas), odia a Vegeta en su lugar y lo hace por la guía abusiva y estricta de su padre, quien le somete con un collar de electrochoques y busca venganza contra el papá de Vegeta.

Y plantea super bien el conflicto: imagínense que Broly habla, pero da por sentado muchas cosas que pueden tornar la historia confusa para los que no conocen Dragon Ball, en especial cuando cambian el canon de esta manera.


Y claro, la película tiene al menos 50 minutos de pelea ininterrumpida entre Goku y Vegeta contra Broly, es el show de luces epilépticas y cornetes en el hocico que esperaba de La Batalla de los Dioses, aquí cumple de sobra.

La animación está por primera vez al nivel de una adaptación a la pantalla grande, lo cual hace un favor a la franquicia completa, también hay partes donde utilizan modelos 3D muy parecidos a los de Dragon Ball FighterZ, y creo que no resulta tan molesto, al ser momentos puntuales.

Al final del día Dragon Ball Super: Broly captura gran parte de la esencia Dragon Ball y creo que está lista para ser juzgada con la misma vara de las demás películas de animación. Siento que los críticos del siglo XXI son menos reacios a mezclar el cine comercial y el arte, a medirlos con estándares similares e incluir cine de superhéroes, o animés populares al lado de películas de Godard y Alexandre Astruc en sus influencias personales.

Al final todo es cultura, el cine comercial y el cine arte son ambos parte de lo mismo, van a amarla si les gustan las peleas de animé, van a amarla si les gusta la animación fluida y completamente desquiciada y van a amarla si les gustó Dragon Ball Super, porque sobre gustos está todo escrito, pero eso nunca nos ha limitado a la hora de escribir un poco más.


Also published on Medium.

Comenta o muere