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Alta Fidelidad: The National – A Lot of Sorrow (2015) Arte conceptual y mucho dolor

15 mayo, 2019

Alta Fidelidad: The National – A Lot of Sorrow (2015) Arte conceptual y mucho dolor

En el Monasterio de Santo Domingo de Silos, España, los monjes interpretan cantos gregorianos seis veces al día. The National en 2013 junto al artista islandés Ragnar Kjartansson montaron una pieza de arte conceptual en MoMa PS1: La banda interpretó Sorrow durante seis horas seguidas, un total de 105 veces; recopiladas en 9 vinilos y un DVD completo.

Los monjes benedictinos cantan en comunión, también así lo hacen monjes budistas con distintos sutras dependiendo la tradición que practican. Es una búsqueda por lo divino, que se manifiesta tanto para los practicantes como los oyentes, sobre todo si estos últimos prestan realmente atención a la sutileza de las armonías. En el caso de The National, lo divino toma forma de apreciar la tristeza.

En una entrevista con AV Music, Berninger explica que Sorrow es una canción sobre un amor personal con la tristeza propia, algo que no se quiere perder por más que el resto les pida que lo hagan. Es el segundo tema del aclamado High Violet (2010), el disco que le dio a la banda el reconocimiento posterior a Boxer (2008).

Al igual que los cantos, A Lot of Sorrow no es una pieza con el primer compromiso de ser comercial. Es arte performativo. En ningún momento de las seis horas The National o Sorrow suenan como si perdieran su ethos. Por el contrario, crecen de forma exponencial, en la 99 toma la letra se encuentra tan interiorizada que es casi imposible pensar en algo más.

El arte conceptual no es para todo público, ni siquiera para aquellos versados en el tema. Y a ratos suena ridículo. Escuchar la misma canción durante seis horas es una tarea ridícula, tener a una banda tocando la misma canción durante seis horas es una tarea ridícula, estar lleno de dolor y no dejarlo ir es ridículo. Camus no se equivocaba. En el ridículo hay un mundo de sentido, donde The National deja claro que ‘Cause I dont want to get over you, no se trata solamente de masoquismo, es una forma de vida; una idea que entrega intención.

No hay quiebres entre cada repetición: Bryan Devendorf se encarga de mantener el ritmo, mientras los hermanos Dessner cambian la textura de la interpretación a ratos. Y el público también aporta, los gritos de emoción al comienzo de cada Sorrow están presentes, incluso en una de las repeticiones, Berninger se quiebra en llanto, dejando al resto de la banda y al público terminar la canción.

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Quizás es en la repetición número 45 o después de las cuatro horas en que Sorrow waited, sorrow won se convierte en algo tangible. El ridículo toma una forma física, no solo se encuentra en la interpretación de la letra por parte de Berninger. Cuando canta Sorrow that put me on the pills/It’s in my honey, it’s in my milk deja de ser una imagen alejada de la realidad.

Los mantras, al igual que los cantos gregorianos son utilizados para introducir cierta especie de trance. Un nivel de concentración excepcional, donde el ridículo trasciende a entregar sentido. Es ahí donde A Lot of Sorrow lograr llegar: A un punto donde el arte conceptual se puede dar la mano con tradiciones centenarias, porque no solamente se trata de un show montado para exposición de la banda o el deleite de los espectadores; tampoco para solo ser presentado en museos, es una valorización del dolor como origen de sentido.

A Lot of Sorrow como experiencia es compleja de entregarle un significado claro. Haberla vivido en el momento es distinto a escuchar las 6 horas durante un día de trabajo o acostado en el piso de living. También es distinto de verla en Köning Galerie en Berlin o Faurschou Foundation en Beijing.

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