Connect with us

Subscribe

El Infinito

Chi no Wadachi: La insoportable incomodidad del ser

La verdadera relación incestuosa.

Advertencia: No recomendado para público sensible o víctimas de abuso psicológico, emocional o sexual.

A esta altura, Shuzo Oshimi todavía no se encuentra entre los grandes mangakas vivos que sigue trabajando, pero de a poco ha ido creando un nicho que llena de forma excepcional y es que el oriundo de Kiryū, ya cuenta con algunas obras bastantes destacadas como Aku no Hana, Happiness y Boku wa Mari no Naka.

Su estilo es reconocible, el énfasis siempre se encuentra en las expresiones de sus personajes, haciendo que la historia carezca a ratos de sustancia para aquel interés. A diferencia de Naoki Urasawa (20th Century Boys, Monster) o Junji ito (Uzumaki, Gyo) carece de una habilidad narrativa contundente para crear historias intrigantes. Y a ratos pareciera que ese no es su interés.

Chi no Wadachi es el último manga en el que ha estado trabajando, enfocándose de forma sustancial en su capacidad para crear incomodidad tanto en el lector como en sus personajes. Las expresiones a cada momento se convierten en una experiencia voyeurista más que en un ejercicio narrativo y ahí radica realmente su valor.

Madre hay una sola

En Chi no Wadachi la trama sigue a Seiichi Osabe, un hijo único que vive junto a sus padres; sin embargo, Seiko Osabe, su madre, toca los extremos de la sobreprotección. Y ahí las cosas se ponen raras.

Si a uno le dan ganas de apagar el computador o dejar de mirar la pantalla al estar leyendo Oyasumi Punpun debido a las circunstancias en la que se encuentran los distintos personajes, con Chi no Wadachi sucede algo similar por la definición al extremo de sus rostros y expresiones.

Shuzo trabaja con tal cuidado cada uno de sus paneles, que gran parte de ellos erradica por completo los fondos (o parecen dibujados por niños) para darle total control a sus personajes.

Las expresiones de Seiko cuando expresa ira parecen sacadas de un cuadro de Goya, el terror de Seiichi es angustiante al punto que es incómodo de leer.

En algunos momentos, el suspenso que crea logra acercarse a una vibra similar a ese pulso tenso de las obras de Hitchcock. Gracias a los primeros planos y a la falta de ambientación en muchos paneles, la tensión entre los personajes migra al lector; es casi un agente activo en el mundo de los Osabe.

El manga se convierte en una pieza realmente incómoda cuando Shuzo da ciertas insinuaciones de incesto entre Seiko y Seiichi, gaslighting y mutismo selectivo.

Es posible sentir la vergüenza de Seiichi al eyacular por primera vez, la desidia de Seiko y la apatía de Ichiro frente a todo lo que sucede con su familia. Es en ese ejercicio que propone la verdadera psicopatía de una relación como esta (y no en el morbo sexual del hentai, por ejemplo) que encontramos el valor de Chi no Wadachi.

En ningún momento es una pieza recomendada para alguna persona que haya sufrido algún tipo de abuso por lo directo y evidente de los paneles en que se presentan aquellos temas.

Asano en Oyasumi Punpun hace que sus personajes hablen sobre sus problemas, haciendo que el lector no tenga que inferirlos; mientras que Shuzo simplemente los dibuja sin dejar lugar a una interpretación que diga lo contrario.

Los paneles en que Seiichi comparte con Fukiishi, están delíneados con sutileza. Contienen fondos agradables de mirar y los rostros de ambos se ven llenos de gozo. Por algunos capítulos, Chi no Wadachi se convierte en un historia romántica entre dos adolescentes, dejando que Shuzo juegue con las expectativas del lector.

Ya había trabajado con personajes narcisistas, posesivos y manipuladores, no obstante, en su último manga llega extremos en que incluso los primeros capítulos son difíciles de leer.

Shuzo sufre de algo parecido a lo que le pasaba a Ishida de Tokyo Ghoul. La escritura es débil, mientras que los diseños y, principalmente, las habilidades de ambos para pintar ya sea con acuarela o lápices se siente como una pérdida el hecho que trabajen solos y no busquen un escritor.

Debido a que la historia carece de sustancia, 75 capítulos se vuelve un tanto extenso teniendo en cuenta lo que sucede, pero dicho eso, Chi no Wadachi es una lectura totalmente recomendada para aumentar la moral. Algo saludable para los tiempos que corren.

#PLAN9NEWS

Suscríbete a nuestro newsletter y recibe todos los días en tu mail, el mejor spam de tu vida.

Written By

김치볶음밥

Lo último en Plan9

El día en que Ennio Morricone «colaboró» con el Frente Patriótico Manuel Rodríguez

Cult + Mag

NERDS SIENDO NERDS: Hay gente que se enojó porque en el live action de Cowboy Bebop Faye Valentine no usará exactamente el mismo traje que en el animé

Animé

Conchetumare: El 2021 vuelve Shaman King

Animé

Pobre, comunista y maricón: Tengo miedo Torero de Pedro Lemebel llega al cine y acá está su primer avance

Cine + Series

Connect
#PLAN9NEWS

Suscríbete a nuestro newsletter y recibe todos los días en tu mail, el mejor spam de tu vida.