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Fuimos a la reapertura de cines y nos sentimos miserablesLo lees en menos de 6 min ;)

En un acto suicida. Feb 22, 2021 4 min

Fuimos a la reapertura de cines y nos sentimos miserablesLo lees en menos de 6 min ;)

¿Recuerdan cuando íbamos al cine en el mundo pre-pandemia? Se llenaban las salas con los que íbamos a hacer picnic, los que pasaban después de la pega con los amigos, las familias con cinco hijos que no dejaban de hablar y gritar. Incluso las parejas que no les alcanzaba para el motel se refugiaban en las filas de atrás o el infaltable weón con el brillo de la pantalla del celular en un 800%. Bueno, para bien o para mal, eso nunca volverá. Jamás. Nunca. “Abandona tu sueño y muere” dicen por ahí.

Este fue el primer fin de semana en que los cines volvieron a funcionar luego de once meses con la cortina metálica cerrada y juntando polvo. Pero su regreso solo nos recuerda aquello de la vida en sociedad que quizás nunca podamos volver a experimentar. El cine volvió y eso nos hace sentir un poco —bastante— miserables.

La noticia sin duda nos pilló por sorpresa. En un mundo en donde ahora reinan las mascarillas, el alcohol gel y los streaming como forma de acceder a lo audiovisual parecía imposible pensar en sentarse por una hora y pico, en una habitación cerrada y al lado de un montón de desconocidos. Por que claro, viajar en transporte público se sabe es más seguro.

Aun así, Chile decidió que el pasado jueves 18 era momento perfecto para reactivar la industria, aunque las primeras jornada fueron marcadas por la poca asistencia. Y es que la experiencia ya no será la misma, por mucho que los cines se esfuercen en ello. No se trata simplemente de la implementación de aforos limitados y constante sanitización, sino que de todo aquello que queda atrás.

Las salas de espera —con sus cabinas de fotos y ruidosas maquinas de peluches— se mantendrán apagadas, ya no existirán las funciones nocturnas y no tendremos estrenos con alboroto (de aquellos donde la gente iba disfrazada, aunque gracias por eso). A cambio, se quedará la venta de bebidas y cabritas a treinta veces su valor real, la medida más polémica. Pero de algo tienen que vivir las empresas supongo.

Así que este viernes 19 decidí, en un acto medio suicida, comprobar en primera persona cómo sería esta reapertura. Fuimos con mi hermana menor al Cine Hoyts Plaza Sur alrededor de las 17:00. Nuestro plan era a ver Tenet, pero el reducido aforo no permitió alcanzar entradas para la función y tuvimos que conformarnos con ver 100% Lobo, una cinta infantil que era más que nada un premio consuelo.

El resumen? Un panorama bastante desolador. La atmósfera era, no muy distinta a una función de lunes a las 10:00 am de un día cualquiera en la era pre-pandemia. Había poquísimas personas. Fuera de mi presencia, a lo lejos en la sala se divisaba una pareja y poco más.

Las medidas de sanitización eran bastante estándar. Todo olía a alcohol, estaba limpio y no había mucha gente dándose vueltas dentro de la instalación. De hecho, la tónica general era pasar directo a taquilla en donde además, había un muchacho preguntándote si tenias entradas, y tomando la temperatura o dispensando alcohol gel. Al entrar sanitizan tus manos y sería.

La disposición de los asientos es la dada a conocer: Espacios de dos asientos entre grupos de personas aunque, uno pensaría que quizás podrían sacar butacas para controlar aforo, pero estaban todas. Si la sala está llena y la gente es irresponsable, se sentarán como quieran. Y eso es todo. No hay mucho más que rescatar de la experiencia, se siente medio vacía, anodina, como quien busca reemplazar el placer de algo con un sucedáneo. Medio miserable.

Y eso es lo peor. Porque hay una diferencia entre elegir ex profeso un día de la semana en el que no va nadie, a ir un lugar con una vibra de cementerio. ¿Recuerdan lo que era ir el cine hace un año? Los asiduos, aprovechábamos los miércoles a mitad de precio y elegíamos la película menos mala de la cartelera, solo por ir, porque amamos ir. Para muchos, ir al cine era un refugio, un escape de por al menos 90 minutos. La salida perfecta para los enamorados y los padres divorciados de paseo con sus hijos un domingo (me vi en esa).

Y admitamos que una sala de proyección llena tenia igual su gracia, era parte de the experience. El cine como experiencia colectiva. Muchos extrañaremos la emoción de compartir la película con un montón de extraños. Toda la sala haciendo sonidos de asombro, riendo con el mismo chiste o cuando quedaba en silencio por la muerte de un personaje. Entender la presencia del otro en un mismo fin, en una misma catarsis colectiva, cualesquiera fuera la historia.

Ahora, los servicios de streaming ofrecen aquella experiencia cinematográfica que hace un año nos arrebataron, llevándola hasta la comodidad de nuestros sillones y a precios que hasta un escolar puede pagar.

Hoy en Chile estamos consumiendo más Netflix y Prime Video, que cable. Y vaya que fue un golpe duro para la industria en todo el mundo. Solo recuerden a Nolan cuando Warner Bros. le dijo que estrenarían a su bebé, Tenet, por HBO Max.

Aun así, por el momento las grandes cadenas han decidido exhibir sus nuevas cintas en ambos formatos: on demand y presencial. Una jugada que puede parecer razonable atendiendo el hecho de que es una industria que debe mantenerse facturando y siendo redituable. El problema es que, de pronto, ir al cine dejó de ser un panorama espontáneo y el “compartir” no volverá de la misma manera. Comprar las entradas online, por ejemplo, para llegar directo a la sala ya no es una decisión por comodidad, sino que una medida de prevención. El riesgo de contagio sigue presente y entre todo nos preguntamos ¿valdrá la pena arriesgarse?

Actualmente la cartelera no es tan atractiva por razones obvias. Ninguna distribuidora quiere quemar un estreno AAA para que vaya una fracción de su potencial público. Tras desastrosos estrenos, cierres de grandes cadenas y cientos de millones de dólares perdidos después, este parece ser el momento clave para volver a flote. ¿Nos acostumbraremos a este nuevo cine, mucho más impersonal? No queda más que esperar que Los Nuevos Mutantes y WW84 atraigan al público suficiente durante estas primeras semanas en un amague de lograr la alquimia entre negocios que puedan volver a ser sostenibles pero que aseguren un resguardo en la salud pública, algo que por el momento parece ser a lo menos complejo. Que la fuerza esté con ustedes.

Solo imaginen, con los nuevos aforos reducidos, Homero nunca hubiera podido hacer spoiler en la fila al salir de “El imperio contraataca” ¿ese es el mundo en el que queremos vivir?

Solo finjo saber lo que hago hasta que me resulta. Y siempre me resulta.