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Alta Fidelidad: La emotiva sensibilidad de Big Thief

3 mayo, 2019

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Alta Fidelidad: La emotiva sensibilidad de Big Thief

Big Thief es una banda profunda, melancólica y a veces densa. Pero no hay oscuridad en su sonido. Incluso, un poco de luz se asoma en sus canciones gracias a la sensibilidad y emotividad de la conjugación de las letras de Adrianne Lenker y el resto de la banda.

El grupo, formado en Brooklyn en 2015 es capaz de emocionar de entrada con canciones como “Paul” o “Masterpiece”, de su primer álbum lanzado en 2016. La increíble sintonía de Lenker con su guitarra y sus letras puede encontrar un origen en su extraña infancia y juventud, ligada a un culto religioso forzado por sus padres.

Tras huir de ello y decidir hacer música por su cuenta, Lenker conoce al incómodo y talentoso Buck Meek, el guitarrista neo-country con quien funda Big Thief.

Luego de firmar con 4AD, la banda anunció “UFOF”, su tercer LP con dos bellas canciones: “UFOF” y “Cattails”. En la segunda canción, la banda reconoce una conexión casi mística con su música, así como un viaje interior entre Lenker y sus músicos, quienes son capaces de despojarse de todo tipo de trabas para crear canciones con una sensibilidad que casi ya no vemos en la superficial música actual.

Sin ser una banda de corte mainstream o un sonido digerible a la primera, Big Thief se ha posicionado como referente de un estilo casi perdido, cultivado por nuevas generaciones de músicos en la misma línea.

Tras el éxito y maduración de su segundo disco Capacity, Big Thief continuó su camino hacia la consagración con piezas como “Shark Smile” o “Pretty Things”, cargadas de arpegios y simplezas únicas.

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UFOF” se quiebra desde el comienzo en “Contact”, primera canción del álbum. Allí, las ya reconocibles guitarras de Adrianne y Meek se fusionan como un ejercicio armónico que se detiene para dar paso a una distorsión que agrega esa oscuridad con tintes de folk y blues.

Más adelante, “Open Desert” y “Betsy” nos recuerdan al sonido más clásico de la banda para dar paso a “Jenni”, un nuevo experimento cargado a la distorsión. Sabemos que cuando Adrianne Lenker toma su guitarra nos arrastra a su viaje lleno de nostalgia para soltarnos en una melodía suave y cálida.

El tercer disco de Big Thief los consagra como exponentes de una sensibilidad, belleza y melancolía sin precedentes; un sonido que es posible sólo gracias la mezcla de sus personalidades.

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