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VICTORIA (2015): Un atrapante plano secuencia en Berlín

26 febrero, 2017

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VICTORIA (2015): Un atrapante plano secuencia en Berlín

Por Vanessa Olea M.de.Mora

Después de tortuoso verano sin vacaciones, apaleado de depresión y acompañado del fiel y amoroso stress, finalmente llegó un día de pasearme en calzones por la casa y tirarme de cabeza a ver películas como si el mundo se fuera a acabar. Y en ese lapsus corto de tiempo en el que selecciono que carajos me tinca ver, mientras abro una pilsencita (como que no quiere la cosa) en este escenario maravilloso de descanso, desde el último rincón de la lista, al ladito de “V for Vendetta”, me levanta la manito con suma humildad, “Victoria”.

 

“Victoria” es la historia de una joven pianista española en Berlín, que como a muchos jóvenes les ha pasado viviendo fuera en su momento, no conoce mucha gente, no ha hecho grandes amigos que la conozcan realmente y trabaja medio tiempo en un café. Interpretada por la encantadora Laia Costa, “Victoria” tiene esa delicadeza, ingenuidad, valentía y astucia de una mujer en proceso de maduración que busca despertar a la vida, de un difícil proceso de adormecimiento y frustración de sus sueños.

Sebastian Shipper nos trae esta aventura de una noche de full carrete, en que comparten una historia intensa los jóvenes alemanes Sonne, Boxer, Fuss y Blinker, además de la española que solo habla inglés y con un inesperado asalto a un banco. Con una divertida trama llena de momentos de complicidad, marcaran un antes y un después en la vida de cada uno, y logrará dejarte la piel de gallina McFly en un solo plano secuencia de 140 minutos de guion prácticamente improvisado, en los barrios berlineses de Kreuzberg y Mitte, entre las 4:30 a.m. y las 7 a. am., comenzando la historia en uno de sus característicos clubes subterráneos de música tecno shuper loca.

“No es verdad que si seguimos lo que hay que hacer, todo va a ir bien” –dice Shipper – “Europa es rica, pero está llena de gente sin oportunidades. Y es justo lo que demuestra en su película, el reflejo de gran parte de “la generación perdida de la gente que no encaja”, con una alta tasa de desempleo juvenil o una falta importante de oportunidades, hasta para quienes hacen todo como es debido para poder desarrollarse con éxito.

Ganadora de 6 premios Lola, entre ellos el premio a la mejor interpretación femenina protagonista, que convirtió a la dulce Laia Costa en la primera actriz no alemana en ganarlo. Merecidísimo premio para esta española que lleva el personaje con una notable naturalidad (de la que me declaro absolutamente enamorada), que mucho antes de ser actriz estudio Publicidad en Relaciones Publicas e hizo un Doctorado en Ciencias Políticas, Medios y Sociedad, y comenzó su camino en el teatro cuatro años antes de la película, como un hobbie de segundo tiempo después del trabajo.

Un rodaje hecho con una chaucha de presupuesto, donde se utilizó una sola y desapercibida cámara, trabajada por las manos de Sturla Brandth Grovlen, en 22 localizaciones distintas, entre ellas; un taxi, un club nocturno, la calle, una azotea, un hotel, un departamento, unas escaleras y aún más… Durante el transcurso de la película la protagonista siempre está en pantalla a excepción de un momento, que no alcanza a notarse, en que debió salir corriendo para hacer pipí turbotasticamente y volver a la escena en dos tiempos.

Con una trama atrapante y la música cautivadora de Nils Frahm, [email protected] invito a dejarse llevar por esta película extrema de principio a fin, muy impredecible y que no te deja respirar, ni pestañar; estas al borde del moco tendido, y en un abrir y cerrar, tienes la sensación de gritar “ctmcorreee!”

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