fbpx
Animé El Infinito FEATURED

BAKI de Keisuke Itagaki: Por qué nos gusta pelear?

26 diciembre, 2018

BAKI de Keisuke Itagaki: Por qué nos gusta pelear?

Para mi altura, debería ser categoría superligero. Alrededor de 63kg. Incluso podría llegar a Wélter sin mayor problema, quizás me cansaría un poco más por los 5 kilos extra que tendría en esa categoría. Pero, no puedo. Uso lentes ópticos. He peleado tres veces en mi vida, dos de ellas, con compañeros de colegio. Las únicas veces que me he atrevido a encarar a alguien es cuando ando en bicicleta: puedo gritarles y arrancar de inmediato.

Amo la violencia. Amo la competencia. Amo pelear. Aunque esto último es solo en mi imaginación.

Llegué a BAKI, la adaptación de Netflix de uno de los mangas más extraños que he tenido el placer de leer, Grappler Baki de Keisuke Itagaki. Vi toda la temporada (13 episodios) en una tarde y parte de una noche. Al final, lo único que quería hacer era escribir esto.

También llegué a otra conclusión: es un nuevo nivel de ridículo. Los personajes usan sus nudillos para cortar la cara de sus oponentes, pueden reventar antebrazos con dos dedos, aguantan la silla eléctrica y la horca. Es ridículo.

Itagaki no se preocupa mucho por los detalles de la trama, todos quieren pelear hasta morir, tienen pocas motivaciones y el desarrollo de sus personajes es por lo bajo, inexistente. No obstante, logra atrapar a cualquier con un pequeño gusto por ver a hombres peleando.

A diferencia de Teppu, donde las protagonistas poseen personalidades y motivaciones distintas, con un desarrollo paulatino e interés por sus oponentes, en Baki todo es llevado al extremo. No del absurdo, porque lo que plantea es mera entretención. Sus diálogos son aburridos, la narración usualmente se basa en un narrador omniciente. Baki es violencia por el gusto de pelear.

Tampoco se le puede comparar a Hajime no Ippo, en realidad, a ningún anime o manga que se base en un deporte de contacto. Los personajes en Baki usualmente, no siguen reglas. Combaten a matarse, al menos así es en el arco del manga adaptado por Netflix.

Existe una gran diferencia entre una pelea callejera y un combate de MMA. Sí, ambos buscan ganar, pero al existir un cuerpo de reglas detrás de uno, lo hace una competencia.

No es una demostración de fuerza por aquella justificación que todavía mantenemos vestagios de buscar ser alpha. La destreza física es un componente fundamental al momento de analizar cualquier deporte. Nos sentimos atraídos por las capacidades que demuestran los deportistas, el esfuerzo del entrenamiento y sus determinaciones, que trascienden las del resto.

No cualquiera puede correr durante 90 minutos, ni aguantar 12 rounds de tres minutos intentando no ser golpeado en el hígado y respirando al mismo tiempo. Son habilidades increíbles, las que al ser expuestas a un cuerpo de reglas y a una persona con las mismas determinaciones, hacen una excelente forma de entretenimiento.

En BAKI, hay violencia. No solo por el hecho que los personajes terminan lacerados, amputados y de lleno, muertos. Las motivaciones de estos es dañar, no demostrar cuán fuerte son en comparación a los otros competidores. Y es ahí donde destaca, en hacer de aquella violencia diferente de pelear.

Más?
Quieres saber cuándo llega Evangelion a Netflix? Acá la respuesta

Itagaki perteneció a la Fuerza Terrestre de Autodefensa japonesa, practicó boxeo amateur y shorinji kempo. Sabe lo que hace. Sus personajes son una versión estilizada al extremo de lo que debería ser un luchador de cualquier disciplina, a ratos, son más fisicoculturistas que peleadores. Pero no cae en la deformación de la silueta humana, por más que posean cinturas minúsculas en relación a sus hombros, son humanos. Por más que puedan sobrevivir disparos, son humanos.

Baki con su estética exagerada, con sus situaciones ridículas en que dos personajes pelean sobre una montaña rusa en movimiento, es la obra de un conocedor. De alguien que ha estado sobre un ring y sabe lo que se siente ser golpeado, de golpear y vencer. A veces, perder.

Teniendo todo eso presente, puede utilizar la violencia con una metáfora sobre la exageración de combatir.

Todos los recursos que utiliza, son una mera indulgencia. Itagaki quiere demostrar sus conocimientos de distintas artes marciales, sus personajes son meros vehículos para ello. ¿Y la violencia? Dudo que mucha gente estaría interesada en leer un manga que todos los personajes se detienen a hacer pequeñas presentaciones de cinco minutos sobre sus estilos y armas de pelea. La violencia es atractiva y en Baki, nunca se siente cruel. Lo cual, sería problemático si el autor se tomara en serio sus personajes, como el caso de Yu Yu Hakusho o en Holyland.

A Itagaki le gusta pelear por la competencia. Aunque en Baki intente ser exagerado con sus selecciones de tramas e ideas, la estructura de los cuerpos sigue una noción anatómica estudiada, los movimientos son de alguien con conocimiento de primera fuente, experimental.

La violencia es lo que está primero por su atractivo como forma de espectáculo, luego está el combate. Y nos encanta combatir, nos encanta pelear.


Also published on Medium.

Comenta o muere

김치볶음밥