Plan9

Chi no Wadachi de Shuzo Oshimi: La insoportable incomodidad del serLo lees en menos de 4 min ;)

Un retrato algo enfermo de la maternidad.
May 25, 2021

Chi no Wadachi de Shuzo Oshimi: La insoportable incomodidad del serLo lees en menos de 4 min ;)

A esta altura, Shuzo Oshimi todavía no se encuentra entre los grandes mangakas vivos que sigue trabajando, pero de a poco ha ido creando un nicho que llena de forma excepcional. Es más conocido por haber creado Aku no Hana, Happiness y Boku wa Mari no Naka. Cosa para nada menor. Hoy venimos a hablar de una de sus otras obras, quizás menos masiva pero sin duda, igual de intensas.

Advertencia, Chi no Wadachi: No recomendado para público sensible o víctimas de abuso psicológico, emocional o sexual.

Su estilo es reconocible, el énfasis siempre se encuentra en las expresiones de sus personajes, haciendo que la historia carezca a ratos de sustancia para interés. A diferencia de Naoki Urasawa (20th Century Boys, Monster) o Junji ito (Uzumaki, Gyo) carece de una habilidad narrativa contundente para crear historias intrigantes. Y a ratos pareciera que ese no es su interés.

Chi no Wadachi es el último manga en el que ha estado trabajando, enfocándose de forma sustancial en su capacidad para crear incomodidad tanto en el lector como en sus personajes. Las expresiones a cada momento se convierten en una experiencia voyeurista más que en un ejercicio narrativo y eso es algo a destacar.

Cosas sucias

Chi no Wadachi comenzó a publicarse en febrero de 2017 en la revista Big Comic Superior de la editorial Shōgakukan. La trama sigue a Seiichi Osabe, un hijo único que vive junto a sus padres; sin embargo, Seiko Osabe, su madre, toca los extremos de la sobreprotección. Y algo más.

Si a uno le dan ganas de apagar el computador o dejar de mirar la pantalla al estar leyendo Oyasumi Punpun debido a las circunstancias en la que se encuentran los distintos personajes, con Chi no Wadachi sucede algo similar por la definición al extremo de sus rostos y expresiones.

Shuzo trabaja con tal cuidado cada uno de sus paneles, que gran parte de ellos erradica por completo los fondos (o parecen dibujados por niños) para darle total control a sus personajes. Las expresiones de Seiko cuando expresa ira parecen sacadas de un cuadro de Goya, el terror de Seiichi es angustiante al punto que es incómodo de leer.

En algunos momentos, el suspenso que crea logra acercarse a los maestros del suspense gracias a los primeros planos y a la falta de ambientación en muchos paneles. La tensión entre los personajes migra al lector; es casi un agente activo en el mundo de los Osabe. Es posible sentir la vergüenza de Seiichi al eyacular por primera vez, la desidia de Seiko y la apatía de Ichiro frente a todo lo que sucede con su familia.

Chi no Wadachi se convierte en una pieza realmente incómoda cuando Shuzo da ciertas insinuaciones de incesto entre Seiko y Seiichi, gaslighting y mutismo selectivo. En ningún momento es una pieza recomendada para alguna persona que haya sufrido algún tipo de abuso por lo directo y evidente de los paneles en que se presentan aquellos temas.

Asano en Oyasumi Punpun hace que sus personajes hablen sobre sus problemas, haciendo que el lector no tenga que inferirlos; mientras que Shuzo simplemente los dibuja sin dejar lugar a una interpretación que diga lo contrario.

Los paneles en que Seiichi comparte con Fukiishi, están delíneados con sutileza. Contienen fondos agradables de mirar y los rostros de ambos se ven llenos de gozo. Por algunos capítulos, Chi no Wadachi se convierte en un historia romántica entre dos adolescentes, dejando que Shuzo juegue con las expectativas del lector.

Ya había trabajado con personajes narcisistas, posesivos y manipuladores, no obstante, en su último manga llega extremos en que incluso los primeros capítulos son difíciles de leer.

Debido a que la historia carece de sustancia, 75 capítulos se vuelve un tanto extenso teniendo en cuenta lo que sucede. Dicho eso, Chi no Wadachi es una lectura totalmente recomendada para aumentar la moral. Saludable para los tiempos que corren.

Redactor en Plan9.