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Justice League: Vida, obra y pasión de Zack SnyderLo lees en menos de 15 min ;)

Zack Snyder Justice League es una epopeya en toda regla.
Mar 18, 2021

Justice League: Vida, obra y pasión de Zack SnyderLo lees en menos de 15 min ;)

Zack Snyder parte su corte de Justice League agradeciendo a los fans. No es menor. Zack Snyder Justice League (de ahora en adelante, solo Justice League) puede ser cualquier cosa que tu quieras: Un producto fallido; un exceso, una lata, una obra maestra, pero si hay algo que sin duda es por sobre todas las cosas; es un movimiento desde los fans.

Y digo sobre los fans, porque me parece particularmente interesante este fenómeno. En un mundo en donde los fandoms son sin duda motor importante de la economía de consumo de la industria de entretenimiento global, seamos sinceros: mucho de lo que suele hacer noticia por ellos no son cosas buenas.

Verán, los fanáticos organizados han logrado cosas increíbles; desde su nacimiento las comunidades online han formado parte vital del funcionamiento en internet. Es cosa de recordar eventos recientes, como la vez que fans del K-pop ayudaron a poner en jaque los mítines de Trump en 2020 o cuando visibilizan tendencias que ayudan a crear conversaciones entorno a la discriminación, el abuso y otras temáticas que como sociedad debemos dar sin duda alguna.

Es decir; en resumen, quiero creer que la gente es buena, pero como toda arma de doble filo, los fanáticos también suelen reaccionar de manera -y estoy siendo suave- “desagradable” cuando las decisiones no van para el lado que, en varias oportunidades, antojadizamente quieren. Muchas veces las conversaciones en medios sociales, como herramienta de diálogo y consenso, son secuestradas por comunidades que funcionan como un reducto depositario de la identidad de las personas. Y si atacan tu identidad, tus creencias, te defiendes, sea esto un movimiento racional o como tantas veces se ve desde afuera, una pataleta.

Desde reacciones viscerales por personajes cuasi olvidados como Pepe Le Paw, hasta ataques en masa a individuos por presentar una opinión disidente o no ser lo que ellos esperan de su obra. A priori, recuerdo el acoso a Kelly Marie Tran por su personaje de Rose Tico en Star Wars (uff, que mal el fandom de Star Wars) o la vez que acosaron a Dan Aykroyd solo por respaldar la nueva versión de Ghostbusters. De ese tipo de idioteces hablo. A ese tipo de actitudes imbéciles nos referimos.

Así que sí, la especialidad de Twitter (por nombrar una red social) para crear controversias donde no las hay, polarizar la discusión y encender discursos sectarios ha transformado el debate razonable con y entre fans en una rareza. Es por eso por lo que me parece curioso el fenómeno de Justice League. Pero vamos un poco más atrás.

Otoño

El 20 de marzo de 2017 Autumn Snyder, hija del director muere a los 20 años producto de un suicidio. Esta -ampliamente- conocida tragedia lo terminó retirando de la producción de Justice League y es, en cierta forma, también la causa de que estemos viendo lo que estamos viendo hoy.

Snyder no es un director del montón. No en el sentido tradicional. El hombre se había ganado en reiteradas ocasiones el respaldo de la compañía presentando éxitos de taquilla como 300 o “bien recibidas” visiones de materiales “difíciles” como Watchmen. Así que, con el director como figura central, Warner, quería competir con Marvel luego de la era Nolan capitalizando la “complejidad” narrativa que el británico había instalado con su trilogía de Batman, al punto de que el director de Tenet, apadrinó la versión de Man of Steel en calidad de productor ejecutivo y lo sigue haciendo hasta la presente Justice League.

Lamentablemente, luego del moderado éxito de BatmanVSuperman, el estudio había perdido la confianza en aquella aproximación a su universo de héroes y sumado a la desesperación de los ejecutivos por rentar (para el estudio y para ellos, es conocido que apuraron el corte final para no perder bonos de producción) todo terminó en aquel espantoso esperpento concretado por Joss Whedon del que alguna vez hablamos acá. Snyder; no ha visto esa versión.

El director intentó trabajar luego de aquella tragedia, volver a la producción pero simplemente no pudo. “En mi mente, pensé que sería algo catártico volver al trabajo, enterrarme en él y ver si esa era la manera de superarlo”, afirmó en 2017 a THR. “Las demandas de este trabajo son muy intensas. Todo consume mucho. Y en los últimos meses, me he dado cuenta… He decidido dar un paso atrás y estar con mi familia, estar con mis hijos, que me necesitan de verdad. Todos lo están pasando mal. Yo lo estoy pasando mal”.

Snyder ya había pasado malos ratos con Warner tras la versión que llegó al cine de BatmanVSuperman. Su versión Ultimate agregan 31 minutos que -con fallos y todo- mejoran considerablemente la mitología de la cinta y ayudan a poner cimientos más robustos en las motivaciones de los personajes.

Pero una cinta de superhéroes de tres horas no vale para nosotros lo que vale en tiempo de sala para Warner. Es más, Snyder ya lo había pasado mal con Watchmen. El corte de cines está lejísimos de todo lo que ofrece la versión completa que llegó en formato doméstico. Era entendible, hay plata de por medio. Pero ya no era una vez, ni dos, de hecho, Dawn of the Dead (Unrated Director’s Cut) también era otra de las versiones que tenían lo que el director consideraba la obra original.

Zack Snyder había formado un plan. Que nos gustase o no, daba lo mismo. El tipo tenía una historia, y que luego esa visión haya sido mutilada, reenfocada y amoldada a los gustos de la audiencia masiva en función de su competencia, debió ser un combo en el hocico enorme para el ego y una situación desmoralizante tras todo lo sucedido con Autumn.

La versión que llega hoy al streaming es, en ese entendido, evidentemente una terapia para el director. Una terapia de 70 millones de dólares.

La cinta está dedicada a su hija, tiene incluida “Hallelujah” de Leonard Cohen, la canción favorita de Autumn, interpretada por Allison Crowe, una amiga que la cantó en su funeral. Justice League tiene avisos y advertencias integradas a modo de campañas para prevención del suicidio. Estas adiciones están hechas con la sutileza de un camión tolva entrando en una vidriería, pero hacen su aporte. En su estilo que puede gustar o no; pero lo hace.

“Cuando piensas en la catarsis de esto, si yo fuera un alfarero, habría hecho algo de cerámica para buscar alguna manera de superar esto”, dice Snyder a Vanity Fair. “Pero soy un cineasta, así que obtienes esta película gigante. “

Unite the seven

¿Sobre Justice League? Es básicamente la misma película. No me quiero detener mucho acá. No van a encontrar nada muy diferente de lo ya dicho por todos. Es la misma historia genérica de supers, en donde una amenaza de conquista planetaria se cierne sobre la humanidad. Eso sí, el enfoque es lo suficientemente distinto para cambiar toda la percepción, por supuesto.

En Zack Snyder Justice League recuperamos la obra de Junkie XL en contraposición de la desalmada tarea que ejecutó Danny Elfman (quien incluso recicló leitmotiv de sus cintas con Burton para Batman). Se mejoraron aspectos visuales, entendemos mucho más ciertas motivaciones, se siembran semillas para un universo que ya no sabemos si existirá, Steppenwolf deja de ser un monigote sin sentido, para ser un monigote de Darkseid, hay ciertos gustitos evidentes como todo el epílogo, Flash y Cyborg ganan relevancia, etc.

Snyder -no sé sí- tenía un plan completamente definido. Las filtraciones recientes sobre el universo muestran un plot que si se hubiesen concretado, quizás tendrían a todos los fanáticos gritando mientras se arrancan los ojos, pero ciertamente tenía una visión para las cosas que quizás eran más edgy y definitivamente buscaban diferenciarse de su competencia.

Una ambición y grandilocuencia que tal vez no se condecía con el guion, pero qué flaco favor se ha estado haciendo así mismo Warner al no dejar el timón del barco navegar por su cuenta.

¿Qué significa ser autor en la industria?

No tengo idea ¿Son Nolan, Tarantino, Ridley Scott, Cameron, autores? Creo que nadie diría que no. Incluso, en USA en donde la figura del productor es tanto o más importante a veces que el director, voces como Guillermo del Toro o Fede Álvarez por poner un ejemplo, cuando producen, hacen de cierto modo parte de su propia filmografía aquella curatoría. No es lo mismo estrenar tu película solo, que con el respaldo de un consagrado. Su sello, también es también una suerte de bendición. Una película interesante pero fallida como Mamá, puede terminar levantando a figuras como Andrés Muschietti que ahora es curiosamente el responsable de la cinta en solitario de Flash

Volviendo a Snyder, él es un graduado del Art Center College of Design. Para el norteamericano la imagen es esencial. Lo es todo. Cuando dice que es un nerd de los cómics, le creo.

“Mi “fuente de inspiración” fue el tesoro de finales del siglo XX, la mitología de la cultura pop que devoré durante mis años de formación. Cuando era joven, estaba obsesionado con Watchmen de Alan Moore (que luego adapté a una película) […] Seguí volviendo a estas obras a lo largo de mi juventud, tratando de desentrañar lo que las hacía tan trascendentes. Para mí, estas obras eran todas parte del mismo tapiz invisible.”

“Las mayores obras de arte cambian a medida que cambias: crecen contigo. Watchmen, en particular, es más relevante ahora en la era de la sobresaturación de superhéroes que incluso después de su lanzamiento. La adoración de superhéroes es prácticamente una religión en 2019. La obra seminal de Moore planteó preguntas fundamentales que me han preocupado toda la vida, es decir: ¿quién está a cargo de vigilar a los que están en el poder ?, ¿quién vigila a los vigilantes?”

Así que sí. Puede que Snyder sea pésimo trabajando guiones (Sucker Punch es una muestra fehaciente de aquello), puede que su visión panteísta/cristiana (él es cientista cristiano, una doctrina con foco filosófico en la irrealidad de la materia, y que asume que todo viene de Dios) no sea el mejor acercamiento a la obra de DC según quién, pero el tipo tiene, o tenía, una visión. Y qué es un autor sino alguien con una visión?

Cortes de directores siempre han existido. Desde cosas como Kingdom of Heaven de Scott, cuya versión de salas es una masacre a la original, hasta fenómenos más parecidos a este como Dominion: Prequel to the Exorcist, la versión original de Paul Schrader de la precuela de El Exorcista (que se enfrentó al deslavado re-montaje más comercial de Renny Harlin bajo el nombre de Exorcist: The Beginning) o incluso; Superman 2 de Richard Donner: las visiones de los autores suelen chocar con lineamientos comerciales.

Para lograr este corte, es evidente que la pelea fue dura. Convencer a un ejecutivo de malgastar dinero en una película fallida, que dañó una marca multimillonaria y solo provocó caos dentro de la estructura comercial de Warner, solo podría lograrse por medio de el único idioma que entienden los ejecutivos: Los números.

Deborah Snyder comentó a THR (vía LT) que, para completar las 256 tomas faltantes, tuvieron que presentar cómo el movimiento de #Releasethesnydercut era uno tan grande como cualquier otro hashtag derivado de una serie de moda.

Nosotros tuvimos que convencerlos de que valía la pena. Nuestra agencia de representantes nos ayudó a reunir algunas métricas sobre cuál era nuestro alcance en redes sociales con la campaña del #SnyderCut” […] “Comparamos eso con las principales series de Netflix, lo que nos permitía conocer cuál era el poder de esta base de fans y cómo eso se trasladaría a suscriptores de HBO Max. Al mirarlo de ese modo, nos entregó un por qué” […] “Cuando ellos decían ‘bueno, no queremos gastar dinero en esto’, nosotros podíamos decir: ‘Ok, ¿pero pueden ver que hay una ventaja”.

Entonces la dicotomía entre lo que los estudios quieren y la visión del director casi siempre atienden a razones de dinero. No es secreto para nadie. Marvel sabe mucho de eso y, por lo mismo, suelen tomar directores más novatos para dirigirlos como ellos quieren. Cuando no, pasa lo que pasó con Edgar Wright con Antman, o Lucrecia Martel que rechazó Black Widow, porque a pesar de toda su prestigiosa carrera, la casa de Disney le dijo -en palabras de la misma Martel- que querían:

“Una directora mujer porque necesitamos alguien que se ocupe del desarrollo del personaje de Scarlett Johansson’ […] ‘No te preocupes por las escenas de acción, de eso nos haremos cargo nosotros’. Y yo pensé, bueno me encantaría conocer a Scarlett Johansson, pero también me encantaría hacer las secuencias de acción”.

Incluso antes de eso; Mark Steven Johnson cuando adaptó Daredevil en la era de Avi Arad, con el mismísimo Affleck, vio como llegaba al cine una porquería muy diferente a la de su corte original, que si bien no es la Capilla Sixtina, tiene mucho más alma que la basura estrenada. ¿Saben cuándo una película salió bien sin presión de nadie? Cuando Raimi hizo Spiderman.

El amor del compromiso

Los fanáticos han encontrado en el Snyder Cut una tarea realizable. Una afición comunitaria para ver concretado un anhelo plausible. Los supers son nuestros mitos modernos. Hijos del capitalismo tardío, como el mismo Zack dice arriba, “La adoración de superhéroes es prácticamente una religión“.

Su mitología (especialmente la de DC) recicla, reconvierte, deconstruye y continúa aferrada de la mano a la historia clásica griega. De los mitos fundacionales. Solo que ahora no compramos crucifijos, sino que figuritas articuladas de Superman.

Los creyentes del Snydercut vieron también, por qué no, una afrenta a un director que los ayudó a posicionarse y que fue abandonado cuando estuvo en un momento oscuro. Y ese fanatismo se volvió comunidad. La misma Deborah Snyder lo comenta cuando fue consultada por la toxicidad del fandom:

“Creo que la toxicidad en internet no es algo bueno. Que se ataque a la gente personalmente… Creo que las personas deberían responder por sus acciones y creo que en internet a veces hay un anonimato que permite decir ciertas cosas. Lo que sí sé de esta comunidad de fans es que, incluso aunque tenían muchísimas ganas de que se estrenara esto, al mismo tiempo generaron mucha conciencia sobre la salud mental y la prevención de los suicidios.

De cada dólar (que recaudaron) para esos carteles y esas avionetas que sobrevolaban el estudio de Warner Bros., la mitad de ese dinero iba después a una gran causa. Y la gente hablaba de ello, hablaba de salud mental. Para mí, eso fue una parte increíble y muy positiva. Esta comunidad de fans salvó de hecho vidas y continúa haciéndolo”

Recientemente, Snyder reconoció en Vanity Fair que el fallecimiento de su hija le hizo perder su “voluntad de luchar”, pero no fue hasta que la campaña de fanáticos continuó y continuó, que el director comenzó a compartir todos los detalles de su versión original durante casi más de tres años y eso terminó retroalimentando a seguidores que, deseosos, buscaban concretar algo que se les había negado.

Y esa presión, que para algunos no servía para nada, nos terminó tapando la boca. Fue una jugada que claramente es parte de una maniobra de marketing para posicionar el servicio de streaming de HBO, pero también, en cierta forma, es un desagravio para un director que, aunque muchos no quieran, también es autor.

Ahora que por fin la película está estrenada, creo que no he visto un fenómeno como este. Una suerte de peregrinación digital que ha marcado la vida de muchos y ven una lucha ganada, en comunidad, sobre algo que los hace sentir bien: El ideal de los héroes, los mitos del bien, ganar, triunfar. Figurativamente por sobre todo.

La visión de Snyder no me vuelve loco, tengo muchos reparos y jamás me ha convencido totalmente. Pero puedo entender esta afición por el proyecto y la pasión que despierte entre mucha gente. Sus componentes son una combinación sin duda de elementos trágicos que, al igual que los cómics que me emocionaron cuando niño, encuentran una luz al final de lo que parecía ser un destino aciago. Y triunfan, todos juntos. Director y comunidad. Hay cierta poesía bella en eso.

Fundador de Plan9. Periodista.