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Burning de Lee Chang-Dong: Fuego purificador

23 mayo, 2019

Burning de Lee Chang-Dong: Fuego purificador

La única (real) competencia que debió haber tenido Burning en la carrera por mejor película en los Oscar 2019 era Shoplifters. Fuera de esas dos cintas, no había ninguna sustancia que las mantuviera. El thriller dirigido por Lee Chang-Dong se introduce dentro de la genial tradición del cine surcoreano, dejando la vara alta para el resto; sobre todo si se trata de adaptar Murakami.

Este un review con ciertos spoilers, por lo que si no quieres saber más, mejor te detienes acá.

Basada en Incendiando Establos de Murakami, Burning cuenta la historia de Jong-su (Ah-in Yoo), un joven egresado de la universidad que de pronto se encuentra con una ex compañera de colegio, Haemi (Jong-seo Jun).

Comienzan a salir, hasta que ella decide hacer un viaje a África. Posteriormente, vuelve junto a un hombre llamado Ben (Steven Yeun) con una pasión por quemar invernaderos.

La historia se encuentra en el libro ‘El Elefante Desaparece’ una gran metáfora sobre cómo los personajes hablan directamente sobre lo que piensan. La transición entre pensamiento escrito y narrativa se vuelve compleja, sobre todo teniendo en cuenta el nivel con el que Murakami narra lo mundano.

Gran parte de ‘La caza del carnero salvaje’ se desenvuelve en oficinas, habitaciones y un hostal, los grandes misterios usualmente trascienden por aquella característica.

En Burning, Lee Chang-Dong entrega más detalles sobre los personajes: Jong-su tiene un padre con problemas legales, su madre lo abandonó, mientras que Haemi no tiene motivaciones, ni siquiera se encuentra clara su relación con Ben. Respecto a este último, es una figura enigmática que habla con bastante sarcasmo, no deja clara su ocupación, tampoco de dónde surge todo su dinero.

Quemar los cuerpos

La película dura 2 horas y 40 minutos, se encuentra exactamente dentro del tiempo que tarda un cuerpo en ser cremado. Ben no quema un invernadero, al menos si lo hace, no se ve. Haemin desaparece. Ambos son espacios donde la vida se gesta.

En gran medida, Burning es bastante cercana a Memories of Murder (2003): Ambas apelan a crear un misterio que tiene su respuesta frente al espectador, nunca la esconden. Las pistas están dispuestas de tal manera que uno debería captar la trama y enfocarse en la potencia visual.

Los elementos que agrega Lee Chang-Dong en Burning, comparándola a Barn Burning, son solo para ambientar, entregarle un marco de referencia tanto a los actores como al espectador: Las luces neón, los celulares, las modelos que bailan a ritmo de kpop afuera de las tiendas. No están diseñados para entregar mayor profundidad narrativa, en gran parte de la cinta no pasa nada; su trama se puede sintetizar perfectamente en un párrafo sin perder consistencia.

Más?
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Haemi le muestra su experiencia haciendo pantomima a Jong-su: Toma una mandarina, la pela, se la come y bota las pepas. Es una mandarina ficticia, nunca estuvo ahí. Su gato tampoco existía. Todo es una gran metáfora que se va quemando despacio, a ratos le falta oxígeno, en otros las llamas toman bastante altura.

Hay pocas películas en los últimos 10 años que se pueden jactar de ser tan potentes con poco, tal es el caso de Burning: La cinta que debió haber ganado mejor película extranjera.

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