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El Infinito

9 Pulentos juegos con temáticas LGBTQ+

Una fina selección.

Una de las ideas centrales en el mundo de los videojuegos, más allá de las respectivas proezas técnicas, es crear experiencias singulares, y transportarnos a realidades distintas. Ponernos en los zapatos de seres y personas estrafalarias, a quienes acompañamos en aventuras y periplos que difuminan los límites entre el mundo real y el digital. En el fondo es la herramienta perfecta para la inclusión.

Yo no soy el indicado para hacer esta lista, primero porque soy hetero y segundo porque no soy tan familiar como me gustaría con la escena del queer gaming, que no sólo es real, sino que se catapultó al mainstream con festivales como el Melbourne Queer Games Festival (MQGF), o una categoría especial en los premios GLAAD. Además hay un tremendo interés por la dimensión académica detrás de los videojuegos LGBTQ+ que explora a través de una veintena de libros los paralelos entre la teoría queer y la realidad simulada que sólo el medio del videojuego puede ofrecer.

A lo que voy, es que hay gente haciendo clases universitarias de la weá que vengo a escribir. Si ustedes está leyendo esto, le gustan los videojuegos y se identifica con el movimiento, quiero que participen, que me derriben del podio y tomen control, porque no quiero nada del protagonismo que conlleva esta lista, esta le pertenece a ustedes.

Dys4ia

Es apropiado que empecemos esta lista con Dys4ia, un juego pionero de las temáticas LGBTQ+ (aunque no el primero, ese es Caper in the Castro de 1989) que recrea el viaje de Anna Anthropy, escritora y programadora, a través de su terapia de reemplazo hormonal y posterior transición de hombre a mujer.

Lo brillante de este juego flash es su sencillez, utiliza un montón de técnicas y mecánicas propias de los juegos de Atari para transmitir la incomodidad y discriminación de forma que cualquier persona puede entender, al menos un poquito, lo que sienten las minorías trans. Pueden jugarlo aquí

Gone Home

Que haya puesto este juego en la lista es chistoso, todo el mundo y su abuela ha escrito sobre la influencia que tiene Gone Home por sus temáticas LGBTQ+ y eso arruina el giro en la trama del juego en sí.

Ahora, eso no le resta nada a la tremenda narrativa que construye, se nos presenta como un thriller de misterio en el que debemos desentrañar el terrible secreto que separó a nuestra familia, interactuando con objetos, cartas y grabaciones en un delicioso entorno noventero, es otro ejemplo brillante de historias que sólo son posibles en formato interactivo y me arriesgo a decir que el primer juego “mainstream” en colocar la diversidad sexual en el centro de su narrativa, discutiendo de frente el conflicto que supone salir del closet.

All Walls Must Fall

Berlín 2089, la guerra fría nunca terminó, batallones de espías espacio temporales se enfrentan en guerras secretas, algunos por la hegemonía mundial, otros para prevenir una catástrofe nuclear ¿Tu? Para proteger la escena de las discos gay en alemania oriental.

Este es probablemente el juego que fusiona con más delicadeza las temáticas queer del mundo real con la ciencia ficción, es un juego donde seducir a tus enemigos es tan importante como enfrentarlos, esta dualidad se ve reflejada en el personaje principal Kay: Un oso gay cyborg ruso del futuro, el hecho de que aún no tengamos una película de esto es sin lugar a dudas el mayor fracaso de la cultura occidental, si les gusta XCOM, van a amar este juego, se los aseguro. 

Night in the Woods

Una historia sobre misterio, identidad, animalitos chistosos y el fracaso del sistema capitalista en una idílica aldea rural de Estados Unidos. Es básicamente Animal Crossing, pero en vez de pagar una casa, pagas el CAE.

La gata azul Mae acaba de abandonar la universidad y se adentra en esa segunda adolescencia que significa volver a la casa de sus padres, donde se reencuentra con amistades de juventud y tiene una serie de aventuras, resolviendo el misterio que encierra la mina abandonada de su localidad.

Es una historia de anarquía, sueños rotos, millenials y amistades profundas con un puñado de inadaptados de sexualidad disidente.

The MISSING: J.J. Macfield and the Island of Memories

Les sorprendería saber la cantidad de juegos de terror con temática queer que hay por ahí, es en esta escena Indie que THE MISSING encuentra su nicho como la hija lesbiana entre Super Mario y SAW, donde la protagonista tiene el poder de regenerarse sin importar cuantas veces sea víctima de las múltiples trampas que asechan en su camino.

Es más sorpresivo aún la forma elegante en que plantea la temática de la corporalidad trans, la metáfora de auto mutilación, el viaje hacia un amor propio y el villano real, no el culto satánico que secuestra gente en la isla, sino la madre de nuestra protagonista y sus nociones de «normalidad» que con un mensaje de texto es capaz de hacer más daño que una sierra circular, un juego tremendo.

STONE

Esta es la clase de juego al que no llegas por accidente, una comedia stoner noire donde vives las desventuras de Stone, un Koala cuarentón en su lucha por rescatar a Alex, su novio, desentrañando una conspiración cargada de drogas, alcohol y bares gay australianos.

Ni cagando es el juego más bonito, pero definitivamente es el más carismático de esta lista, se nota el cariño desbordante que puso la gente de Convict Games a la hora de desarrollarlo, revitalizando ese espíritu pionero que caracterizó a las aventuras gráficas de los 90’s, pero gay, es cortito, es chistoso y no tienen donde perderse.

VA-11 HALL-A

Cuando Obi Wan dijo en Trainspotting que dentro de unos años más no habría ni chicos ni chicas, sólo imbéciles, se refería al futuro ciberpunk de VA-11 HALL-A, el simulador de bartender que aparenta ser una típica novela visual, sólo para dejarnos caer en su trampa de sexualidades disidentes, personajes intensos y tópicos comunes en la ciencia ficción mainstream, pero con el giro de tuerca que sólo una mirada queer les puede dar. 

Nada en este juego es tradicional, con decirles que fue desarrollado en Venezuela, plantea de forma muy interesante la noción del sexo libre en un mundo de cyborgs donde el género no es más que partes y piezas intercambiables.

Secret Little Haven

Los foros del internet noventero hicieron caldo de cultivo para todo tipo de subculturas, refugiando a toda clase de inadaptados sociales bajo el mantel del anonimato, Secret Little Haven es una historia íntima sobre la adolescencia, el sentido de pertenencia en la era del internet y lo que realmente significa tener identidad, porque es mucho más fácil estar orgulloso de quien eres cuando no se te cuestiona constantemente.

Imagina que cada vez que conoces a alguien nuevo, tienes que volver a salir de closet, la presión de encajar es mucho mayor cuando el repudio a quien eres y todo lo que representas sigue siendo una carta sobre la mesa. La amistad y el respeto son una montaña rusa que en el caso de la gente LGBTQ+ tiene un cartel en la entrada que reza “usted tiene que ser ASÍ de tolerante para poder entrar”, suena absurdo, pero es una weá real y en muchos casos dolorosa. 

Esta es la clase de historia que, nuevamente, sólo es posible a través de un videojuego, nos pone en los zapatos de Alex, quien además de ser fan de “Pretty Guardians” (una especie de Sailor Moon en el universo del juego) es una chica trans que interactúa con otros fans de la serie en una nostálgica recreación del internet de 1999 mientras explora de forma tímida pero constante su propia identidad. Ya les comenté que no soy el indicado para hablar sobre qué tan reales son las emociones retratadas en esta obra, pero me sacó más de una lágrima. 

The Tearoom

Ya se me estaba haciendo tarde para hablar de la obra de Robert Yang, el weon es un genio de la comedia y los videojuegos con temáticas queer. Es 1962 y la policía de Manfred, Ohio, instala una cámara de vigilancia secreta detrás del espejo de un baño público con el objeto de grabar, arrestar y encarcelar a aquellos hombres que osaran tener sexo, todo en el marco de la agresiva ley anti sodomía que imperaba en esos años. 

Después de 55 años The Tearoom ve la luz, forjado como una simulación cuasi histórica de baños públicos, que busca al mismo tiempo recrear la experiencia de ser gay en los 60’s y satirizar la censura moderna, al reemplazar todos los penes con armas de fuego, pistolas y escopetas flácidas que debemos chupar, evadiendo el ojo vigilante de la policía bastarda.

El juego se preocupa de simular el código de “etiqueta” que involucra solicitar favores sexuales en un baño público y pueden bajarlo gratis aquí.

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