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C. Tangana: La sensación de Madrid

6 septiembre, 2018

C. Tangana: La sensación de Madrid

En el primer borrador de esta columna, había mucho desdén por el estigma a la música en español que hay en gran parte del mundo. Sobre todo cuando ese sonido lleva influencias caribeñas, la asociación inmediata lo descarta. En este caso, creo que está demás mencionarlo, C. Tangana sabe que está por encima de eso.

Quiero tomar la faceta post-Agorazein, tampoco me parece pertinente hablar de su faceta bajo el seudónimo de Crema. El C. Tangana de Ídolo y Avida Dollars está bastante lejos de ellos dos, la distancia con sus trabajo si bien se parece al colectivo al que pertenece, sobresale por sí mismo.

La característica más simpática y a la vez desagradable de Antón es su seguridad, en Inditex se convierte en una especie de paranoia. ¿La verdad? En todas sus canciones se siente perseguido por enemigos inexistentes. Si los comentarios en sus videos, los mensajes en Facebook y tuits fueran realmente una amenaza, no tendría los cojones como buen español diría para seguir tirando tanto palo como decimos en Chile.

Mis canciones favoritas de C. Tangana sin lugar a dudas son a dúo con Rosalía. Llámame más tarde y Antes de morirme exudan sexualidad, hay una atracción tan candente entre los dos que se transmite en sus voces, la forma en que ambos timbres se turnan entre estrofas y coros se convierte en desesperación por verlos juntos tomados de la manos.

Hay otro lado, en el que busca el afecto fuera de una relación tal es el caso de Lo hace conmigo, con una producción excelente en que las capas de voces dejan que el sonido de los hi hats cubran el resto del espacio, aunque le dan el protagonismo a Antón. Mientras que en Mala Mujer se luce con un single radial muy a lo Drake en Passionfruit, ritmos caribeños con letras de desamor.

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En ningún momento intenta ser Arca, menos Björk versión hombre. Si bien de sus letras brota esa seguridad tan peculiar que lo hace un personaje más allá de sus comentarios sobre política, Antón tiene letras inteligentes. En Otro Hombre queda patente que el estudio de filosofía en la universidad no fue en vano. Se desligó de la estética obrera del rap hispanoamericano, adoptando las marcas, la codicia y la ostentación de la vertiente norteamericana.

La producción de su primer larga duración, Idolo, es de otro nivel. No está en el juego de la música latina, si Antón estuviera cantando en inglés, tendría a la mitad del mundo a sus pies y eso lo sabe. La confianza de su actitud frente a las entrevistas es el típico de que no le importa absolutamente nada, no hay otro artistas en español que le pueda hacer el peso, lo tiene claro y le encanta. ¿Para qué mudarse a una industria plagada de nombres consagrados si puede hacerlo en su idioma natal?

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En Pa’ que brille la invulnerabilidad le sale por todos lados, el sintetizador a lo Young Lean con los puentes en tripletes hacen fluir el tema con tanta confianza que es casi imposible no sentirse hipnotizado. Mientras que en Caballo Ganador deja salir todo lo callejero, el video es un tributo a La Haine (1995), rapea sobre su éxito, sobre su ego y la paranoia que se presenta en el ápice de la industria.

 


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