Cine + Series

American Vandal: Más real que la realidad

24 septiembre, 2017

American Vandal: Más real que la realidad

¿Cómo funcionan nuestros prejuicios? ¿Nuestros códigos de justicia?¿La búsqueda de la verdad por medio de la imparcialidad? ¿es siquiera posible?

Todas esas preguntas plantea American Vandal. Un falso documental de Netflix que intenta abordar una sencilla pregunta:

¿Quién rayó 27 pichulas en los autos de los maestros de una escuela de preparatoria?

American Vandal será un hit. Ténganlo por seguro. Su premisa puede sonar tan idiota, puede ser un chiste con tan fácil fecha deexpiración que sorprende lo absurdamente buena que es. Y sorprende por sobre todas las cosas en lo que piensas que es y en lo que termina siendo.

Pero partamos por el principio.

American Vandal es un mockumentary. Una serie de 10 episodios que bajo el pretexto del falso documental intenta averiguar la verdad sobre un acto de vandalismo que azota una clásica secundaria de USA.  El principal sospechoso (y sobre el que recae la culpa) es Dylan Maxwell (Jimmy Tato), el clásico estudiante imbécil que a todas luces es el culpable.

Tato es un idiota. Un bully, tonto, vago y poco dado a la inteligencia. Por lo mismo, parece no haber dudas de su culpabilidad y por consiguiente, de su expulsión.

El alumno del club de video/y noticias Peter Maldonado (Tyler Alvarez) no lo cree así.  Y buscará la verdad sobre un aparente inofensivo crimen, que puede ocultar una verdad más oscura aún.

Con 8 episodios y siendo una clara parodia del formato Real Crime la tesis sobre la que se basa el show, es a primera vista, una tontera. Un gag que dura unos primeros episodios, pero que resulta gracias a la destreza de la dirección de Tony Yacenda, una revelación que adquiere matices muchos más complejos de lo que se ve a simple vista.

Su sentido de la autenticidad y el compromiso con el que toma a sus personajes; son fundamentales a la hora de conformar un universo basado en las clásicas reglas narrativas de un documental de crimen: Infografías e imágenes generadas por computadora; reconstrucción de lineas temporales, testimonios off the record, conjeturas, pistas falsas, y callejones sin salida.

Te puede interesar:   Justice League: Vender el alma al diablo, para no quedar atrás

Todas herramientas para discernir cosas tan estúpidas como quién le hizo una paja a quién, o reconstruir un carrete. Y que demuestran el conocimiento del formato por parte de sus creadores.  En cierta forma, es una deconstrucción de estilo como se hacía en la época del mejor Community.

Pero no solo de técnicas narrativas vive el programa.  Gran parte del carisma de la serie, reside en su cast.  Un perfectamente creíble conjunto de cabros que representan arquetipos tan identificables en una comedia típica de USA, como en una escuela propia nuestra.

La mina rica, los populares, los chupapicos, los “normales”, los profes mala onda, los buena onda, los estrictos, los maricones sonrientes, los padres que creen en sus hijos, los amigos y los simpáticos, entre muchos más.

Ellos llevan a limites verosímiles el desarrollo de una historia que jamás intenta ser real.

Y eso es importante.

El mockumentary usualmente basa su idea en el hecho de que lo que estamos viendo es algo real. Quiero vendernos esa ilusión. Hoy es muy poco probable que piquemos con ese anzuelo, por lo que American Vandal intenta hacer lo contrario. No quiere que pensemos que esto es real, quiere que pensemos en que si esto es posible.

Una sátira de los preceptos que tenemos sobre la narrativa de este tipo de productos audiovisuales, y de incluso, la misma gente que forma parte de el.

Por eso American Vandal solo puede ir en una dirección. La de la seriedad. El punto de esto era realmente tomarse en tan en serio como sea posible una investigación así de idiota, y eso lleva inevitablemente a destapar cosas que quizá no deberíamos saber; pero que terminan calando preguntas igual de válidas que un docu real.

Te puede interesar:   Plan9 Recomienda: "Reeling with PJ Harvey" el docu sobre los inicios de Polly Jean

Al igual que cosas como Capturing the Friedmans, Yacenda termina reflexionando sobre la verdad, sobre nuestros aprensiones, la fuerza de los medios, la exposición de las redes sociales y lo inevitable de los juicios y la construcción social de nuestra imagen pública, por medio de un investigación que a ratos, llega a hacernos olvidar que esto es una comedia.

No hay mucho más que contar sin destripar los divertidos (y siniestros) giros de la serie. American Vandal es un show que no tiene desperdicio porque es sencillamente honesto con lo que plantea, pero por sobre todas las cosas, quiere ser real.

Me atrevo a decir que mucho más real que la realidad. Y vaya que lo logra.

Periodista. Fundador de Plan9. Weón fome.
One Comment
  1. MAX POWER

    wena me enganchaste con lo de Community vamos a tasarla.

Leave a comment

Comenta o muere: