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999 Juegos Antes de Morir N°896: Forbidden Siren (2003)

25 octubre, 2017

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999 Juegos Antes de Morir N°896: Forbidden Siren (2003)

Me he re cagado de miedo en momentos puntuales de mi vida videojueguil.

Cuando entré al colegio en Silent Hill y me atacaron los ositos, cuando tenía que resolver el puzzle con Cheryl en Resident Evil 2 y los putos perros me asediaban, la primera vez que vi un centauro en Fallout 3, la primera vez que entré en la torre de Latria de Demon’s Souls y por supuesto: El primer nivel de Forbidden Siren.

¿Ustedes pensaron que me iba a perder Halloween?

Forbidden Siren es un juego producido y desarrollado por el creador del primer Silent Hill, Keiichiro Toyama para la Play 2. Y ya saben lo que eso significa: Muchos sustos y mucha calidad.

Ahora, Siren va más allá de los “sustitos” y el resolver puzzles crípticos (y muchas veces aweonaos) ya que explora los manoseados juegos de survival horror y se lanza con ellos de un rascacielos sin paracaídas, con el propósito de hacerles el amor en caída libre, con nada más que un condón y enormes expectativas puestas sobre sus hombros.

¿Logró Siren alimentarse del abultado legado de Silent Hill?

No, por algo nadie lo recuerda, pero fue lo suficientemente bueno como para causar una fuerte impresión en personas de sano juicio, quienes le recuerdan con cariño.

Hay que partir señalando que Siren es un juego de nicho, un survival horror con elementos de sigilo en toda regla, cosa que poquisimos juegos han logrado hacer bien, saquen de mi vista esos patéticos intentos de “survival horror” como The Last of Us o The Evil Within, los cuales están lejos de ser malos pero fracasan estrepitosamente en su intención principal, al carecer del elemento central de todo Survival Horror con mayúscula: La vulnerabilidad.

Llámenme purista, pero un Survival Horror nunca es un juego de acción, nunca. No hay un punto medio entre acción y survival, ni nunca lo habrá por el choque frontal de la “filosofía de empoderamiento” gringa que prima en el shooter occidental.

Esto se va de hocico contra el espíritu del Survival Horror: Pocas balas, pocas armas, poca movilidad, pocas acciones y creatividad ante todo. Con decirles que en Forbidden Siren los enemigos (Shibitos) vuelven una y otra vez de la muerte, no hay una forma efectiva de deshacerse de ellos.

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Forbidden Siren es además una obra de terror japonés bien nipón pa sus weás. En una remota aldea japonesa vive una comunidad particularmente tradicional y xenofóbica, una suerte de rednecks orientales.

Los habitantes de este asentamiento tienen la peculiar costumbre de bañarse en sangre, siguiendo el sonido de una sirena hipnótica que les hace renacer como Shibitos, muertos vivientes asiáticos. Un grupito de 10 energúmenos se verán atrapados en esta aldea durante 3 días, con el objetivo claro de sobrevivir y no ser utilizados en rituales antinaturales y blasfemos, como revivir el anime de Inuyasha.

Todos los personajes comparten una habilidad en común: el “Sightjack” (vista ajena, aunque la traducción directa es “Vistajuanito”) donde podrán ver con los ojos de los demás para sobrevivir y escapar a la civilización.

 

Forbidden Siren tiene tres elementos que lo vuelven memorable

Su dirección de arte, el “link system” y su dificultad.

Lo primero que salta a la vista es esta particular dirección de arte en Forbidden Siren, los rostros son fotorrealistas, pero sus movimientos son limitados en forma estratégica, como si buscara adentrarnos en el Uncanny Valley, lo que junto a la atmósfera opresiva logra su cometido de incomodar al jugador y que cague de miedo.

Segundo, el link system que es una mecánica para llevar las riendas de la narrativa.

Forbidden Siren es un juego no lineal en cuanto a su historia, cambiamos de personajes, de horas y lugares en cada misión por lo que establecer una narrativa requiere un esfuerzo adicional. La historia a medida que avanzamos se va enredando y entrelazando de las formas más extrañas y japonesas posibles, el menú de selección de misión es una especie de calendario por el cual navegamos pegando piezas faltantes, enlazando historias y descubriendo que mierda pasa con esta maldición culia.

Y tercero: la dificultad. Horrible, terrible y malvada dificultad.

Los Shibitos son unos hijos de puta inteligentes y vienen en números, algunos personajes van a estar completamente indefensos, por lo que cargar la partida se vuelve la regla general, el sigilo se convierte en la munición por excelencia para lidiar con estos miserables. Los puzzles tienen una característica única: Tienen sentido en el contexto.

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No vamos a estar buscando una escopeta de mentira para evitar que nos aplaste el techo o buscando una piedra de 5 puntas para abrir el baño de damas. Todos los puzzles tienen lógica, además que el juego nunca nos hará devolvernos para resolver estos acertijos, tenemos siempre todas las herramientas necesarias para valernos de ellos.

Sin embargo, y esta es la parte terrible y grandiosa a la vez, para desbloquearlo todo es necesario resolver “situaciones especiales”, al ser un juego no lineal necesitamos “preparar” las cosas para una misión futura con algún personaje distinto, por ejemplo tirar una radio encendida en un pozo puede no tener sentido al principio, pero tres o cuatro misiones en el futuro nos encontraremos pasando por esa zona con otro personaje que podrá evadir con facilidad a los Shibitos que fueron a mirar a dicho pozo, es ingenioso y se vuelve un elemento central (y frustrante) del juego.

Forbidden Siren tiene una sutileza en su historia que otros juegos del género carecen, de forma similar a Silent Hill 2 se vale de la inteligencia y astucia de su audiencia para agarrar las pistas y armar la historia por nuestra cuenta, es bacan vayan y jueguenlo.

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