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El Infinito Música

Cosas que no me gustan #1: Death Grips

20 agosto, 2018

Cosas que no me gustan #1: Death Grips

El título debería ser ‘’cosas que ahora sí me gustan’’.

Siempre llegó tarde al hype, los únicos artistas que he agarrado con el vuelo de su fama han sido Rich Brian y Joji, con respecto al resto, soy bastante escéptico cuando trata de demasiada atención mediática. Con Death Grips me pasó algo similar, estuvieron al auge los mismos años que Yung Lean, intenté escucharlos y me quedé con el sueco.

En ningún punto de estos siete años con el círculo de Death Grips me había arrepentido prestarles atención. No obstante, me habría sido casi imposible poder apreciarlos durante el tiempo que todos hablaban de ellos. El trío californiano es algo complejo de entender, en realidad, son algo complejo de escuchar también.

La música de Death Grips usualmente se categoriza como hip hop experimental, siendo una etiqueta que queda corta para la variedad de sonidos (para grande parte del mundo, ruido) que tocan en sus cinco discos de estudio.

La voz y letras de MC Ride son el equivalente a Sartre haciendo hip hop con un cuadro maníaco depresivo, mientras que Zach Hill, el baterista toca con una potencia increíble creando ritmos sincopados que luego de un rato a cualquiera lo dejan en trance. La última pieza de Death Grips es Andy Morin, el productor detrás de todos los samplers crípticos que en el fondo, suenan conocidos porque lo son.

Resumir la música, incluso los conceptos e ideas detrás de Death Grips es complejo. Su sonido posee una complejida no en el sentido intelectual, todo conlleva un instinto súper primitivo, muy similar a lo que produce la música de tribus africanas. Está diseñada, en su gran mayoría, para provocar ritmos sincopados que inducen al trance, no obstante, ese es el punto que la hace inaccesible, generando un gran culto detrás.

Quiero dejar en claro el punto anterior, lo complejo de apreciar la música de Death Grips no los hace mejor, ni tampoco te hace una persona superior intelectualmente al resto. Sin embargo, las fronteras que empuja cada uno de sus discos es digna de investigar, apreciar la presión que generan en la industria, atrayendo a nombres como Björk, David Bowie, Danny Brown, Skepta y St Vincent dice mucho.

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He pasado varias semanas escuchando poco a poco todos los discos de Death Grips, me costó conectar con los sonidos discordantes, con la agresividad de MC Ride y Zach Hill, con los beats acelerados, los breakdowns en puntos de canciones que me parecían poco natural, hasta dar con un punto en que podría escribir planas y planas de cada disco. He molestado a gran parte de mi círculo cercano para que los escuchen, he investigado sobre cada una de las tres personalidades que conforman la banda, he leído todo lo que se me ha aparecido, analizado sus letras y aun así, siento que me queda mucho por entender.

Para terminar, si luego de todo el fanatismo que he escrito alguien no sigue convencido en escucharlos, el orden de los discos es el siguiente: The Money Store, The Powers That B, No Love Deep Web, Bottomless Pit y Fashion Week. Está confeccionado para hacer la introducción a la banda desde un sonido más convencional hasta su lado más experimental. Si ya quedaron suficientemente metidos, Stereoids (Crouching Tiger Hidden Gabber) es un sencillo de 22 minutos donde toda la experiencia de Death Grips está compuesta.


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