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999 juegos antes de morir: N°991 Los Sims (2000)

20 febrero, 2016

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999 juegos antes de morir: N°991 Los Sims (2000)

Todos los seres humanos tenemos una cuota de sadismo esencial, curiosidad morbosa necesaria para nuestra supervivencia.

¿Acaso emana de nuestra naturaleza?¿Somos destructivos porque no hay consecuencias, o si pudiéramos lo haríamos de todos modos? Si dios existe ¿Se queda encerrado en el cielo por temor a sus propias creaciones? Los Sims es el equivalente a arrancarle las patitas a una araña, encerrar una polilla en un frasco sin hoyos o simplemente poner el pie en el camino de esa profesora de media que tanto odiaste.

O es una forma de verlo. Los Sims nos da una cuestionable libertad de hacer y deshacer en la vida de seres virtuales llamados “Sims”. Seres que moran sus pequeñas casitas de muñecas en un entorno virtual donde lo que pueda salir mal, saldrá mal. Era el año 2000 cuando lo jugué por primera vez, se trató de una experiencia distinta a todo “jugable” que haya visto… Pero ¿Por qué?

Los Sims tuvo durante mucho tiempo una enorme etiqueta en mi cabeza que decía en colores fosforescentes “juego para niñas”, al ser literalmente una casita de muñecas. Una soberana tontería, pero era exactamente eso lo que me causaba atracción cada vez que mis familiares mayores o amigas de mi edad se zambullían en él. No lo llamaría morbo, era mucho más profundo, como explorar territorios indómitos y extraños, ampliando mi visión de mundo a los 10 años.

 

Yo lo llamo el efecto Sakura Card Captor. Que pedazo de serie aquella, la vi entera durante su emisión el verano del 2002 y sigue sin perder su magia. Tenía el mismo no se qué, que tanto me atraía de los Sims. Ambos son productos que derriban las barreras pre atornilladas por lo socialmente aceptado en nuestras cabezas, siendo lisa y llanamente bueno. Porque lo bueno sin importar cuan esponjadito y rosadito pueda ser, se nota y tus genitales no tienen manera de cambiar eso. Es como una torta de princesas, tiene un exterior amargo y rosado como el infierno, pero esconde secretos más allá de lo evidente, como los subtextos lésbicos de Tomoe y Sakura.

 

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Al grano: Los Sims fue desarrollado por la fallecida Maxis y publicado por su asesino prófugo de la justicia, EA. Se trata de un spin off de la saga Simcity (y no al contrario, como creí por mucho tiempo) y estadísticamente si estás leyendo esto, has escuchado hablar de él.

Los Sims, fue durante casi 6 años el juego más vendido de la historia. Pariendo un ejército de expansiones y tres secuelas que ya muestran signos de la edad, podemos cuestionarnos: ¿Hasta dónde se puede estrujar un concepto tan simple?

Detrás de Los Sims no hay historia, no hay objetivos ni premisa. Osea si, hay historia me dirán los fans más descabellados de la saga que espero de corazón me lean. Pero es muy secundaria y no se mete con el centro jugoso de los Sims: Su gameplay.

Se trata de tres juegos en uno, cada uno brillante por sus propios méritos: Un simulador de construcción y decoración que le succionara la poca y miserable vida que les queda colocando sillones simétricos o sets de línea blanca. La vida dentro de la casa, donde tus Sims pasarán la mayor parte del tiempo haciendo tonterías y socializando con transeúntes. Y la exploración de otros barrios, donde hacen gala las miles de expansiones que tiene el juego.

¿Qué fue primero: El huevo o la gallina? ¿Tu juegas a los Sims, o los Sims juegan contigo? Como dije en la intro del artículo: Si, puedes ser un puto sadista y arruinarlo todo en la vida de tu poligonal amigo, pero dichas artimañas se agotan, y te pones a jugar siguiendo más o menos las “reglas” que te da el juego. Y entonces es cuando las cosas se ponen amargas, cada Sim,  tiene necesidades tan pueriles como comer, dormir, divertirse o apreciar el buen gusto de un decorador de interiores vanguardista. Mantener satisfechos sus deseos es trabajo full time, y puede hacerse jodidamente adictivo. Eso o haces trucos, unas cien veces klapaucius te darán libertad de hacer y comprar lo que necesites, pero nunca será tan satisfactorio como hacer surgir un Sim desde jardinero hasta astronauta.

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El apartado gráfico es exquisito, gracias a una genial dirección artística el juego luce impecable como pocos (algunos que hemos visto o veremos entre los 999 juegos) a 16 años de su estreno. Y la música, la puta música es brillante. Solos de piano y jazz ligero durante horas te harán desear que se repita ese tema que tanto te produce placer, es genial.


¿Por qué jugarlo?

En una palabra: Libertad. Horrible, horrible libertad. Es uno de los pilares fundamentales de la biblioteca videojueguil contemporánea y por muchas más razones que las expuestas aquí. Si lo jugaste de niña o niño bájalo de nuevo. Existen versiones portables que serán las delicias de los jugadores menos experimentados. Lo recomiendo con todas sus expansiones, menos Magia Potagia, que era fome y introducía una pila de objetos inútiles.

Ahora los Sims 2 igual es super viable, creo que estaba gratis en Origin, mejora en todos los aspectos al primero y aunque no lo supera, tampoco introduce magos de manera desmesurada.

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La extensión no debe ser más allá de una plana y media en tamaño de letra 12 contándonos porqué tu juego debe ser uno de los 999 que debes jugar antes de morir.

La gloria te aguarda. (Inserta riff de guitarra pulento acá)

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