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999 juegos antes de morir: N°984 Odin Sphere (2007)

10 marzo, 2016

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999 juegos antes de morir: N°984 Odin Sphere (2007)

Si le decías a Peter Pan “yo creo en las hadas”, él obtenía la habilidad de volar, o al menos lo hacía en esa adaptación adolescente del 2000. Siempre me pregunté ¿Y si digo que no creo?¿Las hadas se muere? Me imagino que les da una embolia. Yo creo, no creo, yo creo, no creo, yo creo, no creo… ¿Revivirá y matará a las hadas sucesivas veces?¿Acaso las hadas creen en nosotros, y cuando no, morimos? Yo creo que sí, porque Odin Sphere me hizo creer.

Odin Sphere es un cuento de hadas hecho juego. Hablé antes de él, pero nunca me senté a contar el por qué es tan importante. No hace nada nuevo, es un action rpg super directo,va al grano y sin perder tiempo pone: hadas, enanos, dragones, princesas y todos los estereotipos y arquetipos reconocibles sobre la mesa. ¿Entonces por qué es tan memorable? Tiene el don de guardarse en los recuerdos y pegarse a tu cabeza como la caspa, pero ¿Por qué?

¿A grandes rasgos? Es un rpg con elementos de hack n slash, avanzar y pegar subiendo de niveles en calabozos sucesivos, que podrían volverse repetitivos de no ser por la variedad de monstruos y habilidades que poseemos para enfrentarlos.

Hay aldeas y pueblos, pero las misiones secundarias escasean, es un juego que va al grano y no pierde su norte. El juego consiste en múltiples campañas con 5 protagonistas: Gwendolyn, la valkiria, Oswald el caballero negro, Velvet la bruja, Mercedes la Hada y Cornelius el conejo gigante, porque todo grupo de héroes necesita un conejo gigante.

El año 2007 es importante para mi, es el año en que el liceo deja de apestar y comienza a volverse progresivamente más y más agradable… después de 10 años de educación, claro. Estaba dando pequeños pasitos de bebé a través de la nutrida biblioteca videojueguil del Playstation 2 y me topé con Odin Sphere. De más está decir que fue un golpe de suerte, no esperaba nada y me encontré con un mundo sorpresivo que de un fierrazo me hizo enganchar en los RPGs orientales y escarbar su mundo morboso y malsano. Veo a Odin Sphere como lo que es: Una puerta a un mundo más allá de lo evidente.

La gente de Vanillaware, estudio responsable, tiene una impronta única a la hora de desarrollar títulos. Su fantasía es occidental, pero sus raíces, estética y detalles, orientales. Todos sus juegos (Muramasa, Dragon’s Crown, Grim Grimore, Grand Knight Story y Princess Crown, un juegazo que ni la puta madre de su creador jugó) si les quitamos toda la corteza, son avanzar de izquierda a derecha, pegar y repetir.

Desafío a aquel chuchesumadre que considere esta una técnica floja de hacer videojuegos, adelante,  que tire la primera piedra porque así, Odin Sphere y como sus hermanas, son experiencias inolvidables hasta el día de hoy.

Empezamos una nueva partida, y el juego nos recibe con Alice, una niña lectora que junto a su gatito Sócrates dan vida a la saga épica de Odin Sphere. Lo primero que notamos es la dirección artística. Se trata de un juego sublime para la vista, el movimiento de cada personaje es fluido a cagar, los sprites lucen la raja y te deja con la boca abierta cada vez que entra alguien nuevo en escena.

A medida que nos aventuramos en la primera hora de juego saltan a la vista una serie de elementos extras: Las actuaciones de voz, la música y el gameplay se balancean entre el bueno y el excelente.

La historia es super típica, salvar al mundo antes de irse a dormir de un científico loco en medio de una guerra racial entre hadas y valkirias. Pero es la ejecución, oooooh si, la ejecución cambia todo y convierte una guarnición de arroz en plato principal.

Contada de forma no lineal, es un relato que utiliza los recursos del teatro, como los soliloquios, monólogos y cortinas para que los actores de voz (que son espectaculares) nos lleven de la mano por el drama familiar y la lucha de poder eclipsada por el romance y la venganza. El juego aprovecha en un 100% que cada nivel sea en 2D para efecto teatral agregado. No pude encontrar la puta escena que necesito en youtube, pero ustedes diviertanse con el filme entero, lo vale.

¿Por qué Jugarlo?

En una palabra: Carisma. Odin Sphere exuda carisma por todos sus poros. Los pequeños detalles se quedan contigo hasta mucho después de acabada tu aventura. Mecánicas como sembrar frutas durante las batallas, cocinar con tu amigo conejo en la ciudad, o el hecho de tener que cambiar de moneda cada vez que pasas de una ciudad a otra te potencian la inmersión, junto con los entrañables personajes y la experiencia en general.

Dicho esto, no creo que Odin Sphere sea un juego perfecto (como otros de los 999 juegos que sí son perfectos) pero darle un poco de atención de su parte les hará bien, y si ven lo mismo que yo vi, quizá sientan curiosidad por los RPGs orientales y les den una probada, que tanto se merecen.

Ah y en unas semanas más se viene reestrenado para PS4, yo no tenía puta idea, normalmente dejo los encabezados hechos en google drive y voy completando según como me sienta, pero esta noticia no pudo llegar en mejor momento.

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La extensión no debe ser más allá de una plana y media en tamaño de letra 12 contándonos porqué tu juego debe ser uno de los 999 que debes jugar antes de morir.

La gloria te aguarda. (Inserta riff de guitarra pulento acá)

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