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Cine + Series El Infinito

Dear Zachary: Nunca más verás documentales

20 marzo, 2019

Dear Zachary: Nunca más verás documentales

La primera regla que se nos enseña al contar historia, es crear personajes con dimensiones, nadie es completamente perfecto ni redondo, aplicándose también al género de documental. La no ficción conlleva dar con personajes para narrar la historia, en este caso, la regla desaparece. Dear Zachary es una investigación amateur, en gran parte, sobre el asesinato de Andrew Bagby en 2001, no obstante, se convierte en algo mucho peor.

Podría enumerar un montón de documentales que me han provocado sentimientos encontrados, ninguno como Dear Zachary. Todo comienza como un acto de generar material audiovisual para el hijo de Andrew que no alcanzaría a conocer. Kurt Kuenne, director y amigo de Bagby comienza a recopilar entrevistas con familiares, cercanos y gente que conoció a Andrew, un recuerdo en video sobre su vida.

El documental avanza, introduciendo al espectador en la vida de Andrew Bagby, sus desarrollo como persona y metas. Llega un punto en que todo da una mala impresión, es un presentimiento que todo se puede poner peor. Y se pone peor.

Dear Zachary está cargado con recursos narrativos extraordinarios para el género de documental. El uso de entrevistas, archivos de video familiares y órdenes judiciales se han convertido en elementos cotidianos, pero no lo eran hasta 2008. En todo momento se siente que es algo personal, hecho para un grupo particular de persona, no para que el público general lo viera, si bien, fue editado para dar la última impresión, el espíritu de la cinta hace pensar lo contrario.

La progresión del documental es todo un caso de estudio. Comienza desde lo más básico de la historia, es decir, la vida de Andrew Bagby hasta llegar a los problemas del sistema judicial en Canadá. Si el uso de ciertos entrevistados a ratos parece poco deliberado, la gran imagen que busca plantear Dear Zachary es justificada.

Es una hora y media que se convierte en un golpe de empatia. Vemos a diario en noticieros las entrevistas a familias que pierden seres queridos en homicidios, en robos, en distintos crímenes y la respuesta siempre es similar: Buscarían a los responsables y los matarían. Dear Zachary se encarga de hacer un ejercicio sumamente complejo de esquematizar los problemas morales y éticos que plantean distintos crímenes a nuestra sociedad. ¿Cómo lidiamos con el homicidio?

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El resultado, como todos los quiebres emocionales que se producen en el documental son dignos de llorar. No hay nada malo en ello. Para escribir esta pieza, me tuve que armar de valor para verlo una vez más. Es complicado de la misma forma que todos los problemas sociales lo son. No obstante, deja una lección que de ninguna otra manera hubiera sido posible, a través de sus personajes.

Decía al comienzo que se nos enseña a crear personajes con varias aristas, ya que nadie está exento de equivocaciones o de hacer daño.

En Dear Zachary, las circunstancias de los personajes son lo más importante. La historia se compone de lo hecho para mantener la memoria de una persona que no importa si tenía otro lado o detalles en su personalidad, porque es posible dar con historias o vidas que no tienen una pizca de maldad.

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