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Alta Fidelidad: Lana del Rey – Norman Fucking Rockwell (2019) La línea entre personaje y persona5 min read

1 septiembre, 2019 4 min read

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Alta Fidelidad: Lana del Rey – Norman Fucking Rockwell (2019) La línea entre personaje y persona5 min read

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Lana del Rey lanzó en 2011 el video para Video Games, sin embargo, no fue hasta el siguiente año que logró acaparar el oído del público en general y la crítica especializada. La publicación de Born To Die (2012) y los videos para Blue Jeans, National Anthem y para la canción que le dio título al disco, fue el momento en que se convirtió en un icono.

A lo largo de su carrera, al menos bajo el nombre de Lana del Rey, no ha tenido bajos-bajos; ha mantenido a lo largo de ya casi una década la estética de indie darling que puede hacer apariciones en grandes festivales y temas en conjunto a artistas pop, tal fue el caso de Lust For Life junto a The Weeknd en 2017. No obstante, su trayectoria contiene un par de singles y discos olvidables, por no decir, mediocres.

En su segundo disco, Ultraviolence (2014), trabajó en conjunto a Dan Auerbach (The Black Keys) para dar con un sonido mucho más denso y oscuro, manteniendo las idílicas imágenes de épocas pasadas en sus letras. Comparándolo a Born To Die, la producción es mucho más refinada, pero no es redondo. Mientras que en Honeymoon (2015) volvió a las idea de su primer larga duración, crear una atmósfera glamorosa con poca sustancia, donde solo 2 canciones logran destacar por sobre el resto (Freak y Art Deco).

Lana creció de forma muy extraña. No es lineal, menos exponencial. En el paso de dos años, desde el lanzamiento de Lust For Life a la actualidad, Norman Fucking Rockwell! Es una completa anomalía para la estadounidense. Las referencias a lugares siguen estando presentes (Venice Bitch/California), las referencias a relaciones también (Fuck it I Love You), el sonido que la hizo conocida figura también (The Next Best American Record). Sin embargo, el ánimo es distinto.

El glamour y las expectativas de una vida donde el personaje de Lana del Rey interpretado por Elizabeth Woolridge Grant, están desapareciendo. En sus discos anteriores, era tangible aquella idea de representación teatral; en Norman Fucking Rockwell! La linea que distingue el personaje de la persona se va borrando, debido al desolador panorama que atraviesa el mundo.

En una entrevista con Vanity Fair, Lana responde lo siguiente con respecto al título del disco:

It was kind of an exclamation mark: so this is the American dream, right now. This is where we’re at- Norman fucking Rockwell. We’re going to go to Mars, and Trump is president, all right.

Las referencias que tanto ama Lana del Rey, lo suntuoso de las joyas y el alcohol caro, están presentes, mas no son el centro del disco. Si la línea entre la persona detrás del personaje estaba desapareciendo, es con justa razón. El panorama actual de la humanidad es desesperanzador por no decir que se está dirigiendo al caos total, pensar en diamantes en tales circunstancias sería abusar del cinismo, algo que Lana nunca ha hecho.

En una entrevista con KROQ de hace unos días, Lana cuenta que el proceso del disco comenzó en enero de 2018, teniéndolo listo a mitad del mismo año. No obstante, el proceso de producción fue más largo, el lanzamiento de Mariners Apartment Complex, Venice Bitch y hope is a dangerous thing for a woman like me to have – but i have it, incluyendo el cover de Doin’ Time de Sublime, exponen la teoría que el proceso se fue adaptando con el paso del tiempo, no estaba cerrada a una sola idea para NFK! Lo que habla de cómo el personaje ya no puede distanciarse más de lo que rodea a Elizabeth.

Hablando netamente sobre la calidad del disco, es sin lugar a dudas, el mejor de Lana. NFK! Es conciso y redondo, desde la canción que abre y le da título a la placa hasta la canción con el nombre largo y sin mayúsculas, se siente una unidad; más que sonora, temática. Y eso, es bastante raro en un disco de Lana del Rey, lo usual es que tengan dos o tres, hasta cinco singles y el resto ni siquiera sean escuchados.

La letra de NFK es una maravilla, incluso para la artista que escribió una de las mejores frases de la última época en Brooklyn Baby: Yeah, my boyfriend’s pretty cool/But he’s not as cool as me.

Los hombres siguen siendo un tópico central en el disco, mas esta vez se encuentran visto bajo un lente de escrutinio más que refugio; son parte del problema que tanto Lana como Elizabeth y el resto del mundo atraviesan en la actualidad. Y lo hace de forma bella, acompañada de un piano, un par de cuerdas; dejándole un espacio a su rango vocal para que se tome toda la canción junto a la letra.

Como nota final y aparte: Jack Antonoff se está proyectando como uno de los mejores productores en el mundo del pop actual. NFK! Fue co-producido y co-escrito por él, al igual que Lover de Taylor Swift, además de 1989 y Reputation. También trabajó junto a Lorde en Melodrama, mientras que con Kevin Abstract, produjo ARIZONA baby. Algo a tener en cuenta.

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