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We Are Who We Are

We Are Who We Are: El autodescubrimiento es un camino dolorosoLo lees en menos de 7 min ;)

Revisamos We Are Who We Are de Luca Guadagnino.

We Are Who We Are: El autodescubrimiento es un camino dolorosoLo lees en menos de 7 min ;)

Fue hace apenas un rato que Luca Guadagnino volvió a aparecer en el mapa y me pareció el momento perfecto para repasar uno de sus trabajos más subestimados. Probablemente, la serie más olvidada del pasado 2020: We Are Who We Are.

Este drama juvenil llegó a HBO como la apuesta anual para captar la atención del público adolescente, intentando repetir el éxito de Euphoria en 2019. Sin embargo, mientras los relatos de una escolar drogadicta interpretada por Zendaya siguen dando de qué hablar, la miniserie de del director italiano no prendió a nadie y su trama sin rumbo aparente le valió un par de pésimas críticas en sus primeros episodios

Aun así, We Are Who We Are se destaca por sobre sus pares, alejándose bastante de los típicos coming of age para quinceañeros a los que estamos acostumbrados. Claramente esto es un punto a su favor y, siendo la primera incursión televisiva del cineasta, ¿cómo pudo pasar inadvertida, sin pena ni gloria? Bueno, aquí la rescatamos.

Con una propuesta audiovisual exageradamente poética -sello de garantía de Guadagnino-, en ocho capítulos de casi una hora nos sumergimos en un desenfrenado y disfuncional ambiente juvenil con el que difícilmente nos podríamos identificar: dentro de una base militar norteamericana en medio de Italia. Pero si hay algo que la vuelve interesante, es precisamente esto. Una historia que se desenvuelve lentamente alrededor de la complicada relación entre dos chicos de 14, hijos de altos mandos militares que comienzan a descubrir su sexualidad.

Personajes sin identidad

Fraser Wilson (Jack Dylan Graze) es el extraño recién llegado con sus dos madres desde Nueva York. Es extravagante, impredecible y preocupantemente explosivo. La disfuncional relación que mantiene con su madre (biológica) lo vuelve un joven inestable y agresivo, dejando entrever un aparente trauma que arrastra consigo. Caitlin (Jordan Kristine Seamón) por otro lado, lleva mucho más tiempo en el lugar. Es reservada, enigmática y algo esquiva, con un padre conservador y un grupo de amigos que son todo lo contrario.

La amistad entre ambos comienza una vez que Fraser descubre que Caitlin acostumbra vestirse a escondidas con ropa de hombre, escapar de la base y llamarse a sí mismo— con el nombre de “Harper”.

Todo es tan cliché dramático como suena. Los conflictos de autoridad, las familias rotas y la búsqueda de identidad marcarán la pauta a lo largo de la serie.

A primera vista, esta serie parecerá un extraño ensayo fílmico, similar a una película independiente contada en varias partes, como el mismo director la describió. Está repleta de planos estáticos, silencios incómodos y una música orquestada que, a momentos, se siente fuera de lugar, al igual que nosotros como público.

Sin embargo, la manera en que se aproxima a la adolescencia resulta, a su vez, mucho más contemplativa y refrescante que cualquier otra producción que haya visto antes, comenzando por la relación de los protagonistas: esta funciona como la perfecta alegoría de la identidad en las nuevas generaciones, tratando temas como el autodescubrimiento, la sexualidad, las influencias, la religión, incluso el duelo.

Pero ojo, que la serie jamás define a sus personajes como homosexuales o trans, a pesar de su obvia temática LGBTIQ+. Entre ellos se desdibujan los límites tradicionales entre amistad y romance, al mismo tiempo que se enfrentan al status quo de un ambiente tan hostil y autoritario como lo es la milicia -o estar bajo el régimen de la familia-.

We Are Who We Aren no se limita únicamente a la pareja de jóvenes. Sus amigos, padres y conocidos, todos enfrentan los mismos conflictos, aunque sin reconocerlo. Así, la serie se nutre de una lista de personajes tan interesantes y bien construidos que cualquiera podría resultar un potencial protagonista. Son líneas dramáticas que quizás vale la pena mucho explorar a pesar de que todos resultan, en cierta medida, detestables.

Por mi parte, comencé odiando a los protagonistas, criticando sus decisiones y actitudes. Pero con el pasar de los episodios logré comprenderlos; sus errores logran encender una chispa de vitalidad y libertad que los vuelve inmunes a nuestros prejuicios. Ellos son quienes son, sin influencias ni culpas y este descubrimiento es parte del juego que se entabla con la serie. El mismísimo Luca comenta en una entrevista: ¿Realmente necesitamos juzgar a los personajes? Si los alejamos de la provocación debido a preguntas éticas, entonces nos quedamos sin nada.

Guadagnino en todas partes

Lo cierto es que el formato episódico te da ciertas libertades que el cine no, lo que ha seducido a un sinnúmero de directores que han tenido su paso, con mayor o menor éxito, por el artificioso mundo de las series. Ese no fue el caso de Guadagnino.

Galardonado y reconocido principalmente por la versión cinematográfica de Call Me By Your Name y el remake de la cinta de terror Suspiria, Luca asegura que nunca antes había visto una temporada completa de una serie. Aun así, en We Are Who We Are las hace todas: director, showrunner, guionista y productor ejecutivo. Incluso construyó desde cero un cuartel, asemejando la misma base militar en la que le negaron el permiso de rodar.

El resultado fue una puesta en escena bastante ambigua y algo compleja de digerir, pero con un guion exquisitamente construido en donde prima el lenguaje visual, como queriendo mostrar que la mayor parte del tiempo las palabras sobran. No existen los típicos cliffhangers, ni las revelaciones al final de cada episodio. Cada capítulo por si solo podría incluso considerarse una pieza relevante de la narración. Aquí, el viaje se vuelve más importante que el destino final, que el objetivo que sus personajes buscan alcanzar, dejando que la historia avance con ellos a su propio ritmo.

A esto le acompaña un espectacular trabajo de actuación, en donde el italiano buscó la ayuda de sus protagonistas para desarrollar sus personajes con total autenticidad. El papel de un inestable y volátil Fraser es interpretado de forma espectacular por Jack Dylan Grazer —el mismo que vemos en It y Shazam— en su primer protagónico, mientras que tanto Caitlin como su alter ego Harper son traídos a la vida por una Jordan Kristine Seamon en su papel debut. El elenco se completa además con figuras como el rapero Kid Cudi, Chloë Sevigny y Franchesca Scorsese -sí, hija de quien ya imaginan-.

La serie, que el italiano asegura no tendrá una segunda temporada, acaba en su último episodio con una serie de interrogantes para dejar volar nuestra imaginación por última vez, terminando tan enigmáticamente como comenzó. Luego de ocho capítulos, logra contarnos un relato donde no hay mucho que decir pero resulta excitante si le das la oportunidad, disfrutando de la euforia adolescente, de las malas decisiones y un sentimiento de estar perdido que logra transformarse en libertad.

Solo finjo saber lo que hago hasta que me resulta. Y siempre me resulta.