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999 Juegos Antes de Morir N°904: Bloody Roar 2 (1999)

8 junio, 2017

999 Juegos Antes de Morir N°904: Bloody Roar 2 (1999)

Ningún juego de pelea, en la historia, me atrapó tanto como Bloody Roar 2. No se si era la sangre, no se si eran los furrys, pero algo tenía ese juego. ¿Sangre? ¿Fan service? ¿Hombre Perro/Camaleón/Murcielago/Tigre Blanco/Topo? Lo tenía todo.

Fue lejos el título que me dio a entender que no todos los juegos de pelea son iguales y me motivó a ahondar más en el género.

Esta es, en parte, una confesión y me voy a desquitar sincerar con ustedes.

Bloody Roar es un juego de pelea. Gracias, vuelvan a Facebook.

Jiji bromi. Ya, ahora en serio:

Fuera de weveo, Bloody Roar era básicamente eso, un juego de pelea donde te podías transformar en un animal antropomorfo por tiempo limitado, ni más ni menos. Básicamente, Mortal Kombat más furrys y no fue hasta la secuela de éste que comenzó a tener un contexto.

A continuación, la historia que nunca supimos del juego (si ya se la sabe, pase de largo con confianza):

Se nos presenta una historia en base estos seres persona/animal, personajes que ahora tienen nombre: los Zoántropos. Estas criaturas poseían una súpah fuerza animal y su inteligencia era similar a la de los humanos, y se suponía que todo esto no era más que el cuento del tío que llegaba los findes a sacarte del pc y escucharlo hablar weas, ebrio.

La corporación malvada Tylon se dedicó, gracias a la ciencia, a descifrar este genoma y despertarlo en los humanos, y al igual que todas las corporaciones malvadas, sacó provecho de este. A partir de aquí, los animales dijeron “ya, ctm, ‘tamos chatos” y se rebelaron para librarse del mal, y todo eso.

Uriko y Alice besto waifus <3

Lo lograron, pero cuando más querían pasar piola, ups los descubrieron. Generaron un prejucio social cual negros en el apartheid o haitianos en Chile, y nació su propia ONG: la Zoanthrope Liberation Front, que luchaba por sus derechos y el amor por la libertad. Desgraciadamente, termina convirtiéndose en un grupo terrorista que ya no solamente lucha por ellos, si no que matan humanos because superiores y querían un nuevo reich pero de zoántropos, y aquellos que no querían ser parte de semejante genocidio, balazo y pa’l río.

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Así teníamos una cantidad de personajes jugables que estaban tanto en pro, como en contra de esta organización.

Toda esta historia se puede ver a través del “Story Mode” de cada uno de los personajes. ¿En serio esta wea no es un anime? Porque podría serlo.

Con la historia aclarada, sigamos

Repitiendo mi declaración, nunca les encontré mucha gracia a los juegos de pelea. Los encuentro limitados, monótonos, apretar secuencias de botones a velocidad de la luz no los hace buenos (ni técnicos) y saber las combinaciones de memoria no te hace inteligente, y antes que salga el purista diciendo “INSULTÓ AL SMAS…!!”, teikirisi, voy llegando a eso.

Es ahí donde nacen otras iniciativas, otros juegos de pelea en donde la creatividad sí se hizo notar, y fue el caso de Smash Bros. Plataformas “vivas”, armamento, amplia libertad de movimiento, vidas y a pelear ctm. Terminó siendo uno de los juegos más revolucionarios en lo que compete a los fighters.

Tenemos muchos casos así, como por ejemplo los DBZ más “recientes” o, pifeen, Naruto, donde su gracia radicaba en el dinamismo extremo que poseían, porque a pesar de su simpleza, queremos charqui, combos, acción como si no hubiera mañana y lo cumplen. Tienen un campo extentos para moverse, sobretodo los de DBZ donde LITERALMENTE puedes volar y hacer cagar la arena.

¿Ejemplos más antiguos? El inmortal The King Of Fighters, donde fue el primer juego que nos entregó la selección de más de un peleador, conformando un equipo de tres luchadores. ¿Más antiwo todavía? ¡King of The Monsters po’! Usar a Godzilla y paseártelos a todos en Japón tirando barcos, y botando a tus oponentes en plantas de gas como si no hubiera mañana bajo una cámara isométrica, eso sí es amor.

¿Por qué me di la paja de detenerme para explicar la historia del juego y el género fighter? Porque Bloody Roar se atrevió a evolucionar. Usando un concepto tan simple como transformar a tu personaje, le dio otro curso a un simple fighter que lo llevó a contarnos una historia.

Se dieron el trabajo de crear una narración con cada uno de los personajes y enlazarlos todos de cierta manera, dimensionando el contexto del juego y no donde solo fue pescarse a combos (weno sí, pero con motivos). Tal vez no será el mejor cuento de la vida ni serán muy decentes sus diálogos, pero con un poco más de desarrollo habría quedado 10/10. Se podría sacar un shonen de ahí.

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Que buena frase m5n

El combate del juego era rápido y más aún cuando te transformabas, haciendo las peleas breves pero con una inyección letal de su buena sacá de chucha. Al igual que su predecesor te podís mover por la arena, le agregaron Beast Drives a su forma animal (eran técnicas especiales, pero usarlos de fatalities te hacía crecer dos centímetros) y por supuesto, el “gore” extra que agregaron. Se agradece la cuota de sangre pixelada.

Cabe destacar los efectos de sonido que puta que le dan peso a las peleas.

01:08, el mejor

Las secuelas de Bloody Roar 2 terminaron pasando más piola y dando el fin a la saga. Igual, a pesar de ver tanto juego de patás en la guata, sería bacán que lo revivieran en gloria y majestad.

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