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Alta Fidelidad: Havok – Time Is Up (2011)

21 febrero, 2019

Alta Fidelidad: Havok – Time Is Up (2011)

No soy muy afín al metal. Aunque en mis años de colegio solía escuchar un sinfín de bandas de todos los subgéneros posibles. No al punto de ser un creyente en el djent y analizar todas las estructuras armónicas de guitarra, tampoco los distintos compases de guitarra y las intrincadas líneas de bajo. Pero me gustaba.

Años después, conocí Havok. Todo cambió. Porque independiente del subgénero con nombre ridículo, hay que tener un oído bastante especial para apreciar las sutilezas del metal.

Time Is Up es el segundo álbum grabado por la banda Havok, fue lanzado en marzo de 2011 y con ya ocho años, sigue siendo una placa memorable.

En Time is Up, la banda de Colorado, realiza el incansable, tedioso y detestable ejercicio de tomar las raíces de un género para hacer un disco casi tributo, es escuchar los riffs a dos guitarras de la época del Kill Em All están presente, pero sin hacer referencia directa a Metallica.

La voz de David Sanchez tiende a ir más alto de lo normal, con notas largas muy Dave Mustaine, sin que este último aparezca como la primera imagen en la cabeza al escuchar la placa.

En Killing Tendencies, Havok tiene riff muy D.R.I los que combina con breakdows de hardcore antiguo, muy Black Flag y luego hace un puente melódico a lo Iron Maiden.

En gran medida, el trabajo de Havok es casi historiográfico. Es un labor súper nerd y cariñosa de recopilar una tradición, hacerla propia y dar con un material que suena fresco. También suena más agresivo que 90% de las bandas de metal.

Hay dos bandas que con increíble proeza, logran dar con música original tomando referencias desde diferentes lugares. Avenged Sevenfold y Slipknot son casos de ello. Mientras que Havok usa un diccionario rítmico y melódico que se ha construido durante tres décadas para rendir homenaje de forma original. Su libreto es hacer thrash metal, desde ese punto incluyen blast beats en interludios instrumentales con barridos y punteos que suenan como la mejor de las épocas de Megadeth.

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Carecer de ese diccionario instrumental que tiene Time is Up detrás no lo hace menos disfrutable que el sí tenerlo. Es una experiencia que transmite adrenalina durante 10 canciones, una detrás de otra sin ralentizar el tempo.

Ese metalero de pitillos apretados con chaqueta de mezclilla sin mangas llena de parches y Nike caña alta, no es nerd porque le guste serlo. La tradición que se encuentra detrás del género es tan vasta y rica, es imposible no querer adentrarse a buscar las bandas más oscuras posibles, con esos sonidos frescos que llegaron al resto del público gracias a Metallica.


Y tampoco guarda resentimiento por los que logran éxito comercial, les rinde tributo, o al menos esa es la idea que Havo parece querer transmitir.

Pero si ya nada de eso es suficiente para convencerte de escuchar uno de los mejores discos de metal de los últimos años (junto a Ocean Planet de Gojira), es excelente para salir a andar en bicicleta o correr con harta rabia acumulada. Es terapéutico.

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