fbpx
Alta Fidelidad El Infinito Música Recomendamos

Alta fidelidad: Placebo – Placebo (1996) Envejecer perdiendo ingenuidad6 min read

1 octubre, 2019 4 min read

author:

Alta fidelidad: Placebo – Placebo (1996) Envejecer perdiendo ingenuidad6 min read

Reading Time: 4 minutes

Al revisar la lista de los top número uno de Billboard del año 1996, Alanis Morrissette es la ganadora por lejos. También aparecen No Doubt, Nirvana, Pearl Jam e incluso Rage Against the Machine por el lado alternativo, sin embargo, ninguno sonaba de la misma forma que Placebo lo hizo con su disco debut.

En realidad, nada suena remotamente similar al primer disco del trío inglés. El primer single 36 Degrees daba una impresión extraña. Un potente riff abre el tema en conjunto a la andrógina voz de Molko que de a poco se va cerrando en cada coro, para dar paso a un outro ceñido por la temática de la canción hasta volver a la guitarra tremenda y el bajo de Stefan Olsdal.

El tema que hizo conocida a la agrupación, Nancy Boy, fue el cuarto single del disco, el que curiosamente logró llegar a la cuarta posición dentro de los charts del Reino Unido. Es débil con relación al resto de la placa, la estructura de repetir dos veces el coro al final la hace demasiado repetitiva, tendiendo a aburrir más que a ser un punto interesante dentro del mismo, sin embargo, un imán para las radios.

Mientras que en I Know, lo bello de las tempranas relaciones amorosas queda patente; es la romantización de una etapa a través de otras personas. La banda destaca haciendo un arreglo mucho más somero, dándole espacio a la culpa de Molko que se encuentra presente en primera persona.

En una entrevista para una revista Molko explica que Come Home es una canción punk pop para suicidios pospuestos, toda la razón. Cada frase en cada verso está separada por el infeccioso riff de guitarra, mientras la batería de Robert Schultzberg mantiene la canción coherente. Y ese es uno de los puntos menos mencionados de la agrupación, la capacidad de su primer baterista de entregar una base estable donde la guitarra de Molko y el bajo de Olsdal pueden lucir, sin dejar de lado lo ceñido de sus rellenos.

Analizar las habilidades técnicas de los miembros de la banda está demás, con excepción de Shultzberg, ninguno de los otros dos es un virtuoso en su instrumento; lo que primaba en ese disco fue una rabia adolescente salvaje, la que nace desde las tripas y quiere hacer el mundo arder y ser el primer trozo de leña en arder. Molko deja en claro el espíritu del disco en un verso de Teenage Angst:

Since I was born I started to decay
Now nothing ever-ever goes my way

Y es ahí donde se encuentra lo refrescante de Placebo, en un mundo que era dominado por la dualidad de Oasis y Blur, dejando a Pulp haciendo lo suyo en el under, el trío de Londres entró en escena con una rabia que no encajaba en el panorama musical de aquel entonces. Eran un grupo de outsiders que no calzaba con la estética del momento, tampoco parecían estar de acuerdo en las temáticas, menos en la estética de lo que era una banda surgida en Inglaterra.

Smells like teen spirit

El homónimo de Placebo tiene un sonido refrescante que solo la adolescencia puede entregar, lo que no quiere decir que sea un disco con fallas en sonido, mezcla o instrumentalización. Dentro de toda esa rabia, angustia y pesimismo que figuraba en las letras de Molko y eran reflejadas a través de intensas canciones de punk-pop y post punk pasados de volumen en los amplificadores de la guitarra, había una estrategia clara.

El proceso de envejecer, al menos para una banda, conlleva buscar nuevos horizontes, tal como lo ha hecho Arctic Monkeys. El otro camino es seguir produciendo exactamente la misma música, donde todos los discos suenan como una canción que nunca acaba, siendo el caso de Tool (lo que en estricto rigor puede sonar exagerado, pero ciertamente no plantean escenarios más allá de lo conocido como sí fue el caso de A Perfect Cirlce.).

Otro muy distinto es el que tomó Placeblo, posterior a la metamorfosis de Meds (2006) donde comenzaron a usar más sintetizadores, la banda decayó al punto de convertirse en el mero capullo vacío, no una evolución completa.

En Loud Like Love (2013), los sonidos que hicieron conocidos al  trío ni siquiera están presentes. La banda parece un proyecto solista de Brian Molko más que una agrupación compuesta por tres individuos atravesando los primeros años de sus 20s.

Los discos de Placebo posterior a su homónimo, es decir, Without You I’m Nothing (1998), Black Market Music (2000) y Sleeping With Ghosts (2003) tienen temas excelentes, con demasiado relleno. Al final, pareciera que cada canción notable en cada una de esas placas es un b-side de la primera. Pueden perfectamente seguir vendiendo estadios alrededor del mundo con los singles de esos discos, no obstante, carecen de algo que solo el primero contiene.

Crecer y volverse cínico

Es mera especulación lo que puede haber sucedido dentro de la banda posterior al éxito de su disco homónimo. Sí es conocida la personalidad flamboyante de Brian Molko, el que nunca parece estar desempeñando un papel; sino que a él mismo. Parece haber quedado atascado en un limbo entre la rabia y el desarrollo de su caracter como adulto.Y en gran medida, es lo que le sucedió a los discos de la banda.

La discografía de Placebo, su falta de evolución paulatina es similar al proceso de envejecer perdiendo la inocencia de la adolescencia y la temprana adultez. You Don’t Care About Us perfectamente podría calzar dentro del primer disco, también Haemoglobin y This Bitter End, siendo cada una de una placa distinta. Quizás se le puede atribuir a la comodidad de la fama que adquirió la banda o a la facilidad de producir el mismo contenido, a la repetición de una rutina que carcome la innovación y hace del trabajo artístico novedoso algo estéril y repetitivo.

Si se mira dentro del vacío, el disco homónimo de Placebo es sin lugar a dudas, un trozo de historia irrepetible. No posee ningún tipo de referencia directa o descendencia reconocible; es una anomalía. Incluso para los estándares actuales, sigue sonando igual de fresco, siendo capaz de ir contra las bandas de rock actuales como Black Midi o  Fontaines D.C. Es una pieza sin pares, sin asociaciones ni engendros. Pocas bandas pueden hablar así de su primer disco.

Pocas personas pueden hablar así de lo que hicieron a los 25 años. Brian Molko y compañía pueden hacerlo. También pueden mirar en retrospectiva a sus vidas para ver cómo se pierde la ingenuidad en un lapso tan corto.

Comenta o muere

김치볶음밥