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Carrie Fisher: La princesa guerrera6 min read

27 diciembre, 2017 4 min read

Carrie Fisher: La princesa guerrera6 min read

Cuánto me demoro? 4 minutes

El 27 de diciembre del 2016 diversos medios reportaban la muerte de Carrie Fisher, actriz icónica para más de una generación y conocida en todo el mundo por ser el rostro de Leia Organa. Líder de la resistencia, princesa de Alderaan, figura clave en el universo  de Star Wars y uno de los personas más emblemáticos de la cultura pop Occidental.

Fisher, abandonaba este plano terrenal con 60 años a pocos días de salir de un problema cardíaco que al parecer si terminó pudiendo más. La familia declaró:

“Es con un gran pesar que Billie Lourd confirma que nuestra amada madre Carrie Fisher, murió a las 8:55 de esta mañana” (…) “Fue amada por el mundo y la extrañaremos profundamente. Nuestra familia les agradece por sus pesares y oraciones.”

Una pésima jugada del destino, cuando no hace mucho, su hermano, Todd Fisher, confirmaba que se encontraba fuera de riesgo vital tras sufrir un paro cardiorespiratorio 15 minutos antes de descender el avión donde viajaba.

El mundo llora su muerte y los fanáticos, desconsolados no pueden creer que la actriz que venía recuperando su presencia en la saga con la nueva trilogía nos deje para ser una con la fuerza.

La soledad de la princesa

La actriz en ese momento se encontraba promocionando su segundo libro autobiográfico, The Princess Diarist; actividades que iban además junto a una colaboración  en algunos episodios de la serie Catastrophe, con Rob Delaney y Sharon Horgan.

Hija de la actriz Debbie Reynolds que también fallece pocos días después -dejando una trágica sensación de destino fatídico- y el cantante Eddie Fisher, Carrie, es una leyenda del cine blockbuster norteamericano representando a la mítica Leia, personaje que despertó la admiración de millones en el planeta, pero además, actriz por derecho propio: Contó con más de 90 cintas entre las que destacan sus apariciones en Cuando Harry conoció a Sally  o White Lightnin o incluso su colaboración con Woody Allen en Anna and Her Sister.

Fisher tuvo una carrera compleja. Siempre a la sombra del papel que la lanzara a la fama es conocido que tuvo problemas relacionados a las drogas y el alcohol que la terminaron arrastrando a un declive en su carrera durante bastantes años. Su monólogo teatral en la obra  Wishful Drinking sobre su biografía comenzaba así:

“Soy Carrie Fisher y soy alcohólica”.

Famosos son los episodios en los que la actriz pasó por una clínica de desintoxicación, parte de una época oscura mientras estuvo casada con el músico Paul Simon. 

Sin embargo, Fisher, con todos sus demonios internos, también fue representante de un personaje, una visión, un arquetipo atípico dentro de la industria. La princesa empoderada.

La académica  Diana Dominguez autora del ensayo El feminismo y la fuerza: empoderamiento y desilusión en una galaxia muy, muy lejana, parte del libro Star Wars, filosofía para una saga de culto señala que:

Trascendió cualquier arquetipo: era una princesa, pero no una damisela en apuros; era una guerrera, pero no se guiaba solo por la espada o la pistola láser; era una hermana, y al final seguramente una esposa y madre, pero nunca deja de ser una rebelde, ejemplificando así las cualidades tradicionales y feministas del héroe.

Un personaje estaba más allá de simplemente ser rescatado, sino que además, se gana por antonomasia una posición de poder en la saga. Lamentablemente, Fisher tuvo que ver como involucionaba su personaje con una Leia completamente sexualizada en El Retorno del Jedi.

En varias ocasiones señaló es que tuvo que bajar “kilos extras” para poder enfundarse el ya mítico bikini metálico.  Algo de lo que con el tiempo, no parece recordar con mucho afecto. En una reciente conversación con Daisy Ridley –quien hoy lleva la batuta de la nueva trilogía- la actriz le recomendó:

 “Lucha por tu outfit. No te conviertas en una esclava como yo”. 

Incluso, causó cierta polémica por declarar que Disney le pidió que bajara 15 kilos para The Force Awakens,  un tema que la complicó bastante

«Estoy en un negocio donde lo único que importa es el peso y la apariencia. Esto está hecho un desastre. También podrían decir que se vuelvan más jóvenes, porque así de fácil es «.

Más allá de la galaxia lejana

Carrie no sólo se remitió a trabajar frente a la cámara. Además, labró una carrera como Script Doctor: una tarea relativamente desconocida en la que supervisa guiones de forma anónima.

Entre los que se conocen que visó, podemos encontrar cintas muy populares como  Hook, Sister Act, Río Salvaje, Coyote Ugly, Scream 3, Mr. and Mrs. Smith, o las precuelas de Star Wars.

El 27 de diciembre el mundo lamentó la perdida de una actriz joven, que cambió para siempre las reglas del juego y el como percibimos los personajes femeninos en historias universales.

Una mujer que fue mucho más que la damisela en peligro y que llegó a marcar tendencia en el tratamiento de las chicas en el cine, en el cómo percibimos a las protagonistas, de cómo tratamos a un personaje con dignidad y que luchó más allá de incluso su más reconocido rol, inclusive, librando en carne propia la pelea más difícil de todas: la batalla contra las enfermedades y adicciones.

Una guerra que contra todo, logró ganar. Porque eso es lo que hacía mejor. Luchar. Luchar sin descanso. Ser la rebeldía, la resistencia. Te extrañamos, princesa guerrera.

*Este texto, es una modificación de un artículo publicado para Belelú el día de la muerte de Carrie Fisher.

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Periodista. Fundador de Plan9. Weón fome.