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El Infinito Juegos Recomendamos

9 Juegos que amamos, pero que valemos callampa jugando

5 diciembre, 2018

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9 Juegos que amamos, pero que valemos callampa jugando

No necesitas ser bueno en un juego para amarlo. De hecho puedes valer pico y seguir volviendo a él infinitas veces en una especie de masoquismo digital, donde perder se siente rico.

Son pocos los videojuegos capaces de enganchar en el fracaso, de humillarte con tanto cariño que sencillamente nos dejamos seducir una vez más, y nos recostamos sumisamente en sus garras filosas esperando la muerte.

No hablo de juegos tradicionalmente difíciles, me refiero a juegos que requieren disciplina, tiempo libre y entrenamiento en las montañas partiendo nueces con los cachetes del poto para alcanzar un nivel decente y lucirse en ellos… O quizás no, quizás simplemente eres como yo y te relaja perder un par de veces jugando.

En su mayoría son juegos sin un “final” tradicional, poseen una fanbase exactamente por la práctica necesaria para dominarles y algunos son hasta online, así que esperen leer mucho GG EZ en todas sus formas y tamaños. Estos son juegos comparables a resolver un cubo rubik

 

Requieren meses de práctica para dominar lo más elemental (resolver el cubo) y recién ahí comienza el verdadero juego: armar el cubo contrarreloj de manera competitiva. Los gringos le llaman a esto una curva de dificultad estricta, quiere decir que aprendes de golpe lo indispensable.

No hay ningún título de la saga Souls en esta lista (los amo; mas son un cliché) y le paré la mano a los juegos competitivos profesionalmente (eSports como Counter Strike o Overwatch) porque son más que la chucha, no todos requieren igual tiempo practicando y aún así podrían ocupar todos los puestos de la lista.

Tampoco puse MOBAs (como LoL o Dota) porque aunque todos valen callampa jugando, nadie los ama. Y aunque hubiese gente que les amara, permítanme recordarles que existió gente que amaba a Hitler.

9.- Tetris

Aaah Tetris, desde el corazón de la Unión Soviética hasta la remesa de nuestros hogares occidentalizados.

La historia detrás de la elusiva licencia original y los derechos de usar el nombre “Tetris” es tan interesante como el universo competitivo, batiendo los records de arcades, que se forjó en un fuego encendido por parvadas de enfermos reculiaos, tan pitiaos del mate por su pasatiempo ruso que son capaces de jugar con piezas invisibles.

Diganme, con una mano en el corazón: ¿Hasta qué nivel han llegado en Tetris? Yo he hecho un poco más de 250 filas y luego muero, humillado por la velocidad y el despliegue de habilidad de los maestros del Tetris.

De las cientos de versiones ahí afuera, mi favorita es Tetris DS al comprender la verdadera naturaleza de este juego: Jugar al Tetris con la musiquita de Zelda.

8.- Dwarf Fortress

Cada vez que me pongo a hablar de Dwarf Fortress en la oficina de Plan9, me responden con un “ya está hablando de sus enanitos reculiaos, este Adolfo conchesumadre”. Y tienen razón, en el fondo sólo soy un hombre triste y pequeño, igualito a los enanos de Dwarf Fortress, cuyo destino está sellado.

Ya hablé de Dwarf Fortress en el pasado y de cómo su concepto de un “mundo orgánico über complejo” colisiona de hocico con su dificultad ridícula, mutando en un juego brutal y adictivo.

Jugarlo es como aprender a pilotear un helicóptero de combate en medio del aire, entonces te ves cayendo a kilómetros de altura mientras lees un PDF de 180 páginas con “Teoría del encendido I” e “Historia de las dinámicas multiculturales de la hélice y su aplicación trigonométrica en el vuelo: Teoría y Práctica”.

La diversión comienza en el minuto que algo imbécil te mata. ¿La cagaste e inundaste tu fortaleza? ¿un horror ancestral mitad loro, mitad hombre hecho de vidrio fue mordido por un vampiro y ahora es inmortal, y se comió a los niños enanos? ¿tus enanos cayeron en el alcoholismo, vomitaron y se resbalaron en su propio vómito, partiéndose la nuca, todos al mismo tiempo? ¿ofendiste a los elfos tratando de venderles una silla?

Las posibilidades son exponencialmente infinitas.

7.- Dance Dance Revolution

Hablo por mi al señalar que valgo pico bailando, pero maldita sea que lo intento. DDR te pide coordinación pie-ojo al nivel de un gimnasta soviético con unos jales de Ritalin, además de una combinación de agilidad y resistencia tal, que seguramente el Mossad usa alfombras de baile para entrenar a sus operativos.

Yo conocí a jugadores amateur de DDR y prácticamente lo único que hacían era jugar DDR y respirar. Los absorbía al punto que iban a webiar a las máquinas sin dinero y bailaban en el puesto del player 2 con la pantalla de “insert coin” para no perder la práctica.

Konami la cagó con no modernizar su franquicia, el concepto detrás de las máquinas de DDR es brillante y sin importar tu generación siempre encontrará un nicho en el mercado. Deberían ser un trend constante con un evento tipo EVO que operara año a año, pero todos sabemos cómo resuelve sus asuntos Konami estos días, ¿no?.

No podemos tener cosas bonitas.

6.- Anno 2070

Los juegos de Anno son piola, una mezcla saludable entre The Settlers y Trópico, con una pizca de Civilization ¿Por qué no? Esos tres juegos que mencioné son de por sí difíciles, pero Anno 2070 se lleva la cuchara a la boca desde el postre de la dificultad injusta.

Los profesionales memorizan estrategias frame por frame y las ejecutan con precisión, pero a diferencia de juegos RTS similares, como Age of Empires o Warcraft III, montones de ensayo y error no te salvarán del elemento aleatorio: Esa maldita cucharada de mala suerte que pone a coaliciones rivales a la cabeza del ranking, hay que aprender los patrones de tus rivales y negociar con ellos constantemente para que no lleguen con cuatro veces más aviones a tu muelle y te muelan la uretra a palos.

5.- Eve Online

El complejo esquema inter-corporativo de las facciones políticas en EVE online, encabezadas todas por jugadores humanos, se ve sostenido por tratados diplomáticos y frágiles acuerdos económicos, de hecho es tan delicado que un sólo click mal apuntado es capaz de provocar una avalancha de proporciones épicas, una guerra a escala masiva, cosa que en serio pasó.

Con más de 3000 jugadores tirándose hiperrayos al mismo tiempo, la batalla de Asakai (en el video) produjo cerca de 40 mil dólares en pérdidas. Estoy hablando de dinero real que se perdió como lágrimas en la lluvia. Luego estaban las consecuencias de dicha batalla, alterando el balance de poder galáctico para siempre.

El cartel OTEC controlaba un elemento llamado Technitium, que es como si un jugador en Starcraft controlara todo el gas vespeno, cosa que al igual que en la vida real causa abusos: monopolio y precios arreglados, todo en manos del 1% más rico.

Más?
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Esto se derrumbó tras la batalla con una serie de sangrientos PVPs contra el ahora debilitado cartel para asegurar las reservas de Tech y… podría hablar por semanas de EVE, pero es free to play y les van a patear el trasero, se los prometo.

4.- Starcraft

Los clásicos siempre serán clásicos y Starcraft se ganó su merecido lugar como eSport y RTS vieja escuela.

Desde Brood War ha causado estragos en dos décadas de jugadores hambrientos de victoria y coreanos que son siempre mejores que tu. Siempre perdí contra la máquina en Starcraft, siempre, y tenía que ponerla en fácil para no terminar muerto en un abrevadero espacial, con mutaliscos lamiéndome el culo.

No ayuda mucho saber que la gran mayoría de las estrategias pulentas del meta game no te las enseña el tutorial, tienes que aprender a rushear viendo videos y, si estabas vivo a principios de los 2000, leer guías y foros. Lo jugué con Hamachi en 2007 y hasta el día de hoy me invade la nostalgia cada vez que me parten la raja jugando.

Perder y divertirse en un juego es tan raro hoy en día, nos hemos dejado invadir por la cultura del “rage quit” y ni me hagan empezar con los MOBAS y las hordas de descerebrados tóxicos con tanto potencial en el mundo videojueguil, pero que lo tiran por la ventana intentando salir de bronce.

Chicas y chicos con horas libres donde pudieron terminar los Final Fantasys del 1 al 10 y los Dragon’s Quest del 1 al 8, pero juegan por inercia juegos que los hacen infelices, horas que no volverán y sólo dejaran frustración y vejez.

¿Soy el único que se toma el hobby del videojuego como si fuese lectura? Uno puede enriquecerse con estas experiencias, es cosa de enfoque.

Nota del Editor: Wn, cómprense juegos indies en Steam ctm y sabrán lo que es hermoso <3

3.- Touhou

Los juegos de Touhou son como los FIFA en Japón, salvo que los hace un sólo tipo como hobby. El culto satánico que se formó en torno a su creación es digno de una novela cyberpunk distópica, algo así como un “Adoratrices de la santísima Shrine Maiden”.

El Team Shanghai Alice (que insisto, es un sólo pelagato) es una inspiración para miles de desarrolladores de la escena indie mundial, es una historia de pasión y éxito empujada por el afán de hacer un juego de navecitas con brujitas y niñas mágicas voladoras.

Y claro, como dicen los gringos: “hay que aderezar el elefante en la habitación”. Es un juego difícil.

Los bullet hell requieren cierto grado de reflejos y talento, pero son un 90% práctica. Memorizar patrones y el movimiento de las balas es en gran parte meses de refinar tus habilidades en las canteras de Touhou.

Te frustraras y perderás, pero cuando ganes la victoria te sabrá a tu comida favorita, rellena de tu segunda comida favorita.

2.- Guilty Gear XX Accent Core Plus

¿Es acaso Guilty Gear el peak de la habilidad manual humana? Déjenme decirles que puedes masturbar hipopótamos competitivamente durante décadas y aún así no alcanzarás el nivel de destreza, ni coordinación ojo-mano suficientes como para reaccionar a un combate profesional de este juego. Si tu pulgar no tiene una falange extra es virtualmente imposible conseguir un Astral Finish.

El video que está ahí es lo más cercano que un juego está de las peleas en Dragon Ball Z (o estaba hasta que salió Dragon Ball FighterZ de los mismos creadores, Arc System). Tienes que sentir la pelea en lugar de verla con los ojos, comprender lo difícil de las combinaciones y pa’ más remate que cada personaje es un universo propio, con sus propias reglas individuales y hasta mecánicas únicas, como Robo Ky que se sobrecalienta o Venom que va dejando bolas de pool en el aire.

¿Por qué Guilty Gear y no otro juego de peleas? Es por la noción de sus mecánicas. Si aprendes a jugar Street Fighter puedes tener una noción de cómo se juega al King of Fighters y sacar combos o finishers de pura cuea, por otra parte está Mortal Kombat o Killer Instinct, que tienen los combos “mapeados” por lo que es sólo cosa de práctica.

Y claro, me vi tentado de poner a Tekken 3 por puro Marshall Law que tenía 11 estilos de pelea distintos, pero al final del día se reduce a que en Guilty Gear es literalmente imposible ganar machacando botones, no hay forma de avanzar sin saber romper bloqueos, hacer parrys y rebotar enemigos para alargar los combos.

1.- GOD HAND

El primer lugar está reservado para ti. Sep, quien está leyendo esto.

Se que tienes un juego oculto en tu corazón al cual le dedicaste meses de vida practicando y perfeccionando, terminándolo más rápido, con más finales o subiendo la menor cantidad de niveles posible, sólo porque podías.

En tu corazón yace el espíritu pionero de la aventura, si era tu destino el aplacarlo con juegos de video, entonces maldita sea que gran destino por la chucha. Tu no necesitaste un incentivo para jugar, a la mierda con los trofeos y los logros, al final del día es la experiencia pura y dura la que importa, la diversión en su estado prístino, más puro y completo.

God Hand es un juego difícil, donde tu estrategia es tan importante como tu ejecución, ningún ataque existe “porque sí”, todos cumplen una función dentro del delicado balance que es la biblioteca de movimientos, porque son más que la rechucha.

Me reservaré hablar más de este juego por ahora, pero si lo pillan y no lo juegan pueden irse a la chucha.

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