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Plan9 Agorex: Corpóreo de Barney “En Chile, la salud pública es una mierda”

9 enero, 2015

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Plan9 Agorex: Corpóreo de Barney “En Chile, la salud pública es una mierda”

En Las Rejas, es bien conocido por sus exóticos pasos de baile, Marcelo Barceló encarna toda la alegría e inocencia del prehistórico héroe púrpura de los niños, Barney.

Lo encuentro sentado, vestido de corpóreo del cuello para abajo, en una insípida sala de espera. La cabeza del dinosaurio está en su regazo. De alguna forma, su mera presencia sumerge en fantasías a los infantes que comparten el espacio con él, también me dejo llevar por esa marea de ensueño – o quizás es el excesivo olor a cloro Acuenta-, de todas formas, disparo el arpón, con la certeza del viejo lobo de mar:

Hola Marcelo, la magia de Barney llegó al servicio de salud pública, ¿no?

Sí, compadre, la magia de Barney siempre está presente. La verdad, me siento como las pelotas. Como estoy todo el día al sol, con este disfraz, es complicado escapar de los virus. El calor, el frío, en síntesis, los cambios de temperatura.  

Pensé que era una dinámica, al más puro estilo de Patch Adams

Podría ser. Soy un admirador de Patch Adams, del verdadero eso sí, no del actor ¿Porque sabías que la película de Robbie Williams está basada en un hecho real?

Sí…

Claro, mucha gente piensa que es ficción. Prefiero no decirlo, pero yo he seguido la filosofía de él. Si te pones a pensar, por algo me estás entrevistando, seguramente algo de mí escuchaste. Me gusta incorporar múltiples filosofías de vida.

Creo que compartir conceptos, ideas, pensamientos, es una forma de colaborar con el mundo. En Facebook, siempre comparto alguna fotografía íntima con una crítica social, la estrofa de un poema de Benedetti, entre otros pensamientos. Generar cultura, es mi misión en la vida.

Me comentaron sobre tu trabajo, existe un par de videos dando vuelta por ahí, y la pasión que despliegas, me pareció fantástica

Sí, me gusta desarrollar este oficio. Entrego todo lo que tengo, y más. Al final del día, desarrollo este trabajo por amor al arte, porque plata, la verdad, no necesito (vengo de una familia bien, Los Barceló). Además, me sirve porque soy actor, yo interpreto al personaje de Barney el dinosaurio.

Entiendo, eres más que un mero corpóreo

Soy un actor. Quizás el único actor en Chile que se dedica al arte de la interpretación en corpóreo. Podría usar distintos trajes, pero yo me meto en el personaje, hago un estudio exhaustivo del sujeto. O sea, no es cosa de ponerme el traje nomás. Existe un ejercicio artístico de fondo.

¿Tu trabajo de corpóreo en las parrilladas es teatro?

Muchas personas que no tiene el ojo clínico, les costaría diferenciar mi trabajo de un Doctor Simi bailando, pero es algo distinto. Lo mío, es teatro callejero. Yo relaciono diferentes elementos artísticos en mi puesta en escena: danza, improvisación, globoflexia. Y probablemente, estoy caminando por derroteros más profundos que la simple actuación.

¿Por qué dices eso?

Voy en segundo año de teatro, y debo estar en un nivel más allá que el de mis compañeros. Por ejemplo, sin ánimo de ser soberbio, debo ser el primero, sino el segundo, exponente de globoflexia en Chile, ¿Acaso, eso no es más profundo que el simple teatro?

Pienso en una respuesta coherente a la provocación del actor y corpóreo Marcelo Barceló, pero antes de ensamblar una idea, una chillona voz de mujer madura, hace retumbar la repleta sala de espera: “Marcelo Gonzáles, tercera vez que llamo a Marcelo González ¿Está Marcelo González?”. “Sí, sí, sí; soy yo, disculpe. Me están haciendo una entrevista, por eso no la escuché, señora”, responde Barceló. El actor se incorpora, toma la cabeza de Barney, y dice:

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Espérame un segundo,  vuelvo en un rato.

Espero. Marcelo Barceló, el popular Barney de un local de parrilladas, camina por un pasillo en dirección a la consulta médica. Espero. Los minutos pasan calurosos en una sala atestada de gente enferma, que aguarda ruidosa o en silencio algún placebo momentáneo a su dolor, porque difícilmente encontrará una solución definitiva en este lugar. Tengo una buena disposición frente a la vida, pero es evidente, al ver el rostro de niños y ancianos, que estoy en el caluroso infierno de los pobres. Espero… cronometrados siete minutos, y caminando pesadamente vuelve Barney:

En Chile, la salud pública es una mierda

¿Qué pasó?

Tuve que esperar más de dos horas, para que un médico, sin vocación, me despachara sin hacer el mínimo amago de trabajo. Poco entiendo de medicina, pero sé que el sujeto no tiene compromiso por la salud de sus pacientes. En una clínica privada, sin duda, el trato sería diferente. Bueno, al menos, algo pude rescatar de esta espera.

Qué lata. Marcelo, estás bien, digo, para terminar la entrevista

Sí, alguna cosita me dieron. Podríamos conversar en un plazoleta que hay cerca de acá, ¿te tinca?

Bueno

Caminando en dirección a la plaza, Marcelo me comenta que prefiere usar su segundo apellido, Barceló, pues lo considera más cercano, más ligado a su personalidad. De alguna forma, el apellido Barceló se ajusta más a su filosofía de vida. Le pregunto por la relación de sus padres, acaso están separados, o si existe una razón familiar para desplazar su nombre paterno a un segundo plano; y una vez sentados en un banquito, Marcelo González Barceló, responde:

Yo estoy orgulloso de ser un González, un apellido bien chileno. Sin embargo, tengo desarrollada una veta artística, más colorida, menos chilena de alguna forma; por lo tanto: Barceló, se adapta mejor a mi personalidad. Sin duda, encuentro muy ridícula a las personas que prefieren un apellido extranjero o gringo, por sonar más exclusivos o menos chilenos; pero en mi caso, se adapta mejor a mi personalidad. Además, tengo algunos motivos familiares, sin embargo, prefiero mantener reservada mi vida personal. Mejor, conversemos del ámbito profesional.

Mejor. Ahora que te veo con el traje completo, me llama la atención ese arreglo floral que tienes en la cabeza, ¿Por qué Barney usa una corona de flores?

Es una tiara de flores, confeccionada por mí. Tiene flores reales y flores plásticas, puesto que es una mezcla entre lo orgánico y lo sintético. Este elemento, por secundario que parezca, es crucial para mi baile, que es una representación de la primavera.

¿Cómo primavera, pero si estamos en pleno verano?

 La primavera es un estado mental.

He visto tu baile ¿Tiene algunas reminiscencias al Rapa Nui?

Equivocado. Es una interpretación libre a una danza polinésica milenaria. Con algunos toques de jazz dance. La expresión corporal, para mí, es importantísima para la crítica social. Incluso, caminando podemos demostrar nuestra inconformidad frente al sistema.

Interesante. La energía de mi grabadora está acabándose, pero antes de terminar esta entrevista, ¿Darías un mensaje a los amigos de Plan9?

Primero, ojalá que muchos lean esta entrevista, así puedo compartir mi crítica a todo el mundo (risas).

Amigos, mi idea es hacer crítica social, entender que un gesto puede ser mucho más que un gesto. Una caricia, igualdad de género. Una palabra, libertad de expresión. Una canción,  educación gratuita. Soy apolítico, no obstante, tengo una postura; tengo el rol protagónico en la historia de mi vida; ustedes: no tengan miedo de cuestionar al sistema, como lo hago yo, en cada paso que doy.

Comenta o muere