Plan9

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Editorial: Quemar la casaLo lees en menos de 8 min ;)

Feb 12, 2021 5 min

Editorial: Quemar la casaLo lees en menos de 8 min ;)

Me habría encantado partir esta editorial con algo profundo. Algo que hable de este nuevo comienzo. Quizás tomar un extracto del Corintios y poner “Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; pero cuando llegué a ser hombre, dejé las cosas de niño.” pero jamás he leído la biblia si no es para precisamente buscar algo específico y hacer trampa. Y quiero ser honesto, así que quizás termine citando a Batman.

Plan9 ha muerto y revivido más veces de las que puedo recordar. Hacer el ejercicio de contar cuantas ocasiones hemos pensado en cerrar el sitio/proyecto es realmente, a estas alturas, un sinsentido. Nos han atacado mediante brechas de ciberseguridad, se han caído las plataformas donde nos alojaron por muchos años (gracias Seba, sos un grosso), se han corrompido archivos a pito de nada e incluso he sufrido los embates del estrés laboral que produjo en mí una crisis vocacional y de identidad con ganas de mandar todo a la mierda.

Realmente encontramos muchas formas de morir involuntariamente.

Una vez estuvimos off tres meses porque subí un archivo infectado usando una plantilla pirata y estoy bastante seguro de que otra, fue porque di vuelta un vaso de vodka sobre un notebook y algo se rompió (en las computaciones, claro está, bueno, en el compu igual). Y cada una de esas veces se traducían en crisis sobre ¿debemos seguir adelante con esto? ¿Qué ganamos? ¿Por qué hacemos esto? Y cada vez me respondía ¿Y sabés por qué estoy, Benjamín? porque me apasiona. Porque amo hacer esto. Eso creía.

Así que sí, que Plan9 haya dejado de publicar por casi medio año no es algo que sorprenda a nadie. O mejor dicho, algo que sorprenda a los pocos fieles que nos van quedando. Pero esta vez fue distinto. Se dio naturalmente. 2020 lo llamaron. Un año remil culiao que se llevó todo consigo. Se llevó el ánimo, la salud mental, el trabajo de muchos y para peor, la vida de millones. Mi propia hija estuvo internada con daño pulmonar. Un año de la perra, qué duda cabe.

Muchas cosas pasaron entonces y tuve la suerte de estar, al fin, en una posición en donde decidir dejar que Plan9 terminara ya no era una crisis existencial sino el resultado y la conclusión natural del fin de un proyecto. Crecer. Superar la inmadurez de una página web como esta, also ¿alguien sigue leyendo páginas web en 2021?

Hacer Plan9 ya no tenía el encanto de antes. Digo, son seis años. Más de 3500 entradas y realmente poquísimas resistieron el paso -veloz-del tiempo. Era como hacerse daño viendo fotos cuando se es joven y pensar “puta que éra aweonao en ese tiempo” y luego volver a ser igual de estúpido, creyendo que alcanzaste cierto grado de superioridad moral inexistente que te permite juzgar con otros ojos a tu yo del pasado. Un ejercicio onanista e indulgente que te da permiso de llorar un poco al tú de antes y cambiar la percepción propia por medio de la autocompadecencia.

Así que pasó. Me cansé y reenfoqué todas mis prioridades a lo que realmente importa. Ya no soy el joven de 24 años que tiene poco perder y puede quedarse hasta las cuatro de la mañana ignorando sus otras responsabilidades para poder hacer un review de una película. Ya no puedo seguir siendo el idiota que no ordena su vida, sus afectos, que abandona a quienes lo necesitan y abraza lo destructivo. Sí, adivinaste, esta editorial es igualmente una herramienta catártica.

Ahora en mis 30, he combatido mi alcoholismo seriamente en un proceso que se ha llevado muchas lágrimas, mucho perdón. De ajenos y de otros. Mucha soledad, también. Me he vuelto, creo, alguien más sano y cada vez que elijo no beber, pienso, recupero más el control de mi vida. De los afectos y cariños que perdí. Del amor propio que reemplacé por artículos idiotas hecho medio ebrio de manera no irónica. Dejar de preferir lo más importante, de lo menos importante.

¿Qué espacio hay en mi vida para continuar con algo así que me consume, consumía, por completo? Ya no me hacía bien como antes. Plan9 se había vuelto un ente extraño. Un amor malsano. Porque esa es la palabra clave, creo yo, acá. Amor. Durante mucho tiempo amé hacer Plan9. Lo amé como pocas cosas en este mundo. Lo amé a tal grado que incluso descuidé cosas realmente importantes y eso, sin saberlo, me hizo mucho daño.

¿A quién vamos a engañar? Es bonito ver como algo que nace en la más absoluta precariedad (algo tristemente, muy corriente en el periodismo) toma forma. Un medio pobre y rasca, conformado por gente con más ganas que talento empezó a ser invitados a los eventos, a funciones de prensa, y crecimos y tuvimos buenos y geniales seguidores. Y tuvimos ambición y pensamos que en algún minuto íbamos a encontrar una audiencia que nos permitiera ganar algo con esto y perdí un poco –bastante- el norte.

Pasa que el tiempo avanza más rápido que uno y hoy muy pocos están realmente interesados en páginas web y si muchos más en streamers, en personalidades, en Youtubers. Era hora de aceptar que jamás vamos a ganar plata con esto. No es culpa de nadie, así es el mercado, pero ya dije, 2020 pasó.

Estaba en eso. Cerrando por fuera y haciendo las paces conmigo mismo, hasta que los cabros me hablaron y me dijeron “queremos seguir”. Porque hasta ahora, en un acto masturbatorio solo he contado sobre Plan9 como una experiencia propia y resulta que finalmente no soy solo yo. Hay caleta de gente tras esto. Más de la que suelo admitir.

Mucha, mucha gente ha pasado por este sitio. Gente muy talentosa, gente muy comprometida, gente que ha puesto su talento y pluma al servicio de una aventura no muy lúcida, pero sí muy honesta. Y han dejado parte de ellos acá. Una idea, una frase, por muy pequeña que esta sea. Cada uno pasó y le fue dando forma a lo que es verdaderamente este sitio. Algo más grande que la suma de todas sus partes.

Amigos, colegas, compañeros de universidad, gente extraña ayer y amiga hoy, han dado vida a este golem. No los voy a nombrar, todos y cada uno sabe quiénes son. A los que ya no están, espero de todo corazón que hayan aprendido o les haya servido de algo, a los que siguen, vuelvan a escribir ahora mismo, ratas sucias.

Porque, y como habrán adivinado lo vamos a hacer, una última vez. Esta editorial tiene que tener sentido. No se llama quemar la casa por nada y al igual que Alphonse y Edward Elric, ya no basta con solo decir “borrón y cuenta nueva” como tantas otras veces lo hicimos. Todo tiene que arder, es así. A veces simplemente hay que quemar para avanzar. El cliché de destruir para crear, de purificar, purgar con fuego el mal. Y sanar. Y nacer de nuevo.

Hay que quemar la casa y construir una nueva, una mejor. Y eso hicimos. Literalmente. En un -nuevo- accidente de las computaciones hace poco perdimos todos o casi todos los artículos que hicimos. Todo el material durante más de media década. Perdido. A la basura. Pero en vez de desmoralizarnos totalmente, decidimos que es una buena excusa para partir de cero. A fresh start. Elegimos destruir nuestro pasado. Quemar figurativamente más de 3500 publicaciones. Seis años de trabajo, sin asco y sin dolor. Era lo necesario. This is the way.

Plan9 va a morir, pero no hoy. Y es que somos gente simple, personas inmersas en un mercado que nos gobierna y monopoliza nuestras conversaciones. En donde la cultura pop define nuestras interacciones. La vida al fin y al cabo, nada más. Y vamos a seguir peleando esa pequeña batalla. Darle una responsabilidad editorial al caos de internet. Aunque suene tonto, aunque sea un apostolado. Aunque sea un árbol que se cae en el bosque. Aunque la gente siga prefiriendo videos de 30 curiosidades en YouTube.

Así que, mucho texto. Este es el resumen: Ahora tenemos una casa, nueva, más grande. Mejor hecha. Construida de la experiencia y el dolor del Plan9 original, nace una, real, nueva etapa. Plan9 Shippuden como dice siempre el Adolfo. Donde otros serán los protagonistas, donde se cuenten nuevas historias y se exploren nuevas visiones. Seguimos igual de estúpidos y de bien intencionados, pero ahora estamos mejor del alma. Ven. Síguenos. Nos vamos a equivocar, un montón. Y también te va a gustar lo que haremos. Mucho más. Promesa. Te extrañábamos.

“Justicia es balance, quemaste mi casa y me diste por muerto… ahora estamos a mano”

Fundador de Plan9. Periodista.